«Comidas de María», fruto de Medjugorje, salva a un millón de niños del hambre y del analfabetismo

«Comidas de María», fruto de Medjugorje, salva a un millón de niños del hambre y del analfabetismo

Una formula sencilla para erradicar el hambre infantil y el absentismo escolar:

«Comidas de María»

  • El fundador había visitado Medjugorje en 1983. Allí recibió la vocación de ayudar a los más necesitados
  • Cuando estalló la Guerra Civil en Yugoslavia, regresó a Medjugorje con provisiones
  • Renunció a su empleo para dedicarse plenamente a la ayuda humanitaria
  • Concibió el proyecto «Las Comidas de María » durante un viaje a Malawi en 2002
  • «Comidas de María» proporciona una comida diaria a más de un millón de niños en más de 1.200 escuelas repartidas por todo el planeta
"Comidas de María" proporciona una comida diaria a más de un millón de niños  en más de 1.200 escuelas

Unos escolares de Malawi hacen cola para recibir su ración de likuni phala, unas gachas de maíz enriquecidas con nutrientes básicos.

Todo comenzó una mañana de otoño de 1983 en un idílico paraje de las Tierras Altas de Escocia. Allí serpentea el indómito río Orchy, cuyas espumantes aguas atraen a los amantes del balsismo y de la pesca del salmón. A sus orillas se asienta la sosegada aldea de Dalmally, formada por unas cuantas viviendas plácidamente desperdigadas en el exuberante verdor. Una es «Craig Lodge», compuesta entonces por una casona de huéspedes y una casa familiar. En esta última, sentados a la mesa del desayuno, se encontraban tres de los hermanos MacFarlane-Barrow: Magnus y Fergus, de quince y dieciséis años años respectivamente, y Ruth, de diecinueve. Ésta levantó la mirada del periódico que estaba hojeando y exclamó:

—¡Atención! Aquí dice que la Virgen María se está apareciendo a unos adolescentes en un lugar de Yugoslavia llamado Medjugorje.

Los MacFarlane-Barrow, devotos católicos, conocían las apariciones marianas más renombradas, como las de Guadalupe, Lourdes  y Fátima. Incluso habían peregrinado al santuario portugués el año anterior. Pero la posibilidad de que la Virgen María estuviese apareciéndose en la actualidad despertó de inmediato su deseo de presenciar en directo los hechos con ojo avizor para discernir si las apariciones eran auténticas y espíritu abierto para actuar en consecuencia.

¿El resultado? Semanas después marcharon todos a Medjugorje.

Y regresaron con fe renovada. Ruth contó la experiencia en un artículo, que fue publicado por el Catholic Herald junto con la dirección postal de los MacFarlane-Barrow. En las siguientes semanas llegaron más de mil cartas solicitando información. Dos meses después los padres de Magnus, sorprendidos del cambio operado en sus hijos, también peregrinaron a Medjugorje. Y convirtieron la casa de huéspedes en hogar de oración y de beneficencia.

Cuando, una década después, estalló la guerra civil en Yugoslavia,  Fergus instituyó la obra de beneficencia SIR (Scottish International Relief) para socorrer a los damnificados. Él y Magnus cargaron un Land Rover con suministros y se unieron a un convoy que partía de Londres rumbo a Medjugorje, donde había emplazado un campo de refugiados.

Al regresar se encontraron con que seguían acumulándose donaciones en el cobertizo de la vivienda de sus padres. Magnus renunció a su empleo como piscicultor, vendió su casa y se dedicó plenamente a la labor benéfica.

Julie, una linda enfermera, se le ofreció como conductora auxiliar y acabó siendo su esposa. En 2002 viajaron a Malawi. Visitó a una moribunda de sida que yacía rodeada por sus seis hijos en una choza. El hijo mayor, Eduardo, de 14 años, estaba encargado de cuidar a su madre y a sus hermanos.

«Le pregunté cuáles eran sus esperanzas y ambiciones», escribe Magnus en su libro The Shed That Fed A Million Children. «Desde luego, no estaba buscando una respuesta capaz de cambiar mi vida y la de cientos de miles de personas».

El sueño de Edward era «tener comida suficiente y… poder ir a la escuela».

Ese modesto deseo fue «la chispa que encendió la ya candente concepción de las «Comidas de María». Una idea simple, pero eficaz.

Gran parte de los niños pobres no toman siquiera una buena comida al día.

Refiere Magnus en el mismo libro:

 

«—¿Qué has comido esta mañana antes de venir a la escuela? —preguntamos a la siguiente alumna sentada en el banco de bambú.

