LA PREGUNTA POR LA IGLESIA

LA PREGUNTA POR LA IGLESIA

(Artículo de D. Julio García Velasco para una Revista Cofrade) Es muy importante que un buen cristiano tenga una idea clara acerca de la Iglesia. Y un buen Cofrade ha de ser, ante todo, un buen cristiano. Pues bien, cuando la Iglesia estaba metida en pleno Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI lanzó esta pregunta: “Iglesia ¿qué dices de ti misma?” Y es que la Iglesia se había comprendido a sí misma durante mucho tiempo como una sociedad de desiguales: se hablaba de Iglesia docente-Iglesia discente; jerarquía-pueblo; clero-laicado; religiosos-no religiosos; vida contemplativa-vida activa… Es decir, la Iglesia, aparecía como una imagen piramidal: arriba estaba el Jefe supremo, el Papa, luego los hombres más “importantes”: cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos… Y abajo, en la zona más ancha y más grande, estaban los “pobres” fieles cristianos. Pero llegó el Vaticano II y le dio un cambio al dibujo, y vemos ahora a la Iglesia como un gran círculo que llamamos PUEBLO DE DIOS. En este Pueblo-Iglesia, entramos por la fe y el bautismo que nos hacen cristianos. Esta es la vocación fundamental, común a todos: la VOCACIÓN CRISTIANA. A eso nos llama Dios: a hacernos hijos suyos en Jesucristo, su Hijo. Esto quiere decir que la plenitud humana la alcanzamos en Cristo: unidos a él, somos llamados, como hijos, a vivir en comunión con Dios y con los demás hombres, como hermanos. Esta Iglesia, este Cuerpo, no funcionará sólo a base de organismos, estructuras, normas y reglamentos. Necesita un corazón, un alma. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia, el motor, el santificador, el Maestro, el que reparte dones...