¡FELIZ NAVIDAD!

¡FELIZ NAVIDAD!

Querido lector: Quiero dar gracias a Dios por la Navidad – por su Natividad – que nos permitió conocer la Verdad de la persona elevando la dignidad de todo hombre. Jesús, haciéndose pobre, nos enseñó la contradicción. El «ser» pertenece al hombre interior, ser un rey no depende de lo que tienes, sino de lo que eres. Y no ha existido sobre la tierra nadie como Él. Nos postramos, le bendecimos, le damos gracias. Le adoramos como aquellos humildes pastores, sintiéndonos privilegiados. ¿Por qué nosotros..? También hace dos mil años, ¡todos le esperaban! Ya desde el Génesis existía la promesa de la redención, lo habían anunciado todos los profetas durante siglos… Y sin embargo, nace Dios Todopoderoso hecho hombre, y le acunan en sus brazos los más sencillos de corazón. Meditar sobre los misterios de Dios, es amarle cada vez más. Quiero dar gracias a ese pequeño Niño que nació también por mí, con esa Cruz tan grande… porque Él me ha salvado. Él ha redimido mi corazón, y me está haciendo gustar cada día de un amor nuevo que sobrepasa todas las cosas de este mundo. ¡Gracias Jesús! A continuación, las personas que han colaborado en este Blog os han dejado su Felicitación Navideña: «Queridos hermanos: con un corazón exultante de alegría, quiero desearos una Feliz Nochebuena en familia y una ¡Feliz Navidad! Estos días son para mí , los más importantes del año… porque un Dios loco de amor por sus hijos se encarna en un dulce e indefenso Niño, para morar en nuestro corazón, abrazarnos desde el calor de Belén, modelarnos con el ejemplo de su...
¡FELIZ NAVIDAD!

¡FELIZ NAVIDAD!

Querido lector: ¡ FELIZ NAVIDAD! La gran noticia de la Navidad es inconcebible para el ser humano: Dios se ha hecho hombre para que el hombre pueda llegar a Dios. Sin embargo: «vino a los suyos, y los suyos no le recibieron…», pero nos dice San Juan: «A los que le recibieron, les ha dado el poder llegar a ser hijos de Dios, si creen en su nombre.» Así, la Navidad proclama: por un lado, el GRAN AMOR DE DIOS. He aquí <<el Camino, la Verdad, y la Vida.>> Dios se compadece del hombre y, sin dejar de ser Dios, asume por completo nuestra debilidad humana. El acontecimiento cambia la historia de la humanidad. Pero, si el amor de Dios es del todo inaudito,no lo es menos lo que también viene a proclamar la Navidad: LA GRAN DIGNIDAD DEL HOMBRE.Y es aquí donde el ser humano – capaz de anteponer otros intereses a su propia dignidad, y de pisotear la dignidad de los demás en beneficio propio – sin ayuda, no consigue levantarse. ¡La Navidad nos dice que Dios se abaja para elevarnos! Entender la Navidad es confiar en Dios; es darse cuenta de que este Dios, nuestro Dios, no solo no es capaz de perjudicar en nada al hombre, sino que todo lo hace para elevar con mucho nuestra dignidad. Él ensalza nuestra pequeñez.Se hace pequeño y débil para que nosotros seamos grandes y fuertes. Con una incomprensible humildad, ternura y delicadeza, no solo no excluye a nadie, sino que se identifica en propia carne con los más abandonados. Un corazón que no esté endurecido por el pecado y...