Santa Faustina

“DON DE DIOS A NUESTRO TIEMPO”

(Juan Pablo II)

Apóstol de la Divina Misericordia, Profeta de nuestro tiempo, gran Mística, Maestra de la vida espiritual.

Santa Faustina

La tarea fundamental de Sor Faustina fue transmitir a la Iglesia y al mundo el mensaje de la Misericordia: llamar a confiar a Dios nuestra vida y amar activamente al prójimo. Jesús le mostró cuán profunda es su Misericordia y comunicó las nuevas formas de culto:

– La imagen con la inscripción Jesús, en ti confío
La Fiesta de la Misericordia
- La Coronilla a la Divina Misericordia
– Y la oración en la hora de su agonía en la Cruz – llamada la Hora de la Misericordia

A cada una de estas formas y a la propagación del mensaje de la Misericordia mediante el testimonio de vida, la obra, la palabra y la oración,
Jesús vinculó grandes promesas con tal de cuidar la actitud de confianza en Dios, es decir, cumplir su voluntad y ejercer la Misericordia al prójimo.
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(Información del libro: “Don de Dios a nuestro tiempo” de la Hna. M. Elzbieta Siepak de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia. Libro que pude comprar en la librería del Santuario Mundial de la Misericordia, Cracovia (Polonia) Distribución online: misericordia@faustyna.pl)
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El día 25 de agosto de 1905, en la aldea de Glogowiec, nacía una niña elegida por Dios para una misión especial.

Humilde y silenciosa, dispuesta a cualquier tipo de trabajo y a ayudar a todos, pero al mismo tiempo alegre y siempre sonriente.
Fue bautizada con el nombre de Elena.

Elenita sentía que su corazón era tan grande que no lo podía llenar ningún amor humano, solamente Dios mismo.

A partir de hoy no llevarás tu nombre de bautismo sino que te llamarás Sor María Faustina – estas palabras se las dijo el sacerdote que presidía la ceremonia de su toma de hábito, el 30 de abril de 1926.

Sor Faustina cumplía sus deberes con mucho celo y siempre se notaba una alegría de niña en su cara; manifestando una confianza infantil en Dios.
Vivió las llamadas “noches pasivas” del espíritu, que reforzaron su fe y experimentó importantes experiencias místicas: momentos de luz y gozo cuando Dios le permitía sentir su amor.

Su gran misión profética comenzó el 22 de febrero de 1931.

Al anochecer, cuando llegó a su celda vio a Jesús con una túnica blanca. Tenía la mano derecha levantada para bendecir y la mano izquierda tocaba la túnica sobre el pecho, del que salían dos rayos: rojo y pálido.
Jesús le dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: “Jesús, en ti confío”. Deseo que esta imagen sea venerada en el mundo entero.
Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria.

Mi imagen está en tu alma. Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia (…) el primer domingo después de la Pascua de Resurrección.
Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran Misericordia que tengo a las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a mí.
Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas pecadoras
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La primera imagen de Jesús Misericordioso fue comenzada a principios de enero de 1934 con gran discreción.

Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada desde la Cruz. Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido significa el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas… Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la mano justa de Dios.

Ya en mayo de 1935 Sor Faustina intuía que le esperaban nuevas tareas que temía mucho. Oyó en el alma estas palabras: Prepararás al mundo para mi última venida.