Sabiduría

Sabiduría

Querido lector, Deseo de corazón que esté navegando por estos días veraniegos con salud y paz interior. Desde hace unos días me ronda una palabra: «sabiduría«, así que la he traído para meditar juntos. Si nos paramos a reflexionar un poco, que en cierto modo es a lo que nos obliga esta situación de pandemia mundial, ¿qué piensa usted?: ¿Somos los hombres y mujeres cada vez más sabios? ¿O hemos abandonado la búsqueda de la sabiduría como don superior? Da la impresión de que los seres humanos somos cada día más débiles en nuestra voluntad e inteligencia, que estamos más sujetos a todo tipo de pasiones y distracciones, que nos hemos desanimado ante el esfuerzo y sus resultados, que nuestras metas son frágiles e inconstantes, que nos come la necesidad de gratificaciones inmediatas, que nos falta fe, no ya solo en Dios, sino incluso en nosotros mismos como humanidad, que terminamos justificando lo injustificable con tal de cubrir nuestra incapacidad de crecer y de ser mejores, que en gran parte somos destructivos y egoístas, cuando no indolentes, que nos hemos rendido ante tantas cosas que no están bien como si todo diese igual. ¿Qué nos pasa? Nunca como hoy la mentira se ha adueñado del mundo. Somos cada día más pobres como personas, menos sabios. Hoy os invito a dejar por un momento las pantallas, o a valeros de ellas, con un fin: volver a la Palabra de Dios antes de que sea demasiado tarde. Todo está escrito en la Sagrada Escritura. «La sabiduría la adquiere el letrado en el tiempo que está libre de los negocios; y el...
Tú estás ahí

Tú estás ahí

Querido lector, Cuántas veces se escucha decir: «el hombre es bueno, pero el mundo le hace malo». ¿Es esto así? Si escuchamos la voz del Maestro en la Sagrada Escritura, resulta que esta afirmación no es en realidad cierta. El ser humano ha sido creado para vivir en comunión con Dios, única fuente de Bondad, pero cuando esta unión se rompe, nuestro corazón – entendido como el centro de nuestro ser – ya no cumple la función para la que fue creado: una vida en comunión con Dios, y por eso vaga herido. Cuando el joven rico se acerca a Jesús y le dice: «Maestro bueno», Jesús le corrige diciendo: «Solo Dios es bueno«. Es difícil de comprender esta afirmación cuando sabemos que el mismo Jesús es verdadero Dios, pero al igual que Jesús no necesitaba bautizarse, todo lo que hace y dice es para nosotros. Cuántas veces nos alaban con palabras como: «Mira, ¡qué buena eres!». A mí se me ponen los pelos de punta y me acuerdo del Señor. De hecho, me encanta contestar con el Maestro: «No. Solo Dios es bueno». Jesús es tres veces Santo. «Fuente de toda santidad» decimos en la Misa. Hemos sido injertados en Cristo por el Bautismo y muchas veces nuestro organismo espiritual permanece atrofiado, pues no permitimos la comunión de vida con el Espíritu Santo que nos habita, y nuestro corazón no es puro. Entonces, ¿somos malos? Pues no lo digo yo, lo dice Jesucristo: «Si vosotros que sois malos, dais cosas buenas a vuestros hijos…» No nos desesperemos, tenemos la buena nueva del corazón nuevo que nos regala Cristo,...
El tiempo del Espíritu Santo

