Tú estás ahí

Tú estás ahí

Querido lector,

Cuántas veces se escucha decir: «el hombre es bueno, pero el mundo le hace malo». ¿Es esto así?
Si escuchamos la voz del Maestro en la Sagrada Escritura, resulta que esta afirmación no es en realidad cierta.
El ser humano ha sido creado para vivir en comunión con Dios, única fuente de Bondad, pero cuando esta unión se rompe, nuestro corazón – entendido como el centro de nuestro ser – ya no cumple la función para la que fue creado: una vida en comunión con Dios, y por eso vaga herido.

Cuando el joven rico se acerca a Jesús y le dice: «Maestro bueno», Jesús le corrige diciendo: «Solo Dios es bueno«. Es difícil de comprender esta afirmación cuando sabemos que el mismo Jesús es verdadero Dios, pero al igual que Jesús no necesitaba bautizarse, todo lo que hace y dice es para nosotros. Cuántas veces nos alaban con palabras como: «Mira, ¡qué buena eres!». A mí se me ponen los pelos de punta y me acuerdo del Señor. De hecho, me encanta contestar con el Maestro: «No. Solo Dios es bueno».

Jesús es tres veces Santo. «Fuente de toda santidad» decimos en la Misa.
Hemos sido injertados en Cristo por el Bautismo y muchas veces nuestro organismo espiritual permanece atrofiado, pues no permitimos la comunión de vida con el Espíritu Santo que nos habita, y nuestro corazón no es puro.

Entonces, ¿somos malos?
Pues no lo digo yo, lo dice Jesucristo: «Si vosotros que sois malos, dais cosas buenas a vuestros hijos…»
No nos desesperemos, tenemos la buena nueva del corazón nuevo que nos regala Cristo, para una vida según el Espíritu, en la que nos vemos obligados a nacer de nuevo, para desarrollar toda nuestra existencia en comunión con Él.

Fijaos si somos malos que, este mes del Sagrado Corazón de Jesús, que anduve releyendo las cartas de Santa Margarita María de Alacoque – Gran Apóstol elegida por Nuestro Señor para dar a conocer el culto a Su Corazón – me quedé impactada con lo siguiente. Después de casi toda una vida, vivida en gran santidad me parece a mí, el Señor le hace una gracia inigualable, diciéndole: «He aquí que quito para siempre la malicia de tu voluntad, a fin de que en adelante las faltas que cometas sean para humillarte, sin que me ofendan.» ¿La malicia de su voluntad?, me dije, ¡pero si esta mujer es maravillosa e insuperable! La santa, que recibía visiones de Nuestro Señor, escribe:
«Y después, abriéndome de nuevo su adorable Corazón, me dijo que me introducía en él». Le dijo Jesús: «Este es el lugar de tu mansión actual y perpetua, donde podrás conservar sin mancha la vestidura de la inocencia de que he revestido tu alma».

Dios mío, ¡qué preciosidad!
La santa moría de amor, y no me extraña. Pero ese fuego del Sagrado Corazón debería arder en todos los cristianos, adoradores en Espíritu y Verdad. Entregando nuestro pecado y malicia – que es lo único que tenemos propio – a ese Corazón capaz de transformar nuestras vidas, y con ellas las de toda la humanidad.

Escribe el padre F. Alcañiz: «La santa habla de tesoros y tesoros infinitos, o exageraba las cosas, o ¡aquí se encierra algo grande!» «Si se supiese cuán agradable es esta devoción a Jesucristo, no habría un cristiano por poco amor que tuviera a este amable Salvador, que no la practicara al momento».

Sin embargo, a los que estéis interesados, os animo a profundizar en esta devoción, pues por desgracia, muchas veces lo que nos llega es bastante superficial, se nos pasan muchos detalles importantes. Por ejemplo, el culto al Corazón de Jesús es profundamente eucarístico. De él brotaron las Horas Santas: primero, para hacer compañía al Señor y reparar por el abandono que tuvo Jesús durante aquella hora de Pasión en el Huerto de los Olivos por parte de sus discípulos, que se quedaron dormidos y no pudieron acompañarle al menos una hora. Pero resulta, que el Señor manifestó a Santa Margarita que: «en aquella hora me diría lo que deseaba de mí». Parece que era una hora de gracias, en que el Señor con más especialidad que en otras le comunicaría sus secretos y sus planes. ¡Apasionante! ¿Quién no quiere ser adorador? Es una vocación, una llamada al corazón, pero también, ¡una lástima que no la vivamos todos con pasión y alegría!

Junio: mes del Corazón de Jesús, mes de la Eucaristía, mes de la Caridad que brota de ese Sagrado Corazón.
La mística Santa Faustina Kowalska escribe también en su Diario, por orden de Jesús:
«Toda Comunión recibida con corazón limpio, tiende a restablecer, en aquel que comulga, la inocencia inherente al Bautismo, puesto que el Misterio Eucarístico es «fuente de toda gracia»
«Secretaria mía, escribe que soy más generoso para los pecadores que para los justos. Por ellos he bajado a la tierra… por ellos he derramado mi Sangre; que no tengan miedo a acercarse a mí, son los que más necesitan mi Misericordia».

«Por lo menos tú ven a mí lo más a menudo posible y toma estas gracias que ellas (las almas) no quieren aceptar y con esto consolarás mi Corazón. Oh, qué grande es la indiferencia de tantas almas ante tanta bondad, por tantas pruebas de amor. Mi Corazón está recompensado solamente con ingratitud, con olvido por parte de las almas que viven en el mundo. Tienen tiempo para todo, solamente no tienen tiempo para venir a mí a tomar las gracias.»

«Mi amor no desilusiona a nadie.»

Cuando medito estos textos, pienso en la sacratísima pureza del Corazón de Dios. Imagino el corazón humano más puro y noble sobre la tierra, luego pienso en ese pequeño corazón, que ama, que no espera desprecios, ni rechazos, sino que camina alegre al encuentro de los demás, sin imaginar el daño que le pueden hacer. Cualquiera puede imaginar un sufrimiento así, si se ha atrevido alguna vez a ir por la vida a corazón abierto. Va a sufrir. Así imagino yo, vagamente y como puedo, el Corazón atravesado de espinas del Salvador del mundo.

No, Señor, no somos buenos, pero ¡Tú estás ahí!

(Vídeo: devoción de los 9 primeros viernes de mes.)

4 Comentarios

  1. Que Dios te bendiga por compartir esto. Qué bueno es el Señor poniéndonos siempre una mano que nos lleva a Él.
    Silenciosa en el corazón tenía la pena de no haber cumplido esta devoción, a pesar de leer a Sta Faustina y cada día encomendarme al Sagrado Corazon de Jesús… has hecho aflorar este descuido que he tenido y agradezco el toque de atención.
    Que Dios te lo pague

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    • ¡Gracias, Ángeles!
      Ya sabes que nos dice la Sagrada Escritura que «Dios corrige a los que ama» 😉
      ¡Todo es para bien de los que aman a Dios! Un abrazo grande, bendiciones.

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  2. Gracias por esta importante reflexión y la realización de este bello video que nos ayuda a recordar y reavivar la Devoción de los 9 primeros viernes para reparar el Corazón de Jesús. GRACIAS

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    • ¡Gracias, Ana!
      Pues juntas damos gracias a Dios que nos conduce por estos senderos.
      Un abrazo de corazón, bendiciones.

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