VIERNES SANTO 2020

VIERNES SANTO 2020

Querido lector,

Esta mañana hemos asistido por videoconferencia a una Charla que el p. Andrés González, responsable nacional del MSM, nos ha impartido sobre la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. Me ha parecido sobresaliente, por lo poco habitual que es escuchar hablar desde este enfoque, así que paso a compartiros algunas reflexiones:

«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús. El cual, teniendo la forma de Dios, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, en su condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.» (Filipenses 2, 5-8)

Así dictaba la carta de San Pablo con la que nos ha introducido en la realidad de que todos somos tentados por el demonio. Cuanto más cerca de Dios, más tentaciones. El demonio aparece hasta 72 veces citado en el Nuevo Testamento. Jesús viene a destruir este poder, pero Él no toma ninguna decisión sin consultar al Padre. Todos los santos y místicos coinciden en que Jesús, como hombre, fue tentado y en que su mayor momento de dolor fue durante su Oración en el Huerto de Getsemaní.

Podemos imaginar la tentación de Satanás: «¿para qué vas a morir por los demás?», y le mostraría nuestra ingratitud y falta de correspondencia, nuestra tibieza y la inutilidad de su sufrimiento. Sus discípulos están dormidos. Satanás se ha desatado y le sugiere la inutilidad de todo lo que hace. ¿Cómo responde?

Jesús dice NO al tentador, pero sin dialogar con él.

Durante la Flagelación, Satanás se desata para que no llegue ni siquiera a la Cruz a redimirnos. Es cruelísimo. Podría haber muerto. Con la piel desgarrada comienza a sufrir el fenómeno de la fiebre, tan doloroso. Pero el Padre le ayuda a seguir. Un deseo sobrehumano le levanta.

En la Coronación de espinas, entra la burla. La tentación del ridículo, de que todo el bien hecho no sirve para nada. Los que el domingo de ramos le alababan diciendo: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!, ahora gritan: ¡Crucifícalo! Jesús responde en silencio a este ataque satánico que le insinúa en la mente el ridículo. Su Rostro se desfigura. Todo el mundo le da puñetazos, le golpeaba, le desprecia. Tantas veces cae Jesús. Satanás se ríe: «ya he podido con él». Su primer consuelo es Su Madre, que se hace cercana. Ella ora para que se cumpla la voluntad de Dios. A Dios se le dice siempre que sí. Jesús calla todo este tiempo, pero nos representa a todos nosotros.

Es en la Cruz que con sus 7 Palabras pega siete puñetazos a Satanás:

  • «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen«, se ofrece y nos representa a todos  nosotros, pero Él es el Hijo de Dios. No ha dialogado con la tentación, pero reacciona con una Fe inconmovible en el Padre.
  • El ladrón que se ríe de Él y el buen ladrón. «En verdad te digo: hoy estarás Conmigo en el Paraíso«. Otro mazazo a Satanás, le arrebata a este ladrón, a este que ya lo tenía. Así le arrebatará a todo el que crea en Él. «Todo el que cree en Él se salvará» (Jn 3, 18)
  • «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Ahora, a Satanás le hace recordar la promesa del Paraíso primero: «que Ella le aplastaría la cabeza». Ella es Madre de todos. Vivir nuestra consagración a Ella es garantía de salvación. «Hijo, ahí tienes a tu Madre«.
  • «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?«, sí… aún cree en el Padre y recoge en Él todo el dolor de la humanidad, de la gente que se siente abandonada por Dios, y lo presenta al Padre.
  • «¡Tengo sed!» La sed de Jesús no es solo física, Él quiere salvar a todos los hombres. Es lo que más le preocupa, que su sufrimiento no sea inútil. Le dice a Dios Padre que los quiere a todos.
  • «Todo está cumplido«. Otro mazazo a Satanás, este ha sido «el tonto útil», que ni se entera. Dios va a permitir la tentación a todos, nadie se puede librar. Nos dejó el Padrenuestro: no nos dejes caer en la tentación… y líbranos del mal. Este ha sido el proyecto de Dios. Permite las tentaciones para hacernos madurar y crecer en la fe, para unirnos más a Él. Ha hecho de Su Cruz la salvación de la humanidad. Ha cumplido, sí, ha muerto por todos. Ha pagado el precio de nuestro rescate. ¿Podremos decir nosotros esto el día de nuestra muerte? ¿Lo podemos decir nosotros ahora: que estamos cumpliendo la voluntad de Dios? Porque esto es fundamental para nuestra salvación.
  • «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu«. Ahora, Satanás no da crédito: «pero, ¿cómo es posible? Satanás quería quitarle su misión desde las mismas tentaciones del desierto, que no la cumpla. Pero Jesús nos enseña a confiar en Dios hasta el final.

Los consagrados a Santa María, bien podemos pedirle que nos ayude a identificar las tentaciones de cada día. También, que nos ayude a no dialogar con ellas y a vencerlas. Aquí estamos de prueba y de paso. Ellos comparten nuestros dolores. «Cada alma que se condena me sume en un profundo dolor» dice Jesús a Santa Faustina. Pidamos cada día los siete dones del Espíritu Santo, uno es el de discernimiento.

Muchas veces, no nos damos cuenta que estamos siendo tentados. Satanás trabaja en especial en nuestra mente, para que no cumplamos el designio de Dios en nuestra vida. Los Santos nos dicen que el ataque de Satanás es sobre todo:

1.- Apartarnos del primer mandamiento.
2.- Que justifiquemos vivir como queramos y, si algo no nos gusta de los demás, que les ataquemos nosotros a ellos, justificando todas nuestras acciones.

Satanás no quiere que cumplamos el designio que Dios ha puesto en nuestra vida. Nos propone: no te preocupes de nada, vive que son dos días. Y si uno no tiene este encuentro con Dios, no entiende esta cruz. Porque la tentación es parte de la cruz que hemos de ofrecer en este mundo. Si no me doy cuenta que soy tentado, creo que debo tener tiempo para mí y no dedico tiempo para Dios. Cuanto más cerca estemos de Dios, más sentiremos esta cruz, porque nos asimila al redentor. Pero Jesús también se dejó llevar la Cruz por el Cireneo. Nos mandó el amor a Dios y al prójimo. ¿Nos preocupa el dolor de los demás? O ¿sálvese quien pueda? Hemos de echar una mano para que otros puedan llevar su cruz con dignidad. Si no tenemos tentaciones, es posible que nos hayamos alejado mucho de Dios.

Al superar la tentación unidos a Cristo, testimoniamos quiénes somos: ¡hijos de Dios! Demostramos en nuestra libertad, en quién creemos. Si lo vivimos bien, Dios nos dará la alegría. «Con alegría he querido vivir con vosotros esta Pascua antes de padecer.» (Lc 22,15)

Sin más, recordaros que Nuestro Señor muere hoy a las 15:00 horas y que nos pidió a través de Santa Faustina, comenzar hoy Viernes Santo, la Novena a la Divina Misericordia para preparar la Fiesta de la Divina Misericordia del segundo domingo de Pascua. Feliz y Santa Semana.

HORA de la MISERICORDIA para el mundo entero.

2 Comentarios

  1. Como siempre magistral. Gracias. Un abrazo en Jesús y María.

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    • Gloria al Señor. Gracias, querido amigo Luis. Un abrazo.

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