Feliz y Santa Navidad

Feliz y Santa Navidad

Querido lector, El comercio nos adelanta siempre este tiempo, pero la Navidad cristiana comienza ahora. Decimos ¡Feliz Navidad! y transmitimos la alegría de la buena noticia. Decimos ¡Santa Navidad! para recordar su carácter sagrado; se trata de un tiempo dedicado, consagrado a Dios. No celebramos algo que se nos ha dado… sino ¡al que se nos ha dado! ¡Dios mismo! Ha nacido el AMOR, la Luz para el mundo. Una Luz que decidió quedarse para siempre con nosotros, aun cuando los suyos no le reciban, o peor, le reciban mal. ¿Qué sería de nosotros si no hubiese sido así? Hace años me preguntaron: ¿tú dirías que Dios es importante para ti? Yo os hago la misma pregunta a vosotros. Es una respuesta personal. A mí me ayudó mucho reflexionar sobre ello, porque hasta aquel momento no me lo había planteado… Entonces descubrí, ¡cuantísimo había influido Jesús en mi vida! Por ejemplo, ¿cómo hubiese sabido yo que tenía que perdonar…? y ¿siempre? Así, recordé tantas cosas que – de todo corazón – me hicieron responder: ¡sí! ¡Dios es muy importante en mi vida! Lo triste era… ¡que siempre lo había sido! Pero yo, ni me lo había planteado… El Niño Dios ha nacido para darse a nosotros, sin reservar nada para sí. Ha nacido para mostrarnos el Camino, la Verdad, y la Vida. Dentro de este canto a la Vida, que es la Navidad, más allá de los deseos de Paz y Amor que deberían envolver al hombre con sus hermanos… el Niño Dios reclama una respuesta sobre nuestra propia vida respecto a Él mismo. Cada uno le dará la...