Confío en Su Corazón

Confío en Su Corazón

Querido lector,

Finaliza este mes que la Iglesia Universal dedica al Sagrado Corazón de Jesús, con la Renovación de la Consagración de nuestra patria, España, 100 años después. Nos hemos unido. ¡Hoy es un día de inmensa alegría!

Les confieso que he llorado mucho… me venían al corazón tantos recuerdos pasados que Nuestro Señor ha permitido… para conducirnos Él mismo a la esencia e importancia de este día. Los que siguen este Blog – consagrado a los Sagrados Corazones – saben que el 18 de julio de 2018 iniciamos (sin saber ni cómo) un Viaje al Corazón de Jesús que les relatamos en tres partes:

Viaje al Corazón de Jesús (I Parte)

Viaje al Corazón de Jesús (II Parte)

Viaje al Corazón de Jesús (III parte)

En aquella peregrinación comenzó a forjarse en nuestro interior, sin saber por qué, una llamada grande al Corazón de Jesús que se fue reflejando en todos los artículos posteriores, lecturas, meditaciones, y que ya no nos ha dejado… ni creo que nunca lo haga. Es la llamada a vivir en libertad, que refleja la segunda lectura de hoy, la carta de San Pablo a los Gálatas:

«Hermanos:
Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.
Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.
Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo».
Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente.

Yo os lo digo: andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.
En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley.»

Todo por amor, nada a la fuerza. Les confieso que, cuando se ensalza «el servicio» como resultado de la conversión, a veces me enfada un poco. No, no y no, me dice el corazón. ¿Acaso no hay «servicios» egoístas e interesados? ¿No hay servicios prestados por compromiso, de mala gana, incluso con altanería y para justificarse? Y todo eso, es contrario al amor. ¡Lo único que importa es el amor! El amor con que se hacen las cosas, no las cosas y acciones mismas. Sin amor, no hay donación auténtica. Sin amor, podemos hacer cosas buenas… pero no desde el Corazón de Dios. Cierto es, que el amor engrendra amor, y sirve. Pero aún si no se empleara en el servicio, si solo amara, intuyo que sería suficiente. ¡Qué gran amor muestran las almas pacientes, que sufren dolor o enfermedad, y la ofrecen al Señor! Son el mejor ejemplo de esto. Nos salva el amor.

Os comparto una de las meditaciones que más me han llegado este mes, fue del p. Santiago Arellano, al que agradezco desde aquí sus hermosas reflexiones diarias en Radio María , preparatorias para Renovar la Consagración:

«El Señor promete el fruto del amor. Es el primero de los frutos del Espíritu Santo, fundamento y raíz de todos los demás, siendo Él la infinita Caridad, o sea, el Amor infinito, es lógico que comunique al alma su llama, haciéndole amar a Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas, con toda la mente, y al prójimo por amor a Dios. (…) Santo Tomás de Aquino explica en la Suma Teológica los cuatro efectos que produce el amor:

1.- La unión real con el Bien que uno ama. Por el afecto, dos se hacen uno. El amor tiende a unir, querer estar con quien uno ama.
2.- El amor produce licuefacción. Uno se licúa: «se me derrite el corazón». Es lo opuesto a la congelación, por la que uno se endurece y se hace intragable e impenetrable.
3.- El amor produce la inhesión mutua, es decir, uno vive dentro del otro: piensa en lo que el otro piensa, le duele lo que al otro le duele, le alegra y se alegra por la alegría del otro… A mayor amor, mayor inhesión.
4.- El éxtasis, por el cual uno vive fuera de sí, porque vive más en el otro que en uno mismo.

Viendo los efectos del amor verdadero, uno puede comprender más profundamente el Corazón Eucarístico de Jesús.»

¿Y ahora qué?
¿Qué toca tras Renovar la Consagración?
¡Vivirla!
Dios nos permita descubrir Su Gran Amor, el Amor de los amores, el que da sentido a todo. ¡Jesucristo es la Vida!

El Santo Padre Francisco nos recordaba ayer que «solo pueden ser testigos de Jesús los que vivan una historia de amor con Él», aquellos que le digan cada día: «Señor, Tú eres mi vida». ¿Acaso no es eso renovar nuestra consagración personal cada mañana? Y ofrecerle todo al Señor: alegrías, penas, trabajos, sufrimientos… para que se construya la civilización del amor, esto es, ¡para que se instaure el Reino del Corazón de Cristo! En el ángelus de hoy, el Papa Francisco nos ha recordado que:
«La Iglesia ha de estar en movimiento, itinerante, no estática». Con la virtud de la «decisión», una «Iglesia que responde rápida y decidida» donde «la primacía es seguir y anunciar el Evangelio del Reino de Dios

«Jesús quiere apasionados del corazón.»- ha dicho el Santo Padre.

En este sentido, les recomiendo leer y meditar la Carta Pastoral sobre el Sentido de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. Es importante, para renovar la vida del cristiano desde el Corazón de Cristo.

En la Santa Misa de la Renovación de la Consagración que ha tenido lugar esta mañana en el Cerro de los Ángeles, el cardenal D. Carlos Osoro, ha destacado:
1.- Nuestro compromiso con un corazón grande, el de Cristo. Y preguntarnos: ¿quién es mi prójimo? Tratemos al hombre como un fin, no como un medio. No como una cosa, sea quien sea, el otro es mi hermano. Nos lo enseña Jesús, que siendo Dios, se hizo prójimo.
2.- No es cuestión de ideas, es cuestión de corazón.
3.- Ser testigos del amor en todas las circunstancias.

