Nacer de nuevo

Nacer de nuevo

Querido lector,

Ha transcurrido ya el primer mes del año 2019 y hasta ahora no había conseguido compartiros unas palabras. ¿Cómo estáis? ¿Cómo habéis comenzado el nuevo año? Si queréis dejar por aquí vuestros comentarios, me encantará saber de vosotros, y que esta plataforma sirva de auténtico «compartir».

Por mi parte, estaba recién estrenado el año y me golpearon estas palabras que introducían una canción de la hna. Glenda que alguien me envió: «Si Dios te sigue dando tiempo en esta vida, aprovéchalo para nacer de nuevo cada día.» Ponedle vosotros la música… pero no me digáis que no son unas palabras acertadas para comenzar bien, no solo el año, sino ¡cada día! A mí me persiguen…

«Nacer de nuevo…» fue lo que le dijo Jesús a Nicodemo: «Te lo aseguro: quien no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios. «. ¿Queremos ver el reino de Dios este año..? Y, ¿cada día? Jesús nos dice: «Os es preciso nacer de nuevo«. (Jn 3,7)

«Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es«. (Jn 3,6) ¡Qué precioso, Dios mío! Y qué oculto está este tesoro a los ojos del mundo… Si alguien ha descrito bien estas palabras de Jesús, sobre la presencia del Espíritu Santo en el alma del hombre, es nuestra doctora de la Iglesia: Santa Teresa de Jesús.

Santa Teresa escribió Las Moradas o Castillo Interior y en la Quinta Morada empleó la parábola o símbolo literario del gusano de seda que se transforma en mariposa. «El pobre gusano, grande y feo, nace para ser mariposica blanca y muy graciosa«.

Es impresionante comprender que, así como el pobre gusano – que no conoce otra realidad más que aquella por la que se arrastra – así el hombre está llamado a vivir esa transformación o metamorfosis…¡y volar! ¿Por qué no escuchamos a aquellos que lo consiguieron y que nos marcaron el camino? Bien podemos decir que la única desgracia es no ser santos. Quizás, estamos tan abajo, que ni lo intentamos… nos espanta aquello del «morir» del gusano.

La oración nos abre al amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos ha dado, que nos hace exclamar «Abba, Padre» y nos asocia a Jesús. Santa Teresa dice que cuando estamos en la oración de unión con Dios, estamos como muertos para el mundo, ninguna otra cosa nos puede satisfacer ni atraer. Cuando esto sucede, sale una mariposita blanca y muy graciosa.

Es necesario morir para dar vida; «de este encuentro se desprenden unos efectos que el alma ve claramente que no vienen de su propio esfuerzo, sino del Divino Espíritu». «Ya tienes alas para volar, no te conformes con arrastrarte«. «Determínate a romper con tus esclavitudes y lánzate con gozo a servir a Dios.

Solo dos cosas pide: amor de su Majestad y del prójimo

Llegados hasta aquí, vuelvo a recordar las palabras de Jesús a Nicodemo: «El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu«.(Jn 3, 8) Encuentro aquí, al contemplar, el rumbo del nuevo año.

«Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura«. (Mt6,33) Feliz 2019.

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