UN AMIGO, UN HERMANO

UN AMIGO, UN HERMANO

Cuando a cada uno de nosotros nos preguntan acerca de quiénes consideramos parte de nuestra familia nombramos a nuestros padres, hermanos, sobrinos, abuelos… Pero, ¿quiénes consideraba Jesús como miembros de su  familia? Nos dice Juan: “Después bajó a Cafarnaún con su madre y sus hermanos y sus discípulos” (Jn 2,12) Y se los llevó a vivir con Él, porque su verdadera familia la componían todos aquellos que creían en Él. Este versículo está ubicado tras la narración de las bodas de Caná, famosas porque es el lugar donde Jesús hace su primer milagro: convertir el agua en vino. Sin embargo, es curioso que de ese primer milagro no se percataron los novios, ni los invitados, ni nadie más que Su Madre y sus discípulos; precisamente para que ellos fueran testigos de la manifestación de Su Gloria y pudieran creer en Él. Cuando Jesús los consideró preparados, les hizo partícipes de Su Identidad y se los llevó a Cafarnaún a vivir con Él, porque para Jesús sus apóstoles, sus discípulos, eran sus amigos, su familia. “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo, a vosotros os he llamado amigos porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer “(Jn 15, 13-15)     Al igual que nosotros hacemos confidencias con los amigos, compartimos intimidades, sentimientos, situaciones vitales, Jesús revela a sus amigos la intimidad de Su Padre. Su divinidad, que Él es el Hijo...