Encuentro Nacional MSM – Tercera Parte

Encuentro Nacional MSM – Tercera Parte

Querido lector,

Continúo informando del Encuentro anual del Movimiento Sacerdotal Mariano al que asistimos este mes de noviembre en Madrid, y ya nos preparamos para el Adviento. En la imagen superior salgo junto al responsable mundial, el p. Luca (a mi derecha) y el responsable nacional, el p. Andrés (a mi izquierda). El día 6/11 dieron su testimonio Pilar, de Novelda y Ernesto de Elche; a mí me tocó hablar el último día. Pero os recuerdo lo anterior:

Encuentro Nacional MSM – Segunda Parte

Prosigamos:

Cuando el 24/10/84 la Madre habla de la Paz, nos dice: «Se obtiene más con un día de intensa oración que con años de continuas discusiones». «Sabemos que el Evangelio es suficiente y que la doctrina de la Iglesia es completa, pero somos débiles, por eso la Madre viene y nos da fuerzas. Si no, no tendríamos tanto deseo en nuestro corazón. No somos nada, pequeños, lo que hacemos bien es porque estamos siendo ayudados. »

«Mi medicina para vuestros males» (03/12/1986) La Virgen nos llama «mis pequeños niños»,«apóstoles intrépidos», «sois los rayos de luz de Mi Corazón Inmaculado».

La conferencia del p. Luca tuvo lugar el día 6, donde nos llamó a ser parte activa en la Obra de la Virgen, a no ser solo simpatizantes. «Debemos ser apóstoles, como Ella nos enseña. Esto significa «hacer elecciones», Ella nos ayuda en nuestro discernimiento a elegir bien.

La situación de la humanidad es de no retorno. Se busca caminar para estar bien, pero sin Dios. Es el engaño del diablo, el mismo que el del pecado original. Dios mismo nos dio un remedio, el mismo de hoy: ´La Mujer que pisa la cabeza a la serpiente`. Sin la intervención de Su Madre, la humanidad no puede liberarse.

Mucha atención a vivir los medios espirituales y no los humanos. Se necesita mucho discernimiento y muy sutil porque el diablo es muy astuto, pero muy estúpido; cuando el diablo ha perdido a Dios ha perdido la inteligencia. Pero el diablo logra entrar donde no estamos atentos. Muchas veces nos engaña también a nosotros. Pero nosotros no miramos la Fe, sino que caminamos en la Fe, estamos en camino. Los santos nos enseñan que los obstáculos son una cosa normal, pero los santos caminan siempre.

Tenemos un signo en la frente (Apocalipsis) que es el sello de María, el sello de la santidad. Significa querer solo lo que Ella quiere. Solo el camino de la Virgen. Hemos de tomar atención y no dormirnos. Ella quiere despertarnos. Tener su sello en la frente significa pensar y creer como Ella. Darnos cuenta de que existe una batalla en curso. Ella nos dice cómo será, cómo afrontarla y cómo terminará. Será victoria Suya y nuestra. El Apocalipsis no es un libro de desastres, sino el Libro de la victoria de los amigos de Dios. Ella dice: «Es el libro de vuestra victoria conmigo». Pronuncia estas palabras 250 veces.

Nos dice que a Satanás y a los espíritus malignos se les ha dejado libres para actuar. Muchas personas son esclavas de ellos y combaten contra Dios.

La Virgen dice: «Os digo lo que hay que hacer». Cuando se está contra Dios hay mucho orgullo, soberbia, poderes económicos, políticos, tribunales. Muchas veces el cristiano es el último de la tierra, pero la Madre dice: «Es con los últimos, con los pequeños, que Yo venceré».

Ella dice: «Tened confianza en Mí». El Sábado Santo la Virgen tuvo el más grande dolor y la más grande Fe. Fue la única persona en el mundo en tener Fe. Los apóstoles no lograban creer. Juan estaba siempre con María, Pedro entra primero al sepulcro porque Juan tiene respeto a Pedro, pero Juan ´entró y creyó`. Juntos dan el paso de la Fe, los otros no. Esta dificultad de todos, también de Pedro y Juan, está aligerada por la Virgen, aunque no la han escuchado tanto. Solo un poco, no tanto. (El p. Luca sonríe)

Ella hace hoy con nosotros el mismo trabajo: el combate de la Fe. Jesús ha prometido que volverá. Hoy, en la purificación de la Iglesia, Ella nos propone una Iglesia santa.

