¿Qué quieres hoy de mí, Jesús?

¿Qué quieres hoy de mí, Jesús?

Querido lector, Comienzo este artículo compartiendo una pregunta en voz alta, que suelo hacerle cada día al Señor en mi corazón, pero que, quizás hecha así, os pueda servir para meditar con Él. Cuando me dirijo a Jesús pienso siempre, en primer lugar, en quién es. A quién me dirijo. Él es el Altísimo. El principio y el fin. El alfa y la omega. Por quien todo fue creado. Quien se hizo hombre por mí. Que padeció por mí. Mi salvador y mi rey. Wow! Es la cita más importante del día. «Señor, nadie te supera. Qué pequeña me siento». Después, me hago consciente de su inmenso amor por mí. Da igual la hora, el momento. Me sondea y me conoce. De sobra sabe cuáles serán mis sendas. Cuando me acerco, ya me espera. «¿A dónde podré ir lejos de tu rostro, Señor?» Me sonrojo. Y creo que una sonrisa cómplice surge en mi cara. Me siento amada. Muy amada. Y no es que no tenga contratiempos, es que en todos ellos le veo. De inmediato me encuentro sumergida en el amor de su Corazón. Y todo lo que le iba a decir se queda en nada… un átomo frente a Él. Aún así, me ha dado una inteligencia, un entendimiento para dialogar mentalmente. Aunque donde de verdad le gusta responder es al corazón. Y al final, terminas ensimismada. ¿Dónde se ha visto tanta belleza? ¿Y paz? Contemplemos nuestro entorno, si hay algo parecido: ¿Quién te recibe siempre así? Con perdón, sin quejas, comprensivo, amable, lleno de cariño, sanando todo. Las preocupaciones vuelan, porque el ratito que te sumerges...
El Santo Rosario

El Santo Rosario

Querido lector, En la memoria de Nuestra Señora, La Virgen del Rosario, son muchos medios católicos los que se hacen eco de este gran regalo que nos entregó la Madre de Dios y Madre Nuestra, de su origen y prodigios a lo largo de generaciones. En este artículo, me sumo a ese homenaje llena de inmensa gratitud por los beneficios que he recibido, visibles e invisibles, a través de este medio maravilloso de quien tanto nos ama, y me dispongo a compartiros algunas meditaciones modernas que Ella nos ha dejado a través del p. Gobbi. «Dadme Coronas de Rosarios, recitados con más intensidad y con mayor frecuencia. Reunid en torno a vosotros a Religiosos, Religiosas y fieles en Cenáculos de incesante y fervorosa oración hecha Conmigo. Os pido, sobre todo ahora, que oréis con fervor y con alegría por medio del Santo Rosario. Es el arma que hoy debéis usar para combatir y para vencer en esta sangrienta batalla; es la cadena de oro que os liga a mi Corazón, es el pararrayos que aleja de vosotros y de vuestros seres queridos, el fuego del castigo; es el medio seguro para tenerme siempre a vuestro lado. Por último, os pido que renovéis con frecuencia y viváis plenamente la consagración a mi Corazón Inmaculado y Dolorido. Entrad cuanto antes en este refugio para ser defendidos por Mí. Mi protección debe ser cada vez más manifestada a todos, porque los días que estáis viviendo están señalados por grandes sufrimientos, y el peligro de perderse aumenta para muchos pobres hijos míos, hoy tan amenazados.» (Pascara, 1 mayo 1983) «En estos Cenáculos (de oración y...
Vosotros sois la luz del mundo

