Hola a todos,

Espero que la semana os haya regalado múltiples momentos de sonrisas y de descanso. Yo he luchado por poner algo de color a estos días tan grisáceos en los que el sol andaba escondido… Y así es como me predispongo hoy a escribiros unas letras,

¿y si ponemos algo de color a ´nuestras familias`?

Estoy saturada de escuchar en medios de comunicación, en coloquios de amigos, en el trabajo…que la familia está en crisis. SÍ, vale, de acuerdo…pero, ¿y si cogemos nuestra brocha y pintamos en ella?
¿Qué se te ocurriría a ti para pintarla de vivos colores?
Ahora estamos en un tiempo idóneo para ponernos metas. Os confieso que los retos y desafíos, aunque al principio me dan respeto, en el fondo me atraen… el hombre está hecho de una pasta que necesita superarse… por eso, andamos todos tan abatidos a veces, porque vivimos en una sociedad donde nos lo dan todo hecho y vamos contra natura.

Necesitamos subir a la cima de nuestros propósitos y conquistarla.
El color más llamativo en una familia lo ponen los niños y los abuelos. Hoy quiero dejar salir esa niña que llevo dentro, y que espero que siga ahí mucho tiempo. ¿Os acordáis cuando éramos niños? siempre prometíamos que al crecer nunca olvidaríamos lo que es sentirte con esa inocencia.
Un niño crea, ríe, tiende la mano al amigo, juega… corre al encuentro de los brazos de su padre… llora… vuelve a reír… sueña.
Jesús nos sigue diciendo hoy que nos hagamos niños para llegar al Padre… Es el grito dulce de un Padre que desea acogernos en Sus Brazos anhelantes de nuestra vuelta a CASA.
Qué difícil se hace todo cuando nos ponemos el traje de adulto y ´sobradamente preparado`… Y qué fácil resulta todo cuando nuestro vestido está bordado de la inocencia del primer despertar … con cándidas y sonoras risas contagiosas que te elevan directa al Padre.
¿Cómo puedo dar yo este mensaje en una sociedad donde empieza a ver debilitadas sus fuerzas para defender la vida?
¿De verdad os convence el discurso de que en los primeros momentos de concepción no es un ser humano sino un ser vivo lo que hay?
Desde alguna esfera política, desde algún sector que no sé muy bien cómo calificarlo, se nos intenta vender una idea falsa para que desistamos en defender la vida.
Se nos dice que es un ser vivo pero no un ser humano, y por ello se puede tomar la decisión de eliminarlo… como si de un email se tratara, que lo borras de la bandeja de entrada a la carpeta de elementos eliminados, sin ninguna repercusión.
No soy bióloga, ni doctora en medicina… pero desde la lógica más sencilla mantengo, sostengo y defiendo que cuando la unión de dos personas ha generado vida, desde el primer momento es un ser humano, en cuanto a que es fruto de dos seres humanos.
Entonces, siguiendo la línea de argumentación de estos políticos, la semilla inicial de una planta, ¿no es una planta?
Sólo existen tres formas posibles de vida: vegetal, animal y ser humano.
Luego, el fruto de la unión de dos seres humanos es otro ser humano, ya tenga una hora de vida o mil…
´Mi cuerpo es mío`, reclaman… y yo les respondo ´ya, pero no es tu cuerpo, sino otro cuerpo dentro de ti`.
Una sociedad que no lucha por sus hijos está condenada a vivir sin color, a ver apagado el brillo de sus días. Os advierto del peligro que nos acecha, no somos autómatas programados para vivir solos, consumir y girar en torno a uno mismo. Nos han dado la vida para que la entreguemos por amor. Y esa donación a la que todos estamos llamados, sea cual sea el color de nuestro credo o piel, es defendiendo la vida.
No me canso de repetir defender y vida en este artículo, porque la boca habla de lo que en el corazón abunda.
Y esa defensa debe ir más allá… defender familias vivas… con niños… porque hasta nos venden el número ideal de niños para que se ajuste a la ecuación social de familia mustia que intentan colarnos, una ecuación cuyas variables son el egoísmo, la comodidad, el consumismo, la falta de sacrificio.
