El Santo Rosario

El Santo Rosario

Querido lector,

En la memoria de Nuestra Señora, La Virgen del Rosario, son muchos medios católicos los que se hacen eco de este gran regalo que nos entregó la Madre de Dios y Madre Nuestra, de su origen y prodigios a lo largo de generaciones. En este artículo, me sumo a ese homenaje llena de inmensa gratitud por los beneficios que he recibido, visibles e invisibles, a través de este medio maravilloso de quien tanto nos ama, y me dispongo a compartiros algunas meditaciones modernas que Ella nos ha dejado a través del p. Gobbi.

«Dadme Coronas de Rosarios, recitados con más intensidad y con mayor frecuencia.
Reunid en torno a vosotros a Religiosos, Religiosas y fieles en Cenáculos de incesante y fervorosa oración hecha Conmigo.
Os pido, sobre todo ahora, que oréis con fervor y con alegría por medio del Santo Rosario. Es el arma que hoy debéis usar para combatir y para vencer en esta sangrienta batalla; es la cadena de oro que os liga a mi Corazón, es el pararrayos que aleja de vosotros y de vuestros seres queridos, el fuego del castigo; es el medio seguro para tenerme siempre a vuestro lado. Por último, os pido que renovéis con frecuencia y viváis plenamente la consagración a mi Corazón Inmaculado y Dolorido. Entrad cuanto antes en este refugio para ser defendidos por Mí.

Mi protección debe ser cada vez más manifestada a todos, porque los días que estáis viviendo están señalados por grandes sufrimientos, y el peligro de perderse aumenta para muchos pobres hijos míos, hoy tan amenazados.» (Pascara, 1 mayo 1983)

«En estos Cenáculos (de oración y de vida Conmigo) estoy verdaderamente presente y me uno a vuestra oración.
El Rosario entero que recitáis en los Cenáculos secundando la urgente petición de vuestra Madre, es como una inmensa cadena de amor y de salvación con la que podéis rodear personas y situaciones, y hasta influir en todos los acontecimientos de vuestro tiempo. Continuad recitándolo, multiplicad vuestros Cenáculos de Oración.

Ahora puedo usar la fuerza que me viene de vuestra oración y quiero intervenir como Madre para abreviar el tiempo de la prueba y para aliviaros de los sufrimientos que os esperan. Todo puede cambiarse todavía si vosotros, mis pequeños, escucháis mi Voz, y os unís con la oración, a la incesante intercesión de vuestra Madre Celeste.

Os repito que continuéis con más generosidad y perseverancia el rezo del Santo Rosario.
El Rosario es la oración que desde el Cielo Yo misma vine a pediros.

Con ella lográis descubrir las insidias de mi Adversario; os sustraéis a muchos de sus engaños; os defendéis de muchos peligros que os tiende; os preserva del mal y os acerca cada vez más a Mí para que pueda ser verdaderamente vuestra guía y protección.» (Lourdes, Francia. 7 de octubre de 1979)

«El Rosario os lleva a la paz.

Con esta plegaria vosotros podéis obtener del Señor la gran gracia del cambio de los corazones, de la conversión de las almas, del retorno de toda la humanidad a Dios por la vía del arrepentimiento, del amor, de la gracia divina y de la santidad.
Entonces no digáis nunca: ´Pero si siempre y en todas partes todo sigue como antes. ¡Nunca cambia nada!` No es verdad, hijos míos predilectos. Todos los días, en el silencio y en lo oculto, la Madre Celestial libra su batalla contra el Adversario y obra, por medio de señales y de manifestaciones tan extraordinarias, para cambiar el corazón del mundo.» (7 octubre 1986)

Yo no sé usted, pero yo marcho ahora mismo a rezar el Santo Rosario.

¿Se une?

 

 

3 Comentarios

  1. ¿ A dónde te vas criatura a rezar el Rosario, si el Rosario se reza con el corazón, que es allí donde mora Dios?
    «Vendremos a él y haremos morada en él…»
    Fátima y el Rosario. El Rosario y Fátima, hermosa simbiosis para este tiempo.
    La Virgen les hablaba a los niños de la Guerra que ya iba para el cuarto año. El Papa Pio XV, no veía una solución para conseguir el armisticio, pero tuvo una idea:
    Ordenó que se añadiera a las letanías del Rosario, una más, REINA DE LA PAZ. A los pocos días, cinco o seis, se produce la primera aparición en la Cova de Iría.
    La Virgen viene a traernos un mensaje, que es el rezo diario del Rosario y dice más: «Sólo la Santísima Virgen os puede alcanzar esta gracia». Es curioso el adverbio, sólo, solamente.
    ¿No siquiera Jesús?
    Él nos la había dejado como Madre, desde la Cruz, en sus manos habia depositado esa «Omnipotencia Suplicante».
    La Virgen no alude para acabar con la guerra, con todas las guerras, la Organización de Naciones, antecesora de la ONU, no pide una gran conferencia de Jefes de Estado. No. Todo lo encomienda a la fuerza del Rosario.

    Responder
    • Ja, ja, ja. ¡Muchas gracias, José Antonio!
      No me he ido muy lejos 😉

      Responder
      • Perdón, ahora que recuerdo, el Papa de las apariciones de Fátima no era Pio XV, que no sé siquiera si habrá existido, sino Benedicto XV, después le sucedió Pío XI.
        Aunque la Virgen habló de una guerra mayor, en el próximo Pontificado y la guerra realmente empezó en el 39, ya con Pio XII. La guerra, de facto, había empezado antes, cuando el poderío alemán con Hitler se anexionó parte de Europa.

        Responder

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *