El tiempo del Espíritu Santo

El tiempo del Espíritu Santo

Querido lector, Caminamos hacia Pentecostés en estos últimos días del mes de mayo. Ayer comenzó el Decenario al Espíritu Santo y hoy da inicio su Novena. El fin de todas estas oraciones, que se nos invita a hacer, no es otro que invocar su presencia para que Él mismo nos prepare para el gran día. Sin embargo, no se puede empezar la casa por el tejado. Lo curioso es que, aún hoy, encontramos a mucha gente que nos pregunta: ¿qué es el Espíritu Santo? Un amigo mío me llegó a decir: ¿te refieres al símbolo ese de la palomica? Sé que da risa… pero es que mucha gente solo conoce las representaciones que de Él se han mostrado en la Biblia: como el fuego, el agua, … y, sí, ¡la paloma! Pero no saben de qué estamos hablando. Imaginaos su reacción si les ponemos delante la Novena o el Decenario ¡sin que sepan nada! El Espíritu Santo es el gran desconocido. Y no es un qué sino un quién. El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Recordamos: un solo Dios, pero tres divinas personas. Por lo tanto, ¡es Dios! Y el gran reto es conocerle, porque esta divina persona es la encargada de la magnífica obra de nuestra santificación. Y aún más, ¡no obra sin nosotros! Hemos de conocerla para corresponder a sus divinas mociones. Conocer al Espíritu Santo es apasionante. Os recomiendo un libro: En la Escuela del Espíritu Santo, todo un clásico que merece la pena tener en casa, del Padre Jacques Philippe. «La vía más corta para santificarse es la fidelidad a las...
VIERNES SANTO 2020

VIERNES SANTO 2020

Querido lector, Esta mañana hemos asistido por videoconferencia a una Charla que el p. Andrés González, responsable nacional del MSM, nos ha impartido sobre la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. Me ha parecido sobresaliente, por lo poco habitual que es escuchar hablar desde este enfoque, así que paso a compartiros algunas reflexiones: «Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús. El cual, teniendo la forma de Dios, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, en su condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.» (Filipenses 2, 5-8) Así dictaba la carta de San Pablo con la que nos ha introducido en la realidad de que todos somos tentados por el demonio. Cuanto más cerca de Dios, más tentaciones. El demonio aparece hasta 72 veces citado en el Nuevo Testamento. Jesús viene a destruir este poder, pero Él no toma ninguna decisión sin consultar al Padre. Todos los santos y místicos coinciden en que Jesús, como hombre, fue tentado y en que su mayor momento de dolor fue durante su Oración en el Huerto de Getsemaní. Podemos imaginar la tentación de Satanás: «¿para qué vas a morir por los demás?», y le mostraría nuestra ingratitud y falta de correspondencia, nuestra tibieza y la inutilidad de su sufrimiento. Sus discípulos están dormidos. Satanás se ha desatado y le sugiere la inutilidad de todo lo que hace. ¿Cómo responde? Jesús dice NO al tentador, pero sin dialogar con él. Durante la...
Peregrinos

Peregrinos

Querido lector, Si bien el mes de mayo siempre ha sido un mes dedicado a honrar a Nuestra Madre del Cielo, la Virgen María, este mes – creo yo – ha sido incluso de un peregrinar mayor cogidos de Su mano, hacia el mes de junio – que ya se acerca, y que con tanto anhelo esperamos – del Sagrado Corazón de Jesús, Centenario de la Consagración de España al Corazón de Dios. Un tiempo de preparación. Nadie ha de preocuparse si no ha viajado este mes, pues visitar a Nuestra Madre se puede hacer en cualquier Santuario, Ermita o Parroquia cercana… pero es ante todo un viaje interior: un sentirse hijo pequeño, necesitado, un dejarse mirar, un abrir el alma desde la humildad… «Madre, si estás ahí…» Y el resto, ya es muy personal, como las relaciones de los hijos con sus madres, que no hay ninguna igual a otra, a pesar de ser todos familia. ¿Acaso no es así? Unos hijos pasan más tiempo con la Madre, otros menos, los hay que se olvidan enredados en «sus vidas»… pero una Madre no se olvida de sus hijos… y, aunque por la dureza de nuestros corazones una madre humana fuera capaz de hacerlo, la Madre del Cielo no, nunca, jamás. Los hijos que pasan más tiempo con la Madre, aprenden a reconocerla. Ella va siempre por delante, nos mira con misericordia, y nos ve pequeños… muy pequeños. A veces, dañinos y ofensivos, pero Su Inmaculado Corazón comprende nuestras heridas interiores, defectos, debilidades y pecados ¡mejor que nosotros mismos! Ella sabe que nos falta el Amor de Dios… el único...
En Su Corazón