Para terminar, no quiero dejar de compartirles un testimonio real muy cercano, relacionado con las Promesas del Sagrado Corazón de Jesús, manifestadas a través de Santa Margarita M. de Alacoque.

Una querida hermana en la fe ha comenzado a trabajar ahora y se dedica a las ventas. Como sea, hace unos meses que me manifestó que no realizaba ventas y esto la mantenía preocupada. Ni sé cómo, se me hizo presente en el corazón la promesa del Sagrado Corazón de Jesús a sus devotos: «Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.» Así se lo recordé, y esto la hizo sonreír pues ella es devota y apóstol del Sagrado Corazón, tiene su imagen en el despacho. En aquel momento, se llenó de esperanza, pero los días pasaban sin ventas… y a menudo, la realidad trata de aplastar la fe… El pasado viernes – Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús – por la mañana, recibí una llamada: ¡mi amiga había realizado su primera venta! ¡El mismo día del Sagrado Corazón!
¿Casualidad? ¡Por favor! ¿Dónde está nuestra fe?

Dios vive. Dios es fidelísimo y Su Corazón precioso, lleno de amor, está lleno de tesoros que «el mundo» desprecia.
¡Alabado sea Jesucristo! ¡Bendito, alabado y adorado sea Su Precioso Corazón!

Les recuerdo Sus Promesas:

1.- Concederé a mis devotos todas las Gracias necesarias a su estado.
2.- Daré paz a sus familias.
3.- Los consolaré en todas sus aflicciones.
4.- Seré su refugio seguro durante la vida y principalmente en la hora de la muerte.
5.- Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
6.- Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la Fuente y el Océano infinito de la Misericordia.
7. – Las almas tibias se volverán fervorosas.
8.- Las almas fervorosas se elevarán con rapidez a alta perfección.
9.- Bendeciré las casas en las que la imagen de Mi Corazón sea expuesta y honrada.
10.- Favoreceré a los sacerdotes para conmover los corazones más endurecidos.
11.- Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en Mi Corazón sin que jamás sea borrado de Él.
12.- Mi Amor Todopoderoso le concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la Gracia de la penitencia final; no morirán en desgracia ni sin recibir los sacramentos. Mi divino Corazón será su refugio seguro en este último momento.

¿Creen esto?
¡Viva el Sagrado Corazón!❤️

4 Comentarios

  1. No quisiera tocar a la persona. Hablar de un ser humano nos puede parecer algo interesado, como la causa de alguna intención, pero no podemos ver a Dios sino a traves de las personas.
    Cuando leemos una obra literaria, apenas descubrimos a su autor, no conocemos nada de él, sin embargo la lectura nos cautiva, llegamos a identificarnos con tal o cual personaje…
    Ciertas lecturas espirituales están escritas con mucha unción, tienen alma y espíritu…pero siempre nos queda un interrogante:
    ¿Será verdad. Esta persona rubríca con su propia vida todo lo que dice?
    Si no fuera así, serían palabras vacías. Por muy hermosas que fueran no llenarían el alma. Al descubrir la realidad de una vida que no está en consonancia con las palabras, quedaríamos decepcionados.
    No es éste el caso. Los que hemos tenido la suerte de conocer la conversión de Cynthia, vemos que ahí está Dios de la forma que ella deja que esté. Ella no nos muestra a Dios sólo con hermosas palabras, con una elegantísima literatura. Si ésa fuera la unica forma, iríamos detrás de la persona, de una persona humana y nos quedaríamos sin ver a Dios.
    Hay que rebasar esa meta. No podemos quedarnos en el instrumento, aunque emita un sonido maravilloso, hay que llegar más allá. El testimonio de una vida de conversión es lo único que nos acerca a Dios, lo demás, nos puede dejar embelesados, extasiados, pero también nos puede llevar al vacío de unas palabras huecas sin contenido espiritual.

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    • Querido José Antonio, recojo tus bonitas palabras como un ramillete de florecillas
      que deposito a los pies de Nuestra Madre Inmaculada. Ella es la Reina de los Apóstoles,
      la Reina de los Mártires, la Reina de los Confesores, la Reina de los Santos, la Reina
      de los que viven su Fe… en definitiva, la Reina de todo Testimonio Cristiano.
      Cuando nos consagramos a Ella, le pertenecemos, somos Suyos.
      Si vivimos la consagración, Su Inmaculado Corazón nos forma y nos enseña dulcemente
      el significado de la castidad del corazón, la belleza del amor verdadero y la dulzura
      de la pureza que atrae para nosotros la fuerza del Espíritu.
      El Inmaculado Corazón de María es el único sin arruga ni mancha, al que debemos acogernos
      para unirnos más profundamente al Sagrado Corazón de Jesús. Gracias por tu comentario.

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  2. Amiga Cynthia has hecho una exposición estupenda, plena de fe y desde el mismo Corazón de Cristo que me ha alcanzado y me he recordado mi fe de niño que ahora, tras leer tus palabras, me ha enternecido. Muchas gracias.-

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    • Muchas gracias a ti, por compartir con nosotros tus sentimientos.
      En el testimonio de los hermanos, nos fortalecemos. Muchas gracias.

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