Vosotros sois la luz del mundo

Querido lector, Qué lejos está el hombre de ser la luz que Cristo le pide ser, porque para eso ha de purificar su corazón. Tener un corazón puro. No nos extrañe, que los sufrimientos y circunstancias adversas de la vida vengan en nuestra ayuda, porque estamos llenos de sombras, muy faltos de purificación. Y si esta no se produce gracias a nuestra colaboración sincera, donde nos dejamos hacer, pues Aquel que desea nuestro bien y nuestra salvación eterna, nos tendrá que pegar un empujón, aunque duela. «Vosotros sois la luz del mundo». (Mt 5,14) ¡Qué afirmación tan poderosa! Porque los cristianos bautizados estamos injertados en Cristo y llamados a ser «su luz». Vivimos un momento histórico singular que debe ser interpretado también dentro de la Providencia amorosa de Dios. La Santísima Virgen manifestó al p. Gobbi a través de locuciones interiores el 7 de junio de 1986 lo siguiente: «En estos tiempos, todos necesitáis correr al refugio seguro de mi Corazón Inmaculado, porque graves peligros de males os amenazan. Son ante todo males de orden espiritual, que pueden dañar la vida sobrenatural de vuestras almas. El pecado se extiende como la peor y más perniciosa de las epidemias, y lleva a todas partes la enfermedad y la muerte a muchísimas almas. Si vivís habitualmente en pecado mortal, estáis espiritualmente muertos; y si llegáis al término de vuestra existencia en ese estado, os aguarda la muerte eterna en el infierno. El infierno existe, es eterno, y hoy muchos corren el peligro de caer en él, por estar contagiados por esa enfermedad mortal. Hay males de orden físico, como enfermedades, desgracias, accidentes,...
Un don de Dios: María

Un don de Dios: María

Querido lector, He sentido la necesidad de escribir este artículo para dejar testimonio del inmenso bien que están haciendo en mi vida los Cenáculos del Movimiento Sacerdotal Mariano. Recuerdo cómo los conocí, en un encuentro de la Divina Misericordia en Alicante. Allí, mi sacerdote me señaló a una mujer que me explicaría todo. Supe de inmediato que aquello era importante y que debía tomarlo en serio. Los Cenáculos se realizan con un mínino de dos personas: se invoca al Espíritu Santo, se reza el Santo Rosario, se medita uno de los mensajes que la Santísima Virgen dejó al p. Gobbi entre los años 1973 y 1997. Es lectura espiritual que se debe meditar con el corazón y aplicar a la vida, porque ilumina. Se termina realizando una Consagración especial al Inmaculado Corazón de María con ciertos compromisos. El centro: fidelidad al Papa y al Magisterio de la Iglesia, amor y vida en comunión con la Santísima Virgen para que nos ayude a cumplir con fidelidad los compromisos bautismales, la misión y vocación a la que Dios nos llama, no de cualquier manera, sino en santidad. Y muchas más cosas, que no me da tiempo ni espacio a comentaros. Hace seis años que vengo realizando Cenáculos semanales con grupos, y diarios en mi hogar, con familia y amigos. En los últimos meses, por la pandemia, incluso por teléfono o videoconferencia. Y he aquí mi testimonio. En todas las ocasiones he sentido la promesa de la Santísima Virgen en el libro Azul del p. Gobbi: «Yo estoy con vosotros y oro con vosotros«. Ella nos explica que esta Obra es suya...
Sabiduría

Sabiduría

Querido lector, Deseo de corazón que esté navegando por estos días veraniegos con salud y paz interior. Desde hace unos días me ronda una palabra: «sabiduría«, así que la he traído para meditar juntos. Si nos paramos a reflexionar un poco, que en cierto modo es a lo que nos obliga esta situación de pandemia mundial, ¿qué piensa usted?: ¿Somos los hombres y mujeres cada vez más sabios? ¿O hemos abandonado la búsqueda de la sabiduría como don superior? Da la impresión de que los seres humanos somos cada día más débiles en nuestra voluntad e inteligencia, que estamos más sujetos a todo tipo de pasiones y distracciones, que nos hemos desanimado ante el esfuerzo y sus resultados, que nuestras metas son frágiles e inconstantes, que nos come la necesidad de gratificaciones inmediatas, que nos falta fe, no ya solo en Dios, sino incluso en nosotros mismos como humanidad, que terminamos justificando lo injustificable con tal de cubrir nuestra incapacidad de crecer y de ser mejores, que en gran parte somos destructivos y egoístas, cuando no indolentes, que nos hemos rendido ante tantas cosas que no están bien como si todo diese igual. ¿Qué nos pasa? Nunca como hoy la mentira se ha adueñado del mundo. Somos cada día más pobres como personas, menos sabios. Hoy os invito a dejar por un momento las pantallas, o a valeros de ellas, con un fin: volver a la Palabra de Dios antes de que sea demasiado tarde. Todo está escrito en la Sagrada Escritura. «La sabiduría la adquiere el letrado en el tiempo que está libre de los negocios; y el...