Nuestra fe hoy está contaminada; muchos cristianos no piensan según Dios sino con el pecado. Si nosotros respiramos en una habitación con mal olor, en el primer momento no estamos contentos, después nos acostumbramos y no queremos que nos cambien el aire. Mientras están las cosas así, no llega el triunfo del Inmaculado Corazón de María.

La batalla de hoy es contra Satanás y el pecado; solo el método espiritual es el adecuado. Ella insiste en el libro y nos dice que «estamos viviendo algunas páginas del Apocalipsis».

(17/06/89) La batalla es de las fuerzas del mal contra Ella, pero Ella quiere vencer con nosotros. Nos pide una unidad tan grande con Ella, que nuestro corazón se asemeje al Suyo.

Con algunos miembros del MSM

Primer arma: Su Corazón Inmaculado. Por eso nos pide el acto de consagración. Si no nos asemejamos a Ella, lo nuestro son actos de Fe, pero no tienen la potencia de la Madre. Si no seguimos a la Virgen no seremos muy semejantes a Jesús.

Jesús ha confiado a toda la humanidad desde la Cruz al Corazón Inmaculado de María. Parece solo una devoción porque ha nacido en estos últimos tiempos, pero es el arma para los tiempos de hoy. Es lo que Dios quiere para hoy. «Me manifestaré a vosotros como Capitana» (26/06/91) «En el corazón y el alma de los más pequeños es donde yo realizo estos años los mayores prodigios. »

(8/12/89) «Las estrellas en torno a mi cabeza son aquellos que se consagran a Mi Corazón Inmaculado», «apóstoles de los últimos tiempos», «estrellas más luminosas de mi real corona». (28/06/89) «Satanás se desencadenará contra vosotros porque sois mi talón». Pequeños, pobres de espíritu. Somos así porque nosotros decidimos sobre la tierra qué tiene valor para nosotros. La riqueza sirve para vivir y afrontar los problemas. El “pequeño” es el “Rico de Dios”. El pobre de espíritu es quien tiene en Dios su riqueza, como garantía de su propia vida para afrontar todo. La riqueza humana no es el punto de apoyo para el pobre de espíritu, tampoco la riqueza intelectual. No es el método humano.

Dios y basta.

No basta con decir: ¡qué bello! Hay que vivirlo. Combatimos en el mundo por la Iglesia, pero la primera Cruz está dentro de nosotros. Como nos enseñó Jesús: ´Niégate a ti mismo`. (No, reniega de los demás, sino a ti mismo) (8/08/86) «solo así podéis combatir la victoria segura» «de lo contrario vais camino de la derrota».

Segundo arma: El Rosario. (17/01/74) «para combatir en las próximas grandes batallas que os esperan». Un engaño en tantos creyentes es creer que es más necesario hacer otras cosas que orar, y no. Si yo no estoy con el Cielo, el Cielo no me puede ayudar porque yo permanezco solo. He de hacer todo con el Espíritu Santo (oración). (7/10/83) «a las órdenes de la Mujer vestida de Sol». Unir el Rosario a la Santa Misa, a la Adoración Eucarística. Toda la Obra de la Virgen está orientada a Jesús, y a Jesús Eucaristía. Ella nos dice que hoy la situación es tan difícil porque no se ama la Eucaristía.

Ayudemos con medios espirituales a que los demás amen la Eucaristía. Nos da menos satisfacciones, pero la satisfacción humana de hacer la guerra no da fruto espiritual. Ofrecer el fruto precioso de nuestro sufrimiento.(18/10/75) Oración y sufrimiento. (30/10/75) «Cuanto ofrezcáis en Mis Manos será un arma terrible para triunfar. » (30/10/85) «Sea vuestra oración un grito extraordinario como nunca se haya conocido».

Aceptemos la batalla y combatamos bien, sin dejarnos confundir por el diablo. Ella es ´la Gran Guía`. El discernimiento es difícil pero posible. Somos ´fuerza de curación`. Podemos ser la ´medicina`. No forma parte de esta arma: gritar, lamentarse… Nosotros podemos hablar, pero todo orientado en el amor, a orar. Cambiar impresiones entre nosotros, pero todo orientado a los medios espirituales. Dios espera de nosotros que pidamos para todos al Espíritu Santo, y así se construye la Iglesia. Hay solo un espíritu equivocado dentro de nosotros, que no nos lleva a la oración ni al amor, y que no es lo que la Madre quiere. Nuestra humanidad tiene muchos defectos y la Virgen nos quiere curar. Somos como un niño de la mano de la Madre, es Ella la que se fatiga más que el niño, dejémonos guiar. Si el niño se separa de la Madre, cae, se hace mal… y solo después llama a la Madre, aunque no aprenda la lección.

