Solo para Sus ojos

Solo para Sus ojos

Querido lector,

El título de este artículo nada tiene que ver con aquella peli multimillonaria de James Bond 007 con Roger Moore y Carole Bouquet, tampoco es un artículo veraniego al uso o, ¿quizás sí?
Pues quizás sí que tenga un mucho de acción, belleza y descanso.

Me encontraba en la Adoración Eucarística preguntando: «Señor, que se nos va el mes de julio, ¿quieres que escriba algo?» Lo cierto es que estaba en blanco, pero le he dicho: «Lo voy a intentar…» «Solo para Tus Ojos«. (Creo que le ha gustado, por la alegría que he sentido en mi corazón).

Hubo un tiempo – tenía yo otro Blog que eliminé – en que empatizaba muy bien con todo el mundo y tenía un don para acertar con lo que sabía que iba a ser aplaudido, en el momento y modo adecuado… ¡Qué lejos queda eso! Eran otros tiempos, no me había encontrado con el Dios VIVO. Nada de eso me importa hoy: solo Él, lo que Él piensa y ama, lo que Él desea… y por Él, lo que es bueno para todos. A tiempo y a destiempo.

Estamos en el centro de verano, aunque este año aún no me he ido a ninguna parte, continúo en la ciudad. Y, así como la Palabra de Dios nos trasladaba estos días al Libro del Éxodo, también yo me he sentido peregrina en el desierto y, en medio de él, encontré cada día mi Oasis, mi Tierra Prometida en El Corazón Eucarístico de Jesús en la Capilla de la Adoración Eucarística Perpetua.

Dios mío… ¡qué tesoro precioso has dejado para nosotros y qué pocos te encuentran! Bueno… no tan pocos… la Capilla estaba a rebosar a diario que, hasta el sacerdote suplente llegó a exclamar: ¡Cuánta gente viene aquí!
¡Ah, padre! – le contesté. ¡Es Dios quien está aquí!, y le hemos descubierto. Se sonrió.

Me he convencido de la urgente necesidad de ser Misioneros de la Eucaristía.
«La Eucaristía necesita ser rescatada de la costumbre», dice el p. Cantalamessa. «Es necesario despertar el estupor eucarístico, la enormidad». «La santidad del cristiano ha de ser eucarística.»

Está comprobado cómo la Adoración Eucarística facilita nuestra unión con Dios, aumenta nuestro fervor y participación en la Santa Misa, nuestro absoluto silencio interior y exterior para disponernos a la unión con Él, nuestra adoración al comulgar, el amor de nuestro corazón, nuestra manera de comportarnos, la gratitud y consideración.

De hecho, cuando un adorador asiste a determinadas misas «populares» donde no se vive ese amor y adoración, ni se guarda el silencio y la compostura, ¡se espanta! Y aún llora.
¿De quién es la culpa? De todos. Somos uno, somos la Iglesia.

Del misterio Eucarístico nunca hablaremos bastante. Y es necesario, muy necesario hacerlo. Porque el centro es Él. Solo conociéndole mejor, pasando tiempo con Él, deseándole en nuestro corazón… somos capaces de emprender la primera batalla, que es con nosotros mismos, en nuestro interior. ¡Esa es la conversión! El Sagrado Corazón Eucarístico ha de reinar en nosotros. De ahí que la Iglesia deba tener un mismo corazón, ¡el de Cristo! Y todo lo que no sea Su Corazón en nosotros, está mal.

Recuerdo con frecuencia las revelaciones de Jesús a Santa Faustina Kowalska: «Deseo unirme a las almas humanas. Mi gran deleite es unirme con las almas. Has de saber, hija Mía, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma, pero las almas ni siquiera Me prestan atención, Me dejan solo y se ocupan de otras cosas. Oh, qué triste es para mí que las almas no reconozcan al Amor. Me tratan como una cosa muerta.» (D.1385)

Gozamos de 56 Capillas de Adoración Eucarística Perpetua en España. Os facilito la web:

Home

 

 

 

 

Aquí podéis encontrar la más cercana a vuestro destino vacacional, para no dejar de adorar a nuestro Señor y dar una alegría a Su Corazón – si estáis por la península – o, mejor aún, si deseáis peregrinar…
¿Qué mejor destino que visitarlas todas?
¡A mí me encantaría hacerlo!

