RESUCITAR

RESUCITAR

Querido lector, ¡Feliz Pascua! ¡Jesús vive! Pero… ¿y nosotros? Porque Aquel que resucitó se quedó para darnos vida, «vida en abundancia» (Jn 10,10) Deberíamos resucitar con Jesús ¡ya aquí y ahora! ¿Qué nos falta? Vivir en la verdad. La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse veraz en los propios actos y en decir verdad en nuestras palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía. (Cat.2468) «Los hombres (…) no podrían vivir juntos si no tuvieran confianza recíproca, es decir, si no se manifestasen la verdad.» La virtud de la veracidad da justamente al prójimo lo que le es debido; observa un justo medio entre lo que debe ser expresado y lo que debe ser guardado: implica la honradez y la discreción. En justicia, «un hombre debe honestamente a otro la manifestación de la verdad.» (Cat. 2469) El discípulo de Cristo acepta «vivir en la verdad». (Cat 2470) Parece obvio y no creo que haya que ahondar en lo que sucede cuando esto no es así, cuando se falta a la verdad, porque se falta a la justicia, se atenta contra la dignidad del otro y se ofende a Dios. En general, se falta por «otros intereses» que nos producen un beneficio a corto plazo, pero que siempre terminan suponiendo un alto coste, especialmente para el que se aleja de la verdad, porque se aleja de Dios, faltando así, a su propia dignidad. ¿Qué es la verdad? – Siempre habrá quien pregunte esto, como hizo Poncio Pilato cuando compareció ante él Jesús. Nuestro Señor había dicho: «Todo el que es de la verdad escucha mi voz»...