Vacaciones cristianas

Vacaciones cristianas

Ojalá puedas disfrutarlas. Son un derecho, y diría que también una obligación.
¿Cómo vivirlas? Ahí te va una especie de decálogo:

1. Goza de la naturaleza. En la playa, en la montaña, en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábale por haberla hecho tan hermosa. Recuerda las palabras del Génesis: “Vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno” (Gen 1,31) Te sugiero que leas la Encíclica Laudato si’ del Papa Francisco.
Vale la pena, por el tema de la ecología y muchas otras cosas.

2. Cuida tu salud, física y mental. La vida es el gran regalo de Dios. Dale gracias por este don incomparable. Y cuida tu salud, haz deporte, fortalece tu cuerpo, y evita todo aquello que pueda perjudicarte.

3. Vive con alegría tu condición de cristiano. En verano nos encontramos o convivimos con mucha gente; entre ellos, muchos alejados de Dios o enemigos de la religión. En ese ambiente, no te avergüences de ser cristiano. “Pues, dice el Señor, si uno se averguënza de mí y de mis palabras, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria.” (Lc 9,26)

4. Celebra la fiesta del domingo. El domingo sigue siendo el día del Señor, Dios no se va de vacaciones. Acude a la Eucaristía. Es una invitación que Él nos hace y estaría muy feo rechazarla, poniendo excusas que no siempre son razonables.

5. Comunícate y dialoga en familia. En vacaciones, las conversaciones en familia pueden ser más relajadas, y tenemos la oportunidad de dialogar sobre temas importantes: como el terrorismo, la persecución de los cristianos, la corrupción, el problema de las drogas, la sexualidad, el uso del móvil y de internet, el paro juvenil, la educación y la enseñanza, y otras cuestiones que nos afectan a todos, adultos, adolescentes y jóvenes.

6. Cultiva la amistad, desde la confianza, la ayuda, la diversión, y el compartir conocimientos y experiencias, que nos enriquecen y hacen la vida más agradable. Quien tiene amigos, nunca estará sólo.

7. No te apoltrones. No esperes a que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétalos y colabora en servicios comunes, y en el cuidado del entorno en el que vives.

8. Critica el mal y busca la verdad. En las reuniones se suele hablar mucho de política. En estos casos, no te dejes dominar por ideologías totalitarias de cualquier signo, que no respetan los derechos y libertades de cada persona.

9. Relájate. Afloja los muelles tensos de la mente y de la afectividad. Lee esos libros interesantes que no pudiste leer en los días de trabajo y agobio. Junto a los familiares y amigos, los libros son nuestra mejor compañía.

10. Ejercita las capacidades y habilidades que durante el año quedaron tal vez arrinconadas, para hacer cosas que te gustan: pintar, escribir, componer música, contemplar y orar en silencio, alguna manualidad…

Al final, el verano habrá sabido a poco, pero habremos disfrutado mucho.
¡Feliz verano, amigos!

D Julio para el Blog

 

 

D. Julio García Velasco

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