En el último número de la revista «Amaos» encontramos las palabras de Jesús a una mística muy reciente (1934-2012) Alicja Lenczewska : «Yo deseo adoración, no tanto para Mí, sino para sanar las capas más profundas de tu alma, donde nace cada pensamiento, cada palabra y cada acto, cada reacción que tienes.» (T.837)

El Inmaculado Corazón de mi Madre vencerá

Existen distintos caminos para llegar a Dios, pero no todos son seguros. La Consagración al Inmaculado Corazón de María y vivir dicha consagración como Ella quiere, ¡sí! Es un escudo en la batalla, es camino seguro… ¡hacia el Corazón de Dios! Gracias, Madre.

6 Comentarios

  1. No me debería atrever a decir una sola palabra tras haber leído las vuestras, singularmente la meditación de Cynthia que me ha puesto ante el espejo de mi personal encuentro ante Él mismo, que «naturalmente » fue ante un sagrario recogido y a media luz , pero CON TODA LA LUZ DEL UNIVERSO. Gracias por estas palabras y por saber que nunca se está solo en ese encuentro indescriptible que marca para siempre. Gracias.

    Responder
    • ¡Gracias por tu testimonio, Julio!
      ¿Cómo callar algo así? Testigos del amor infinito.
      Bendiciones.

      Responder
  2. Donde quiera, como quiera, porque quiera , pero siempre adorar, gloria y alabanza a nuestro Señor Jesucristo.
    Solo para sus ojos, para sus oídos, para su corazôn, todo solo para Èl, el único Dios, el Dios de todos.
    Bendiciones.

    Responder
    • ¡Así sea! Gracias, M. Antonia, un abrazo grande.
      Bendiciones.

      Responder
  3. Una vez me tocó leer unos párrafos sobre la Sagrada Eucaristía. Hoy, recordando ese momento paso mucha vergüenza. Delante de la gente, del sacerdote, no podía contener el llanto.
    Yo no sé de donde me venía todo, quizás porque me convertí, sin querer, en heraldo de la Eucaristía y no podía dominar mis emociones.
    Hoy, leyendo el artículo de Cynthia, vuelvo a recordar aquella «triste tarde», porque he vuelto a conmoverme, quizás más que antes.
    Cynthia habla de la Sagrada Eucaristía como del «Tesoro Escondido», que son pocos los que lo encuentran. También dice que su «Tierra Prometida» es el Corazón Eucarístico de Jesús. Que hay una urgente necesidad de ser misioneros de la Eucaristía, de la que nunca hablaremos bastante.
    ¡Que pocas veces se habla de éste modo en la Iglesia! ¡Que solos están los Sagrarios!
    Cynthia llega al paroxismo de su «locura» al decir que «El Corazón Eucarístico de Jesús debe reinar en nuestros corazones».
    ¿A donde vamos, cristianos, católicos, creyentes… sin La Sagrada Eucaristía? ¿De qué nos sirven tantas reuniones, tanta sabiduría humana… si nuestro espacio a los pies de Jesús está vacío?
    ¡Qué triste es que se menosprecie el único lugar donde el hombre llega a encontrarse consigo mismo y con Dios. La gran Escuela de la Eucaristía, donde Dios nos enseña, nos habla al corazón y no nos pide nada a cambio, ni esfuerzos, ni sacrificios, ni siquiera piedad, sólo un poco de silencio y dirigir nuestra mirada a su Sacratísimo Corazón!

    Responder
    • Gracias por este hermoso comentario, José Antonio.
      100% de acuerdo. Unidos en Su Sagrado Corazón Eucarístico.
      Un abrazo.

      Responder

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *