La resurrección de los vivos

La resurrección de los vivos

Querido lector, ¡Santa y Feliz Pascua de Resurrección! He querido comenzar con un poco de alegría este Domingo de Resurrección, en la Palabra de Dios que nos acompaña: «Alegraos» «No temáis». ¿Qué esperanza guardaría el ser humano si Jesús no hubiese resucitado? Aquel que escuchó con el corazón la Vigilia Pascual pudo entenderlo todo; como dijo el Papa Francisco, no se trata de un optimismo superficial, sino de vivir la esperanza como don. La fe, la esperanza y la caridad son virtudes teologales porque proceden del mismo Dios y siempre van juntas. No cerremos el corazón, ¡pidámoslas! También os recomiendo meditar la Homilía completa del p. Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, en la pasada celebración de la Pasión del Señor, de la que destacaré estas palabras aunque es para enmarcar completa: «Dios no es el enemigo: «tengo proyectos de paz y no de aflicción». Jesús llora y sufre como todo padre o madre, nos avergonzaremos cuando lo descubramos. Pero Dios permite que la libertad humana siga su camino, sirviendo a sus planes de salvación. Dios va a sacar del mismo mal, el bien. La pandemia: 1.- Nos ha hecho caer en la verdad: nos ha despertado del peligro de caer en la ilusión de la omnipotencia. 2.- Ha creado un sentimiento mayor de solidaridad: los hombres de todas las naciones se sienten ahora unidos, iguales. Nos hemos olvidado de los muros, el virus no conoce fronteras. Tantos horrores, muertes, no han de ser en vano. ¡No debemos volver atrás! Sino emplear mejor los recursos a lo importante, por ejemplo: la salud. 3.- Nos levantaremos del sepulcro de nuestras...