En Espíritu y verdad

En Espíritu y verdad

Querido lector, Hace poco explicaba el papa Francisco, cómo Jesús no le pedía al Padre ´que seamos felices` o cosas así… sino ´nuestra unidad`. (Jn 13,35) Y lo deja bien claro: > También San Pablo exhorta a la unidad, en nombre del Señor, y nos explica cómo llevamos el mismo Espíritu aunque distintos sean los dones, como distintas son las partes del cuerpo. Cada uno de nosotros tiene una función. Pero, como dice el Salmo: >. Así que, todo cristiano está llamado a trabajar por la unidad desde el amor y la caridad, cuidando las intenciones rectas de su corazón. La soberbia es la que separa; el orgullo, la vanidad, y el resto de intenciones – muy humanas, sí – pero que a menudo, por egoístas, nos salen muy torcidas y nos distancian. Lo peor es que hemos permitido que habiten en nosotros demasiado tiempo; listos y aventajados. Y no. Afortunadamente, para Dios, fuente de toda dignidad, el ser humano no vale por lo que hace o tiene, sino por lo que es. La única manera de vencer es examinarse uno mismo, y vivir con sencillez y humildad. Como María. Cada vez que lo bueno, lo bello, lo justo vence en tu corazón, ¡es Cristo quien vence en ti! Merece la pena. Recuerda que > (Jn 13,1) Hoy, bien nos podríamos unir con Santa Faustina, cuando dice:...
LA ALEGRÍA DE LA FE

LA ALEGRÍA DE LA FE

Querido lector, Con la imagen de cabecera en este artículo —correspondiente al encuentro de comunicación digital en torno al evangelio #iMisionParty, que tuvo lugar el pasado sábado en Cartagena, y en ocho ciudades españolas más, de forma pionera y simultánea—  he querido mostrar la alegría de la fe. ¡Cuántas veces escucho —porque en la vida social te cruzas con muchas personas distintas— que la fe te quita esto y aquello. Muchas veces no contesto, pues no se trata de ganar batallas intelectuales, sino de amar, y a menudo en este tipo de conversaciones las personas se endurecen mucho y se ofuscan en la necesidad de mostrar que tienen razón. Y callo, por puro amor, esperando —quizás— que en otro momento, su corazón esté más preparado. La fe no te quita nada, sólo te da. Te da tanto, que es inconcebible. Pero hay que experimentarlo. Y para eso, hay que ponerse en camino. Jesús dijo: ´Yo soy el camino, la verdad y la vida`(Jn 14,6) Cuando caminas en otra dirección y, sé lo que es eso, miras desde fuera: esto es, juzgas e interpretas desde tu posición alejada de la oración y los sacramentos. Y, desde tu propio ´yo` analizas lo que pierdes o dejas de ganar, escrutas la posible veracidad de los hechos con todo tu raciocinio escéptico que sí quiere, pero no puede y, en el mejor de los casos, miras con benevolencia a los millones de seres humanos que sobre esta tierra y a lo largo de los siglos, se ve que ´han necesitado`a Dios. Esta situación solo cambia cuando la persona, deja de juzgar e interpretar desde...