Propósito de Año Nuevo

Propósito de Año Nuevo

Querido lector, Comienza este año 2020, tan «redondo», con muchos problemas que aflijen al mundo y que inquietan nuestro corazón. En la mayoría de los casos, se deben al pecado del hombre: mentira, soberbia, ira, egoísmo,… entre otros. El pecado siempre afecta en primer lugar al que lo comete que, lo sepa o no, se convierte en una «víctima», de ahí el famoso refrán: «En el pecado va la penitencia«, y es que vienen con factura. Pero el pecado también afecta al prójimo: hiere, rompe la paz, impone injusticias, … Por ejemplo, la mentira – que como dice el Catecismo de la Iglesia Católica – es una verdadera violencia hecha a otro. Atenta contra él en su capacidad de conocer, que es la condición de todo juicio y de toda decisión. Contiene en germen la división de los #espíritus y todos los males que esta suscita. La mentira es funesta para toda sociedad: socava la confianza entre los hombres y rompe el tejido de las relaciones sociales» (n. 2486) No hablemos de política en España, ¿verdad? Pero es que, además, el pecado hiere en lo más íntimo al Corazón de Dios, Ternura inefable, porque supone el rechazo en nuestra libertad a Su Ley de Amor. Todo esto genera un duro combate que el mundo no quiere reconocer. Los cristianos sabemos por la Revelación que todos los hombres arrastramos una herida interior a causa del pecado original, que confiere al Mal un cierto dominio sobre el hombre, aunque este permanezca libre. Para ayudarnos a sanar esta herida, vino Jesús. ¡Para redimirnos! «Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal,...