A imagen y semejanza

A imagen y semejanza

Querido lector, El relato de la Creación nos recuerda que el hombre ha sido hecho a imagen de Dios, es decir, su dignidad no se puede comparar con la del resto de los seres; está más cerca de Dios que el resto de las criaturas.»Lo has hecho poco menor que un dios» (Sal 8,6). Pero el hombre sabe que él no es Dios, no se ha dado la vida a sí mismo, y por lo tanto, «el temor de Dios» entendido como «santa reverencia» es el inicio de la sabiduría. La imagen de Dios que es el hombre es espifánica; está hecha para manifestar su gloria. Somos «huella» de Dios en el mundo.Y esta se manifestará más, en tanto en cuanto, el hombre sea capaz del abandono de sí en manos de Dios Creador-Legislador, que ordena sus mandamientos a la Ley del Amor, porque «Dios es Amor» (1 Juan 4,8) Jesucristo nos dirá: «Quien acepta mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y quien me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él». (Juan 14,21) Comprobamos que el ser humano está cada día más dominado por instintos y apetencias que terminan afectando a las estructuras sociales. Los deseos son inclinaciones naturales buenas, pero no se pueden convertir en derechos cuando atentan contra nuestra perfección. ¿Qué inteligencia hay en rendirse a los instintos? La inteligencia y la sabiduría surgen cuando uno piensa, razona, y situándose por encima, se ordena a lo que conviene. Lo contrario no tiene pensamiento alguno, ni esfuerzo, ni mérito. Debilita y no sacia. Una tiranía....