El secreto del corazón

El secreto del corazón

Querido lector: Tras contemplar la imagen que preside: ¿qué más necesita este artículo? ¡Si contemplarlo a Él basta! Es la mayor fuente de inspiración que vais a encontrar, ¡miradle a Él! Una fuente inagotable. Sonrío y le digo: Señor, perdóname, voy a escribir unas líneas que te acompañen, ayúdame para que sean dignas. Estoy terminando de leer el libro: El Corazón El autor es Dietrich Von Hildebrand y resulta interesante porque él, que es un intelectual, se plantea por qué «el corazón» no ha tenido un lugar propio en la filosofía y, mientras que el entendimiento y la voluntad se han colocado siempre en una esfera mucho más alta que el corazón siendo objeto de numerosos análisis de investigación, el fenómeno del corazón ha sido repetidamente postergado. Él va desenmascarando muchos prejuicios y errores en la esfera afectiva, que reclaman un estudio de la verdadera naturaleza del corazón. Pues si la felicidad, como dice Aristóteles, es el bien supremo que da razón de todos los demás bienes, la felicidad misma tiene que darse en una experiencia afectiva. La felicidad solamente «pensada» o «querida» no es felicidad. Además, dice el autor: «La Santísima Humanidad de Cristo irradia continuamente el mensaje de su inconmensurable amor divino a través de su Sagrado Corazón. (…) Las palabras ´porque soy manso y humilde de corazón`(Mt 11,29) conmovieron las almas de todos sus seguidores. (…) El Sagrado Corazón ha sido siempre la delicia de todos los santos. (…) El hecho de que sea precisamente el Corazón de Jesús y no su entendimiento ni su voluntad el objeto de una devoción específica, ¿no debería llevarnos a...
El aleteo

El aleteo

Génesis 1,2 La tierra era caos, confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Nos situamos justo en el principio de la Biblia, y precisamente con esa palabra: ´en el principio` (en hebreo, la lengua en que fue escrita, se dice Beresit) comienza este primer libro de la Biblia que llamamos el Génesis. En el principio creó Dios los cielos y la tierra.-  Este es el primer versículo y a continuación, viene nuestro texto seleccionado para reflexionar sobre la Misericordia. Para poder adentrarnos en el significado de estas palabras, debemos conocer el contexto en el cual se escribe este libro, para así comprender y sobre todo desentrañar la conexión que estas palabras tienen con nuestra vida y con el tema que nos ocupa. Los expertos parecen ponerse de acuerdo, en que los primeros cinco libros de la Biblia – lo que conocemos por Pentateuco – fueron escritos por uno o varios autores en el tiempo del destierro de Babilonia. Era el siglo VI a. de C. cuando los babilonios conquistaron Jerusalén, destruyeron el templo y deportaron a todos los ilustres de Israel. Tenemos que ponernos en la situación de estos autores y comprender lo que para ellos supuso esta deportación. Fue un hecho de una gravedad terrible, extrema; el pueblo de la ley de Moisés vivía con una referencia que marcaba absolutamente toda su vida. Esta referencia era el Templo, construido por Salomón, era el lugar donde estaba centralizada toda la vida del pueblo de Israel. Ser deportado, dejando atrás un Templo arrasado, supone una pérdida absoluta e irreparable, lo...
Ahora es el tiempo

Ahora es el tiempo

Querido lector: Con el miércoles de ceniza la Iglesia ha comenzado los cuarenta días de la Gran Cuaresma, donde nos unimos al misterio de Jesús en el desierto. La lectura de ayer Mt 4, 1-11 nos muestra las tentaciones que el demonio ejerce sobre Jesús. Este texto me impacta sobremanera y me retrotrae al Bautismo de Jesús. ¿Necesitaba Dios bautizarse? No. ¿Necesitaba Dios ser tentado? No. Entonces… ¿Qué está haciendo? Solo hay un Maestro: aquél que enseña con el ejemplo. Como decía Von Hildebrand: «Lo que adivinamos al contemplar el Sagrado Corazón de Jesús nos da una ligera idea de la amplitud, la anchura, el peso y la profundidad del amor de Cristo. Todo esto reclama imperiosamente una exploración de la naturaleza de nuestro ´corazón`.» Aquello que anhela nuestro corazón, entendido como nuestra ´razón de ser`, ilumina nuestro entendimiento en esa dirección y domina nuestra voluntad. Merece un serio examen de conciencia. «Vacía el recipiente que has de llenar con otra cosa – nos dirá San Agustín – Tienes que llenarte del bien, derrama el mal. Imagínate que Dios quiere llenarte de miel; si estás lleno de vinagre, ¿dónde depositas la miel? Hay que derramar el contenido del vaso; hay que limpiar el vaso mismo; hay que limpiarlo, aunque sea con fatiga, a fuerza de frotar, para hacerlo apto para determinada realidad.» El Papa nos dirá: «Hay que sacar nuestra hiel para llenarnos de miel identificando nuestra voluntad con la voluntad de Dios.» La oración es el primer paso. Sobre las tentaciones, San Agustín nos dirá: «Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya...