LA ALEGRÍA DE LA FE

LA ALEGRÍA DE LA FE

Querido lector,

Con la imagen de cabecera en este artículo —correspondiente al encuentro de comunicación digital en torno al evangelio #iMisionParty, que tuvo lugar el pasado sábado en Cartagena, y en ocho ciudades españolas más, de forma pionera y simultánea—  he querido mostrar la alegría de la fe.

¡Cuántas veces escucho —porque en la vida social te cruzas con muchas personas distintas— que la fe te quita esto y aquello. Muchas veces no contesto, pues no se trata de ganar batallas intelectuales, sino de amar, y a menudo en este tipo de conversaciones las personas se endurecen mucho y se ofuscan en la necesidad de mostrar que tienen razón. Y callo, por puro amor, esperando —quizás— que en otro momento, su corazón esté más preparado.

La fe no te quita nada, sólo te da.

Te da tanto, que es inconcebible. Pero hay que experimentarlo. Y para eso, hay que ponerse en camino.

Jesús dijo: ´Yo soy el camino, la verdad y la vida`(Jn 14,6)

Cuando caminas en otra dirección y, sé lo que es eso, miras desde fuera: esto es, juzgas e interpretas desde tu posición alejada de la oración y los sacramentos. Y, desde tu propio ´yo` analizas lo que pierdes o dejas de ganar, escrutas la posible veracidad de los hechos con todo tu raciocinio escéptico que sí quiere, pero no puede y, en el mejor de los casos, miras con benevolencia a los millones de seres humanos que sobre esta tierra y a lo largo de los siglos, se ve que ´han necesitado`a Dios.

Esta situación solo cambia cuando la persona, deja de juzgar e interpretar desde fuera, para adentrarse en el misterioso camino que le conduce a Dios. Y es apasionante vivir este camino con un corazón sencillo, de niño, capaz de sorprenderse y de dejarse llevar.

¡Cómo os podría contagiar de la alegría que envuelve mi alma! Es gozo, paz, fortaleza, dignidad, ayuda. Es comunión con todos. Es entendimiento, libertad, paciencia. Es ilusión y esperanza. Y, aún con todo, una cierta contradicción y sufrimiento. Pero merece la pena.

Es curioso que el mismo día 11 de abril de 2015, El Espíritu Santo nos guía hacia la #iMisionParty y nos reúne en torno a nuestros Sres. Obispos, a tantos hermanos a los que nos gusta la comunicación en redes sociales y que vivimos sin complejos nuestra vida cristiana, es curioso digo, que ese mismísimo día el papa Francisco publique la Misericordiae vultus BULA DE CONVOCACIÓN DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA. Año Santo EXTRAORDINARIO que dará comienzo el 8 de diciembre hasta el 20 de noviembre de 2016.

Dice el papa Francisco: «He escogido la fecha del 8 de diciembre por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia. En efecto, abriré la Puerta Santa en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Los Padres reunidos en el Concilio habían percibido intensamente, como un verdadero soplo del Espíritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su tiempo en un modo más comprensible. Derrumbadas las murallas que por mucho tiempo habían recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo. Una nueva etapa en la evangelización de siempre. Un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar con mayor entusiasmo y convicción la propia fe. La Iglesia sentía la responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre.»

Cuando leí estas palabras, intuí que la historia se repetía… con una diferencia…

¡Ahora los protagonistas somos nosotros!

¡Qué responsabilidad! Pues ante todo, se trata de testimoniar con nuestras propias vidas y de estar muy unidos en este año especial ´de gracia`en el que sin duda esperamos cosas grandes.

UNIDOS. Esta palabra es muy importante. Decía Francisco Fernández Carvajal, al que sigo en sus meditaciones sobre el evangelio del día Hablar con Dios, que «la caridad une y la soberbia separa». Aquí nadie es maestro de nada; somos testigos, discípulos, hermanos, en torno a un único Maestro: Jesucristo, junto a su vicario: el papa Francisco, y en torno a los sucesores de los primeros apóstoles: como nuestro Obispo D. José Manuel. Con nombre y apellidos, sí, porque Dios nos ama personalmente. Pertenecientes a distintos carismas que no nos separan, sino que nos enriquecen en la diversidad.

Atentos y unidos «en la Iglesia enriquecida por el Espíritu de Jesús que se hace presente de manera especial en los pobres (Mt 25, 35-40), en los niños (Mt 18,5), en cada persona (Mt 10,40) y en cada comunidad que invoque su nombre (Mt 18,20)».

Que el Espíritu Santo nos guíe para dar buenos frutos.

AMGD.

 

6 Comentarios

  1. Precioso

    Responder
    • Gracias, Isabel

      Responder
  2. Excelente. Muchas gracias.

    Responder
    • Muchas gracias, Fran.

      Responder
  3. Gracias por este post. Anhelo esa Alegría de la fe pero me cuesta encontrarla

    Responder
    • Jesús dijo:
      »Si uno de vosotros tiene un amigo y acude a él a media noche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues un amigo mío ha llegado de viaje, y no tengo qué darle. Aunque aquel le responda desde dentro: ´No me molestes, la puerta está cerrada y yo y mis hijos acostados; no puedo levantarme a dártelos`. Os lo aseguro, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, al menos por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesita.
      »También yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abre
      (Lucas 11:5-10)

      Persevera de la mano de María, ella es el camino más directo a Jesús,
      y déjate sorprender por la alegría de la verdad, que tú ya estás en camino 🙂
      Gracias por tu comentario, Ángel Gabriel.

      Responder

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.