El tiempo del Espíritu Santo

Querido lector, Caminamos hacia Pentecostés en estos últimos días del mes de mayo. Ayer comenzó el Decenario al Espíritu Santo y hoy da inicio su Novena. El fin de todas estas oraciones, que se nos invita a hacer, no es otro que invocar su presencia para que Él mismo nos prepare para el gran día. Sin embargo, no se puede empezar la casa por el tejado. Lo curioso es que, aún hoy, encontramos a mucha gente que nos pregunta: ¿qué es el Espíritu Santo? Un amigo mío me llegó a decir: ¿te refieres al símbolo ese de la palomica? Sé que da risa… pero es que mucha gente solo conoce las representaciones que de Él se han mostrado en la Biblia: como el fuego, el agua, … y, sí, ¡la paloma! Pero no saben de qué estamos hablando. Imaginaos su reacción si les ponemos delante la Novena o el Decenario ¡sin que sepan nada! El Espíritu Santo es el gran desconocido. Y no es un qué sino un quién. El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Recordamos: un solo Dios, pero tres divinas personas. Por lo tanto, ¡es Dios! Y el gran reto es conocerle, porque esta divina persona es la encargada de la magnífica obra de nuestra santificación. Y aún más, ¡no obra sin nosotros! Hemos de conocerla para corresponder a sus divinas mociones. Conocer al Espíritu Santo es apasionante. Os recomiendo un libro: En la Escuela del Espíritu Santo, todo un clásico que merece la pena tener en casa, del Padre Jacques Philippe. «La vía más corta para santificarse es la fidelidad a las...
La resurrección de los vivos

La resurrección de los vivos

Querido lector, ¡Santa y Feliz Pascua de Resurrección! He querido comenzar con un poco de alegría este Domingo de Resurrección, en la Palabra de Dios que nos acompaña: «Alegraos» «No temáis». ¿Qué esperanza guardaría el ser humano si Jesús no hubiese resucitado? Aquel que escuchó con el corazón la Vigilia Pascual pudo entenderlo todo; como dijo el Papa Francisco, no se trata de un optimismo superficial, sino de vivir la esperanza como don. La fe, la esperanza y la caridad son virtudes teologales porque proceden del mismo Dios y siempre van juntas. No cerremos el corazón, ¡pidámoslas! También os recomiendo meditar la Homilía completa del p. Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, en la pasada celebración de la Pasión del Señor, de la que destacaré estas palabras aunque es para enmarcar completa: «Dios no es el enemigo: «tengo proyectos de paz y no de aflicción». Jesús llora y sufre como todo padre o madre, nos avergonzaremos cuando lo descubramos. Pero Dios permite que la libertad humana siga su camino, sirviendo a sus planes de salvación. Dios va a sacar del mismo mal, el bien. La pandemia: 1.- Nos ha hecho caer en la verdad: nos ha despertado del peligro de caer en la ilusión de la omnipotencia. 2.- Ha creado un sentimiento mayor de solidaridad: los hombres de todas las naciones se sienten ahora unidos, iguales. Nos hemos olvidado de los muros, el virus no conoce fronteras. Tantos horrores, muertes, no han de ser en vano. ¡No debemos volver atrás! Sino emplear mejor los recursos a lo importante, por ejemplo: la salud. 3.- Nos levantaremos del sepulcro de nuestras...
VIERNES SANTO 2020

VIERNES SANTO 2020

Querido lector, Esta mañana hemos asistido por videoconferencia a una Charla que el p. Andrés González, responsable nacional del MSM, nos ha impartido sobre la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. Me ha parecido sobresaliente, por lo poco habitual que es escuchar hablar desde este enfoque, así que paso a compartiros algunas reflexiones: «Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús. El cual, teniendo la forma de Dios, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, en su condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.» (Filipenses 2, 5-8) Así dictaba la carta de San Pablo con la que nos ha introducido en la realidad de que todos somos tentados por el demonio. Cuanto más cerca de Dios, más tentaciones. El demonio aparece hasta 72 veces citado en el Nuevo Testamento. Jesús viene a destruir este poder, pero Él no toma ninguna decisión sin consultar al Padre. Todos los santos y místicos coinciden en que Jesús, como hombre, fue tentado y en que su mayor momento de dolor fue durante su Oración en el Huerto de Getsemaní. Podemos imaginar la tentación de Satanás: «¿para qué vas a morir por los demás?», y le mostraría nuestra ingratitud y falta de correspondencia, nuestra tibieza y la inutilidad de su sufrimiento. Sus discípulos están dormidos. Satanás se ha desatado y le sugiere la inutilidad de todo lo que hace. ¿Cómo responde? Jesús dice NO al tentador, pero sin dialogar con él. Durante la...