La ignorancia mata

La ignorancia mata

Querido Lector,

Cuando uno habla desde el corazón, es capaz de reconocer una realidad común:
«Nadie quiere ser ignorante, pero todos lo somos».

Y esto, podemos aceptarlo o no; si no lo hacemos, es posible que vayamos toda la vida por ahí intentando aparentar algo que no es verdad y que hasta cierto punto funciona, porque el mundo es impresionable en lo exterior y no se para mucho a pensar en lo interior. Pero si aceptamos esta verdad para todos, es muy posible que comencemos a mirar a los demás —si no lo hacemos ya— con una cierta ternura disculpatoria, a sabiendas de que somos como niños, que muchas veces no sabemos lo que hacemos y otras, hacemos lo que podemos.

Nadie quiere ser ignorante, pero en realidad todos lo somos, y no nos queda otra opción que ser profundamente humildes… humildes, y humildes… hasta en lo más pequeño, y desde esa aceptación de nuestra poquedad, comenzar a formarnos y construir con dignidad.

Hasta ahí, nos podría dar un poco igual lo que cada uno haga con su vida, pero el problema es que la ignorancia mata. Os pondré un ejemplo: imaginaos una persona que desea comer todos los días sólo el mismo alimento; pues que haga lo que quiera, ¿no?
Pero al final enferma porque está desnutrida; tiene carencias, al no recibir nutrientes del resto de los alimentos que necesita para su desarrollo pleno y, como consecuencia de esto, además de vivir con peor calidad de vida, muere antes.
Pues bien, esto no sólo sucede con el cuerpo, sino en toda la proyección del ser humano; también espiritual.
El desconocimiento de una verdad no hace que la verdad no sea verdad, sino que nos deja ignorantes frente a ella.
Y la ignorancia mata.

Si hay una voz valiente que ha defendido la necesidad de educación es la de la niña Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz 2014. Algunas citas célebres suyas son: «La mejor manera de educar contra el terrorismo es muy sencilla: educar a la próxima generación».»Envíen libros, no armas a los países pobres».»Un niño, un profesor, un libro y una pluma pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución».

Y sí, la educación es la única solución, también en la fe.
Urge limpiar nuestras mentes de la contaminación ambiental y el ruido, de un exceso de información enferma desde el origen, porque nace de intereses contrarios a nuestro propio bien. Y alejarnos de programas de televisión como ´Sálvame` que —ironías de la vida— son la antítesis de la salvación. Urge hacernos pequeños y humildes para aprender con ojos nuevos, abrir y fortalecer el corazón. Aprender a amar, renunciar al materialismo y descubrir el apasionante mundo de la vida interior. Aprender a escuchar.

La mayoría de los cristianos somos ignorantes de nuestra propia fe. ¿Rezas? ¿Meditas el evangelio a diario?
Una persona que reza y medita el evangelio a diario, va notando como su vida cambia.
Y esto son ‘hechos’, no palabras. La lectura de la Palabra de Dios —no intelectual, sino ‘sentida’—  da fruto en el corazón. Te transforma. Da luz para obrar en tu día a día, y te permite resolver conflictos, como Jesús nos enseñó. Cuando esto se prolonga en el tiempo… es cuando te comienzas a maravillar. Pero esto no te lo cuento yo, es mejor que lo experimentes tú mismo.

Y están los sacramentos, que Jesús confió a la Madre Iglesia. Para muchas personas que han comenzado a flojear en su fe, ¿cuánto hace que no se acercan al sacramento de la Reconciliación? ¿Y a la Eucaristía? La Eucaristía es el gran misterio de nuestra fe; la presencia REAL de Jesús entre nosotros, que se entrega cada día para ti en cada Santa Misa. Es tan hermoso, que yo no me lo podía creer. Ahora que sé que es cierto, pienso que no me extraña que muchos no lo crean, porque el ser humano es demasiado miserable para entender un amor tan grande. Y, ¿te has confirmado? Ni te imaginas lo importante que es.
Y, para los enfermos, ¿has recibido el sacramento de la unción de enfermos? La gente no sabe que existe este sacramento que instituyó el mismo Jesús, para actuar como médico con sus hijos. Esto no es comparable a la moda de que te imponga las manos tu primo, que ha hecho no se qué cursillo… La unción de enfermos la celebra de forma litúrgica un sacerdote. «¡Sanad a los enfermos!» (Mt 10,8) ordenó el Señor a los Apóstoles. «En mi nombre… impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien». (Mc 16, 17-18) Ojo, el Señor dice: «En mi nombre…» Cualquier otro tipo de imposición no viene de Cristo.

Hoy vivimos un ateísmo práctico difundido por falsas ideologías y sectas, cuyos errores están abarcando el mundo entero, llevando a la humanidad a construir una civilización sin Dios, que sólo busca bienes materiales, placeres, diversiones, dinero. Vivir como si Dios no existiese y, por lo tanto, impidiendo que se le dé el culto que le es debido.
Difundiendo el egoísmo, la violencia, el odio, y también la impureza, que se ensalza como un valor y un bien al que se le hace propaganda en los medios de comunicación social. De esta manera, el mundo se reduce a un desierto cubierto de fango y nosotros nos convertimos en esclavos.

En este tiempo que estamos viviendo, urge —para los cristianos— realizar la Consagración al Inmaculado Corazón de María, que ya predijo San Luis María Grignion de Monfort. La lectura de su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen os aclarará en profundidad su significado.

«… ¿Pero pensáis que cuando venga el Hijo del Hombre encontrará fe en la tierra?» (Lc 18-8)

Espero que sí.

Feliz Semana Santa.

4 Comentarios

  1. Que lindo tu blog!!! làstima que me es tan complejo llevar a la practica tus palabras. Espero que siga creciendo tu blog, que el espíritu Santo te siga iluminando en tu camino.Muchas Bendiciones.amèn.-

    Responder
    • Muchísimas gracias, María de los Ángeles. Es cierto, es muy difícil llevarlo a la práctica; todos los cristianos sufrimos la contradicción del día a día ante un mundo que va por otro lado, la mayoría de las veces. Y a gran velocidad. Es difícil pero ¡se puede! ¿Cómo? Seguro que ya lo sabes: con perseverancia en los sacramentos, la oración, la Palabra y nada de aislarse. Ya lo advirtió Benedicto XVI: la fe no es un hecho privado, se vive en comunidad. La fe deja de ser frágil… ¡cuando estamos unidos!
      Un beso grande.

      Responder
  2. Querida Cynthia, enhorabuena por este blog.
    Que el Espiritu de nuestro Señor te guie para a través de estas páginas, ojalá muchas personas se contagien y nos sigamos contagiando del amor a Dios.
    Buenos articulos he leido y buenos colaboradores, así que ánimo y mucha confianza en quien nos guía y nos ama,pues con El todo es posible.
    La enfermedad con sus dolores, la falta de trabajo, la soledad, ….tantos males sólo son posibles llevarlos con dignidad,con aceptación si está Jesús y María en nuestros corazones, nuestras vidas, nuestras almas
    Que el Señor os bendiga.
    Un abrazo
    Jesús, en tí confío

    Responder
    • Querida Toñy,

      Así es. Muchas gracias por tus palabras en nombre de todo el equipo.
      Me hace muy feliz que te asomes por aquí; bienvenida a esta familia.
      Agradecemos tus oraciones y comentarios.

      Que el Señor te bendiga.
      Un abrazo en María.

      Responder

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.