FELIZ NAVIDAD

FELIZ NAVIDAD

Amigos: Acerquémonos a Belén. El Hijo de Dios, Jesús, nace en la noche, en la oscuridad del mundo: un mundo dominado por la indiferencia, la injusticia, los odios y las guerras…  En esa oscuridad, “El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande” (Is 9,1). Pronto dirá Jesús: “Yo soy la luz del mundo”. Vemos que nace fuera de la ciudad y abajo, entre los últimos, entre los que no cuentan, los excluidos, los pobres. No hubo lugar para él, el Señor del mundo, en la posada. Desde la cátedra del pesebre, este Niño, débil e impotente, nos dice que Dios no es un ser lejano, intocable, indiferente a lo que nos pasa a los hombres. Es el Dios único, que sólo sabe amar, con amor misericordioso de Padre Bueno, que nos invita a abrazarnos como hermanos y a ser felices juntos. Imaginemos que hemos venido corriendo con los pastores y nos arrodillamos ante el niño y vemos que José y María nos sonríen y nos dicen: “mirad, es vuestro también”, es el REGALO que Dios os hace. Entonces, le besamos y sentimos que nos dice: ”llevad mi beso de amor a los pobres, a los enfermos, a los que sienten tristes y solos, a los niños; llevad al corazón de cada persona la Buena Noticia de un Dios enamorado locamente de los hombres.»   Paz y felicidad, Julio García...
UN DESPERTAR… ¡CADA NAVIDAD!

UN DESPERTAR… ¡CADA NAVIDAD!

Querido lector, Este año deseo felicitar la Navidad con el que me ha parecido a mí, «el Belén del año«, porque nos ha enternecido a todos. Hasta el Papa Francisco ha dicho: ¡Dejemos descansar a mamá! El día 1 de diciembre nos regalaba la Carta Apostólica «Admirabile Signum» sobre el significado y el valor del Belén. María duerme… pero es el despertar de Jesús, y la expresión del rostro de aquel en quien descansa, el que lo dice todo. Navidad viene a ser ese niño indefenso que desea nacer en tu corazón y en el mío, no de forma figurada, sino real, para compartir con nosotros la Vida. En realidad, es una historia de amor. Pero eso sí… ¡La historia de Amor más grande jamás contada! El Papa Francisco ha dicho estos días: (…) «no nos dejemos distraer por las cosas exteriores, sino hagamos sitio en el corazón a Jesús, que ha venido y quiere venir de nuevo a sanar nuestras enfermedades y a donarnos su alegría.» El Papa nos hace siempre una llamada a purificar el corazón, cada día, porque es el templo del Espíritu Santo y Dios viene… nuestro Dios es «el Dios de las sorpresas», ha dicho. Y… ¿cómo purificar el corazón? Lo primero, «si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles» (Salmo 126), pero a nosotros nos toca, al menos, la disposición. Si «nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 14, 16) somos conducidos a la necesidad de purificar el corazón. Y, ¿qué es el corazón? Me quedo con la definición...
FELIZ DOMINGO DE GAUDETE

FELIZ DOMINGO DE GAUDETE

      El Evangelio de este domingo nos dice que Juan Bautista está en la cárcel, y allí le llegan noticias de Jesús. Y eso que le cuentan le deja perplejo, desconcertado. Este Jesús no responde al Mesías que él esperaba. Efectivamente, Juan había hablado de «siega«, de cosecha: el Mesías meterá la hoz en los campos del mundo y todas la malas hierbas las echará al fuego. Y ahora le cuentan que Jesús no habla de siega sino de siembra y de que hay que tener paciencia si junto a la semilla crece también la cizaña. Juan esperaba al Mesías con el bieldo en la mano, dispuesto a barrer a los enemigos, a separar tajantemente a los buenos de los malos. Y ahora le cuentan que Jesús, por el contrario, acoge a todos, participa en comidas con los publicanos y pecadores, (y deja caer que el juicio va a quedar en suspenso hasta el fin), y dice que él no ha venido a separar sino a reunir a los hombres dispersos y divididos. Juan se imaginaba a Jesús con el hacha para talar, en la raíz, todos los árboles malos, que no dan fruto. Y Jesús, al contrario, habla de paciencia y de perdón. En estas circunstancias a Juan le asalta la duda y le mandó a preguntar: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?». La respuesta de Jesús no es teórica, sino muy concreta: «Id y anunciad a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen;...