Misericordiosos como el Padre

Misericordiosos como el Padre

  Queridos hermanos, Nos adentramos en el Jubileo del año Santo Extraordinario de la Misericordia.  ¿ Somos conscientes de lo que esto significa ? Posiblemente este año sea como un Volcán  de Amor para el mundo entero, donde nuestros corazones serán alcanzados por las llamas del Espíritu Santo, ardientes de su infinita Misericordia. Creamos o no creamos, todos somos hijos de Dios y por ello, aunque nos movamos en dirección contraria, seremos alcanzados de una manera u otra. Todos estamos llamados al AMOR, no deberíamos cerrar el corazón y resistirnos, sino dejarnos TOCAR, sin miedo ni prejuicios, pues necesitamos abandonarnos en los brazos de Dios para que Él haga su obra. Este mundo es un Milagro, deberíamos ser y estar alegres. En continua alegría y agradecimiento,  se crea una actitud positiva hacia la vida, y hacia nuestros hermanos que nos necesitan. La fórmula es muy fácil: si yo me alegro por ti, tú te alegrarás por otro y así sucesivamente. Cortemos las cadenas negativas; no nos regocijemos en la maldad, al contrario, cuando alguien nos hiera, hagamos el bien por mucho que nos cueste – como nos enseñó Jesús –  así vuelves a levantarte con más fortaleza, eres más feliz, y haces más felices a los demás. Este año, propón ayudar. Son muchas personas las que nos piden a gritos que les ayudemos en este tiempo de Navidad, por ejemplo: Paseamos por la calle y alguien pasa cerca de nosotros con un mirada desconsolada, pues le podemos regalar una sonrisa, una disposición, un gesto de ternura,  y ¡un Ave María! No dudéis que le habremos alegrado un poquito. Tenemos unos vecinos a...