—Nada—respondió, al igual que los demás.

—Y ayer, ¿qué comiste?

—Sólo el arroz.

Las respuestas eran predecibles. Parecía que todos aquellos niños, vestidos con harapos, habían comido «sólo arroz» o «sólo yuca».

Entonces nos sorprendió un niño pequeño.

—¿Qué has comido esta mañana?

—Nada.

—¿Y ayer?

—Nada.

Repetimos la pregunta, pensando que no nos había entendido bien. Una vez más respondió, en voz más baja, «nada». Volvió la cabeza, avergonzado, mientras unas lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos. No quería que los otros niños se enterasen de su miseria.

—Es cierto —nos explicó su maestro en voz baja—. Yo lo vi ayer cerca de mi casa hurgar en busca de ñames silvestres. […] Antes de entrar en el aula volví la mirada hacia el niño que no había comido el día anterior. Seguían resbalando lágrimas silenciosas por su rostro.»

Magnus es feliz cuando atiende a los niños pobres. "Hay más placer en dar que en recibir." (Excepto en el boxeo, claro.)

Magnus, fundador de «Comidas de María» («Mary’s Meals»), se siente feliz en medio de los niños pobres

Cuando se ofrece a estos niños una comida saludable en la escuela, son atraídos a las aulas, donde reciben simultáneamente alimento y educación. Así se rompe el ciclo destructivo del hambre, la enfermedad y el analfabetismo.

Entre los colaboradores más fieles de «Mary’s Meals» figura Milona de Rambures, de soltera Milona Von Habsburg, o Milona de Austria. Su vida cambió en una visita a Medjugorje, y afirma sin pudor: «Aquí está la Virgen». Pese a tener títulos tan altisonantes como «Alteza Real e Imperial», renunció al lujo de palacio para vivir en Medjugorje, plenamente dedicada a cooperar con «Mary’s Meals». Ahora viste con sencillez, y es simplemente «Milona».

En una ceremonia celebrada en Hollywood en 2010, Magnus fue presentado por la CNN como uno de los Diez Protagonistas del Año en reconocimiento de su labor humanitaria.

Pero Magnus se toma estos homenajes con mucha cautela. En lugar de caer en la trampa de la autosatisfacción, comprende que «Mary’s Meals» sólo es un pequeño paso en la ingente labor de proteger a la infancia del hambre y del analfabetismo. 57 millones de niños pobres permanecen sin escolarizar, mientras que los 66 millones que asisten desnutridos a las aulas tienen un rendimiento académico muy bajo.

¿Qué se puede hacer para colaborar en esta noble misión?

Mi amiga Coral Pellicer(1) me sugirió: «¿Por qué no destinar una pequeña parte de nuestro presupuesto vacacional a este fin?» Con lo que cuesta una comida en un restaurante modesto podríamos dar de comer a un niño durante UN AÑO.

Hay quien con mucho da poco, y quien con poco da mucho. Magnus conserva esta carta de un donante anónimo:

 

«Estimados señores de Mary’s Meals:

Les adjunto un cheque de 55 $ para ayudar a alimentar a algún niño. Soy un anciano que vive en un asilo gracias a la ayuda de Medicare y Medicaid. Tengo paralizado el lado derecho de mi cuerpo y soy mudo. Estos 55 $ son todos mis ahorros. Los saqué de dos diferentes escondites cuando oí hablar de «Mary’s Meals». Estoy seguro de que serán bien empleados.

Que Dios los bendiga.»

 

 

He aquí el enlace para colaborar:

http://www.marysmeals.es/

 

Yo me apunto. ¿Y tú?

 

(1) Hija de José Pellicer, ilustre anarquista que salvó el Santo Cáliz de Valencia de la destrucción durante la Guerra Civil española, así como la vida de Marina Sabina Suey Vanaclocha, encargada de su custodia. Otra idea de Coral es que una mínima parte del presupuesto destinado por los ayuntamientos a festejos se asigne a combatir el hambre infantil.

2 Comentarios

  1. Me ha parecido muy interesante este artículo. Es cierto que con muy poco se puede hacer mucho bien.
    Siempre me ha llegado al corazón tanta miseria sufrida por muchos, pero sobre todo, me hiere profundamente que los niños sean las víctimas de nuestro egoísmo. Es imperdonable que lo consintamos con nuestro mutismo.
    Cómo pedir a María que nos ayude, si nosotros no la ayudamos con sus hijitos?

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  2. Felicidades Juan, magnífico trabajo
    .

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