SOMOS CUERPO, ALMA Y ESPÍRITU

SOMOS CUERPO, ALMA Y ESPÍRITU

        La Biblia dice que Dios nos ha creado con un cuerpo, un alma y un espíritu. Somos una unidad carnal o corporal que nos envuelve y nos expresa, y en la Biblia se dice con la palabra “carne” (basar). Somos también una unidad anímica que nos mueve, y se dice con las palabras “alma” (nefes) y “corazón” (leb). Y somos finalmente una unidad espiritual que nos fortalece y se dice con la palabra “espíritu” (ruaj). Si la carne nos une con los animales y el espíritu nos eleva a Dios, el centro del ser humano es el corazón que escucha, razona, medita, y decide. El nefes está también en el centro, y lo traducimos habitualmente por “alma” (lo que anima) y expresa a la persona necesitada, que busca, que se mueve, que ansía porque siente y necesita. A veces nos confundimos, pues este nefes no es exactamente el alma espiritual (Mt 10,28), sino simplemente un elemento anímico que nos empuja a sobrevivir. Dios nos creó como un “nefes viviente” (Gn2,7), y sin el nefes morimos: no comemos, no nos movemos, no buscamos sobrevivir. Este nefes es el alma sufriente y atribulada que busca y ansía la salvación, como leemos en los Salmos (Sal 6), pero por sí solo el nefes no puede encontrar el modo humano de vivir. Veamos en un esquema nuestros tres elementos expresados en cuatro componentes. Es lo que yo llamo el triángulo de la interioridad, porque para desarrollar nuestra humanidad tenemos que seguir el camino hasta el espíritu, hasta lo más profundo de nosotros mismos. Estos cuatro componentes (carne, alma, corazón y espíritu) definen...