Ahora es el tiempo

Ahora es el tiempo

Querido lector: Con el miércoles de ceniza la Iglesia ha comenzado los cuarenta días de la Gran Cuaresma, donde nos unimos al misterio de Jesús en el desierto. La lectura de ayer Mt 4, 1-11 nos muestra las tentaciones que el demonio ejerce sobre Jesús. Este texto me impacta sobremanera y me retrotrae al Bautismo de Jesús. ¿Necesitaba Dios bautizarse? No. ¿Necesitaba Dios ser tentado? No. Entonces… ¿Qué está haciendo? Solo hay un Maestro: aquél que enseña con el ejemplo. Como decía Von Hildebrand: «Lo que adivinamos al contemplar el Sagrado Corazón de Jesús nos da una ligera idea de la amplitud, la anchura, el peso y la profundidad del amor de Cristo. Todo esto reclama imperiosamente una exploración de la naturaleza de nuestro ´corazón`.» Aquello que anhela nuestro corazón, entendido como nuestra ´razón de ser`, ilumina nuestro entendimiento en esa dirección y domina nuestra voluntad. Merece un serio examen de conciencia. «Vacía el recipiente que has de llenar con otra cosa – nos dirá San Agustín – Tienes que llenarte del bien, derrama el mal. Imagínate que Dios quiere llenarte de miel; si estás lleno de vinagre, ¿dónde depositas la miel? Hay que derramar el contenido del vaso; hay que limpiar el vaso mismo; hay que limpiarlo, aunque sea con fatiga, a fuerza de frotar, para hacerlo apto para determinada realidad.» El Papa nos dirá: «Hay que sacar nuestra hiel para llenarnos de miel identificando nuestra voluntad con la voluntad de Dios.» La oración es el primer paso. Sobre las tentaciones, San Agustín nos dirá: «Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya...