UN DESPERTAR… ¡CADA NAVIDAD!

UN DESPERTAR… ¡CADA NAVIDAD!

Querido lector, Este año deseo felicitar la Navidad con el que me ha parecido a mí, «el Belén del año«, porque nos ha enternecido a todos. Hasta el Papa Francisco ha dicho: ¡Dejemos descansar a mamá! El día 1 de diciembre nos regalaba la Carta Apostólica «Admirabile Signum» sobre el significado y el valor del Belén. María duerme… pero es el despertar de Jesús, y la expresión del rostro de aquel en quien descansa, el que lo dice todo. Navidad viene a ser ese niño indefenso que desea nacer en tu corazón y en el mío, no de forma figurada, sino real, para compartir con nosotros la Vida. En realidad, es una historia de amor. Pero eso sí… ¡La historia de Amor más grande jamás contada! El Papa Francisco ha dicho estos días: (…) «no nos dejemos distraer por las cosas exteriores, sino hagamos sitio en el corazón a Jesús, que ha venido y quiere venir de nuevo a sanar nuestras enfermedades y a donarnos su alegría.» El Papa nos hace siempre una llamada a purificar el corazón, cada día, porque es el templo del Espíritu Santo y Dios viene… nuestro Dios es «el Dios de las sorpresas», ha dicho. Y… ¿cómo purificar el corazón? Lo primero, «si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles» (Salmo 126), pero a nosotros nos toca, al menos, la disposición. Si «nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 14, 16) somos conducidos a la necesidad de purificar el corazón. Y, ¿qué es el corazón? Me quedo con la definición...