Tercera arma: llevar la consagración a los otros. No es llevar la hoja de la consagración, sino invitar a los Cenáculos. Es un camino. Al menos un Cenáculo cada semana, hay quien lo hace cada día. Hay sacerdotes que hacen 3 y 4 Cenáculos al día. Hacen la pastoral con los Cenáculos, también visitando a las familias  a sus casas. El Rosario vale, pero el Cenáculo tiene una fuerza mucho mayor. Es Ella quien nos lo dice así. Es una fuerza de intercesión que sube cada día de todo el mundo y es presentada ante el Señor, con una belleza particular.

Es una invitación de Nuestra Madre.»

«El alma solo libremente entra en la comunión del amor».

2 Comentarios

  1. En esta tercera entrega de las reflexiones que hace Cynthia sobre el Encuentro Nacional del MSM, yo destacaría dos conceptos muy importantes en la vida espiritual, el SILENCIO y el DISCERNIMIENTO.
    «No forma parte de esta arma (se refiere al Rosario), gritar, lamentarse. Nosotros podemos hablar, pero todo orientado en el amor, a orar», se dice. Y en otro punto: «Hay sólo un espíritu equivocado dentro de nosotros que no nos lleva a la oración ni al amor y que no es lo que la Madre quiere.»
    El otro día, en el transcurso de un Cenáculo, le escuché a Cynthia unas palabras que me han hecho pensar mucho y que he compartido en convivencias de matrimonios o reuniones de amigos. Ella decía, quizás queriendo referirse a esa vocación del silencio: «¿Vosotros os imagináis a la Virgen discutiendo con sus vecinas… o hablando de política?, porque en su tiempo también se hablaba de política.»
    El silencio es la base de la santidad. Muchas veces vemos muy clara esa vocación, pero nos vemos tentados de buena fe, a luchar por la justicia social, a adoptar posiciones políticas…
    Aludiendo a esas palabras de Cynthia yo les decía a mis amigos: siento que Dios no me llama a luchar por la justicia con medios humanos, sin embargo estoy convencido de que me llama al silencio.
    A Madre Teresa de Calcuta le ofrecieron que usara sus dotes para luchar por la justicia social, por la libertad, pero ella, con una gran humildad contestó: «Ay hijos, si me dedico a esa lucha, ¿quién le va a dar a estos niños un vaso de leche?”
    Madre Teresa había entendido cuál era su vocación.
    Ayer le reenvié a Cynthia una pequeña notita de una amiga, pero me contestó con el silencio. Yo la entendí rápidamente, porque el silencio en determinados momentos dice mucho, es muy elocuente. Fue, así lo interprete yo, como una corrección fraterna, sin palabras, bastaba el silencio.
    El silencio es sin duda una vocación que se descubre por el discernimiento, que es otro de los puntos más destacados en el escrito de Cynthia. Pero Dios puede cambiar nuestra vocación. Maria descubrió su vocación de ser Madre del Mesías, en el anuncio del Ángel, antes tenía otra vocación, la de consagrarse a Dios en cuerpo y alma. San Juan de la Cruz, siendo carmelita quiso hacerse cartujo, pero se topó en el camino con Teresa de Jesús. Sor Lucía pasó de las hermanas doroteas al carmelo. Yo mismo tuve de joven vocación de monje, después los renglones torcidos de Dios me cambiaron esa vocación por la de padre de familia numerosa.
    Pero el silencio interior y exterior, de los sentidos, de la vista, el oído… a pesar de ser una práctica ascética para dominar al «hombre viejo», es también una vocación. Es lo que mas destaca en la vocación de María, sus silencios.
    A nosotros nos resulta más fácil configurarnos con María que con Cristo, porque habiendo salido Jesús del «molde de María», entrando en él, seremos como Jesús.
    Además Maria, como se dice en el canto de Judit, es totalmente de nuestra raza.

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  2. Cynthia, felicidades por transmitirnos hermosas reflexiones del padre Luca del MSM. Amemos la Gracia para ser hijos de María, los más pequeños, pobres de espíritu, su talón en la batalla. Que nos ayude con el don de discernimiento a elegir bien, a estar atentos en las astucias de enemigo. María, fortalécenos la confianza para vivir con alegría y sencillez las contradicciones de la vida. Un saludo Manuel.

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