Es duro defender esto en un mundo en el que no se tiene tiempo, porque el trabajo lo ocupa todo. Si enarbolásemos la bandera del NO, de vez en cuando…
Desde un mundo sin Dios, se nos vende la siguiente familia: los cónyuges, suficientemente preocupados de sí mismos o de su éxito laboral como para buscar un encuentro de miradas en el que se comparta la respiración del alma. Con las agendas individuales cuanto más ocupadas mejor, porque eso invita a mirarse más el ombligo propio y estar menos predispuesto a las necesidades de tu cónyuge.
En el caso de que la cosa ´medio marche`, entonces se apuesta por tener un hijo, pero no más, porque molestan. Son un estorbo para la organización de la economía, de las vacaciones, del ocio, y si vienen dos, entonces empezamos a hablar de ´drama familiar`y por supuesto… a los abuelos… puf! un rato de cuando en cuando , porque son pesados, nos repiten las cosas demasiadas veces y se nos hacen infumables sus conversaciones, además requieren cuidados, y para ello, prefiero cuidarme a mi mismo… Y los destinamos a residencias, que nos permitan lavar nuestras conciencias, y que encima nos hagan sentir orgullosos de tenerlos allí afincados.
Ahora quiero compartir con vosotros qué familia nos ofrece Dios; la primera aclaración es que no por contar con Él desaparecen las dificultades, los problemas o las angustias… pero el timón tiene Capitán, y evitará que la barca naufrague.
Para empezar, esos cónyuges lucharán por mirarse más el uno al otro, porque aprendieron que el matrimonio es un don, una vocación, donde uno se realiza con mayor plenitud, porque estamos llamados a AMAR, ésa y no otra es la verdadera vocación de toda persona.
Su amor será fecundo, no sólo porque esté abierto a la vida, sino porque esas dos personas se harán “una sola carne” (Gn 2, 24), en cuerpo y alma, y buscarán unir sus agendas, sus tiempos, sus caminos. En esta familia los niños son aplaudidos como una bendición, quitarán el sueño a los padres igualmente, supondrán reajustar economias, serán fuente de muchos sacrificios, pero no serán fruto de ecuaciones sociales, donde estorban.
En cuanto a los mayores, Jesús nos interpela en algunos pasajes del Evangelio a que les cuidemos, es parte del mandamiento que se nos dio de honrar a tu padre y a tu madre. Al escribir esta letras me vienen a mi pensamiento mis padres, las madrugadas que han estado al pie de mi cama al verme enferma, las renuncias que han sufrido por darme una mayor calidad de vida, una carrera universitaria, unas vacaciones, una vida donde aprendiera a ser feliz… mis padres han llenado mi vida con amor cada día de su vida, por ello, no podría dejarles abandonados en su soledad cuando ellos no puedan valerse por si mismos.
Si os paseáis por algunas residencias de ancianos y les miráis a los ojos veréis su tristeza… la soledad. Decía la Madre Teresa de Calcuta. ´La más terrible pobreza es la soledad y el sentimiento de no ser amado`.
Os lanzo desde aquí un pequeño órdago, ¿lo aceptáis?

¿Alguien se apunta a mostrar más paciencia y más cariño con cada persona mayor que se cruce? Nuestra sonrisa será su baluarte del día. Aunque te parezca desmesurado, cuando hablas con ellos te das cuenta que es así. Tan sencillo como una sonrisa para encender un corazón que se apaga ante la indiferencia con la que se ven obligados a convivir.

Apostad por la familia y ya sabeís… ¡PONEDLE COLOR!
En otro ratico prometo ahondar en este tema, pero ya voy gastando mis últimos cartuchos de hoy…

¡Feliz Semana Santa!
Por petición de algunos lectores os reseño una dirección de correo electrónico, donde puedas dejarme tus sugerencias o comentarios:
eslabones2015@hotmail.com

#

No ha comentarios todavía

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

📧 Suscríbete a la Newsletter

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Sígueme en Twitter