En Su Corazón

Querido lector, Qué rápido es el transcurrir de los días que Dios nos concede; ya estamos cerrando el segundo mes del nuevo año. Me preguntaba: ¿habéis cruzado ya esa puerta? La de la imagen de portada, la que simboliza el Corazón de Cristo. Como sabéis, esta puerta se encuentra en El Cerro de los Ángeles y permanecerá abierta hasta el 24 de noviembre de 2019 con motivo del Año Jubilar por el Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. ¡Que no se nos pase lo importante! «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu entendimiento.» (Mt 22,37-38) Este primer mandamiento supera en excelencia a los demás, y su cumplimiento nos alcanza ¡todos los demás! Así conoce Dios que le amamos. «El que ha recibido mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama». (Jn 14,21) «En esto consiste el amor: en que vivamos conforme a sus mandamientos.» (2 Jn 6) Confío que estéis gozando este extraordinario tiempo de Gracia y Misericordia que brota del Corazón de Cristo. «Sus heridas nos han curado.» (1 Pe 2,24) ¡No le olvidéis! Os puedo decir que, ¡han sido tantos momentos hermosos… abrazada a Su Corazón! A sus pies en la Adoración Eucarística, en las meditaciones que me ha regalado, en los hermanos que une la Providencia. Todo es don. Todo es un continuo descubrimiento, lleno de Belleza y Verdad. Todo es Vida, con mayúsculas. «Permaneced en Mi Amor.» (Jn 15, 9-11) Ya tengo entronizado el Sagrado Corazón en casa y todas mis visitas paran junto a Él y...
Tesoro Escondido

Tesoro Escondido

Querido lector, «El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido…» (Mt 13,44) Este verano comenzamos «Viaje al Corazón de Jesús» que pueden leer en los artículos previos de esta columna «Mi Fe», pero lo que ha sucedido es muy grande, porque hemos descubierto algo importante: ¡no se puede viajar al Corazón de Jesús y salir de allí! ¿Qué ha sucedido? Sin duda, nuestro viaje inicial era físico por sus desplazamientos, pero terminó abarcando todas las dimensiones de la persona; psíquico, en cuanto al conocimiento, cultura y razón, espiritual en cuanto al vértice superior que movía nuestra voluntad, porque deseábamos vivirlo con toda la pasión del alma, a corazón abierto. ¡Cristo es pasión! Advertencia a los lectores: si continúan leyendo este artículo asumen el riesgo cierto de terminar atrapados en el Corazón de Cristo. Tras la advertencia, prosigo. ¿Conocen al p. Bernardo de Hoyos? Les confieso que yo hasta hace «cuatro días», como quien dice, tampoco le conocía. Me dan ganas de llorar. ¡Ay, qué triste! No solo hay que encontrar el Tesoro Escondido, sino a los que nos llevan a él. He ahí el p. Hoyos, el gran místico español del S.XVIII, un muchacho de 20 años elegido para: «dar a conocer y extender por toda España la devoción y el culto al Corazón de Jesucristo». Era el 3 de mayo de 1733 cuando el joven se ofreció ante el Corazón de Jesús para cooperar en cuanto pudiese a la extensión de su culto. El Señor le contesta al día siguiente y así lo escribe él mismo en su Diario: «…adorando la mañana siguiente al Señor...
Viaje al Corazón de Jesús (III parte)

Viaje al Corazón de Jesús (III parte)

Querido lector, Si tras Viaje al Corazón de Jesús (I Parte) y Viaje al Corazón de Jesús (II Parte) aún continúa por aquí, paso a narrar la III y ¿última parte? de esta especial peregrinación. CUARTO DÍA: SANTO TORIBIO DE LIÉBANA – LIGNUM CRUCIS Este año he visto cumplido uno de los sueños de mi vida: viajar a las cinco ciudades santas de la cristiandad. Tras Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz… tan solo me restaba Santo Toribio de Liébana. Doy gracias al buen Dios, que ha permitido que viese cumplido este deseo de mi corazón. Mis labios besaron la madera de esta reliquia, considerada «el trozo más grande conocido de la Cruz donde murió Jesucristo«. Se trata de un pequeño monasterio en Cantabria custodiado por monjes franciscanos. El lugar penetra a través del silencio, la contemplación de la Cruz y la proximidad de la sierra de la Viorna, bajo los Picos de Europa. Allí me pareció encontrar una poderosa llamada al silencio, más allá del autobús de jóvenes adolescentes que invadían todo. Sobraba cualquier conversación, y lamenté que nadie nos lo indicara como turistas; se perdía una oportunidad. Me parece recordar las palabras de Santa Faustina: «Dios no se da a un alma parlanchina, que como un zángano en la colmena zumba mucho pero no produce miel.» «El alma sin gustar la dulzura del silencio interior, es un espíritu inquieto y perturba este silencio en los demás.» (Diario 119) O las inmejorables palabras de Santa Isabel de la Trinidad: «Dado que Él está siempre conmigo, la oración del corazón no debe terminar jamás. Yo lo siento tan vivo...