María es la Mujer

María es la Mujer

Querido lector,

Ayer se celebraba el día de la mujer, y a mí me tocó la fiesta en casa con un fuerte enfriamiento. Por la tarde, dos mujeres de mi familia vinieron de visita y una de ellas me regaló un libro. “Ni sé de dónde ha salido – dijo – pero de inmediato pensé en ti”. El asunto se ponía interesante… ¿pensaste en mí? ¡A ver!

El titulo del libro: Señora Nuestra. El misterio del hombre a la luz del misterio de María de José María Cabodevilla. Sí, había acertado, ¡me atrajo como un imán! En ese momento, ella misma me animó a invocar al Espíritu Santo, abrir el libro al azar y leer en voz alta alguna página. Y lo hice. He ahí que, como el dulce Huésped del alma nos asiste cuando en gracia le invocamos, se abrió el libro por el Capítulo IV: Mujer. ¿Mujer? ¿En el día de la Mujer? ¡Ay, qué emoción! Que el Señor me perdone, porque me sobraba todo, solo quería quedarme a solas para sumergirme en aquellas páginas como una niña en el mar.

Por su interés, comparto a continuación algunas palabras de Cabodevilla en el citado capítulo.

Comienza inventando un diálogo entre dos varones graves e inteligentes que discuten la mayor excelencia del hombre o la mujer, y así, citan nombres masculinos y femeninos. El nombre de nuestro Señor Jesucristo no lo consideran apto para esa lista, pues siendo verdadero hombre, pero también Dios, su naturaleza rebasa la línea. Sin embargo, sí llegan a citar a María, concluyendo que: “la máxima personalidad humana es la Virgen María. Una personalidad de tipo femenino. Así tenía que ser, puesto que la personalidad femenina expresa más adecuada y radicalmente la personalidad humana“.

La Inmaculada enlaza con los orígenes y significa la pura imagen no vencida, más: invencible, victoriosa. El demonio triunfó primero de la mujer y, mediante su complicidad, triunfó acto seguido en el hombre. Por una mujer, la muerte; por una mujer, la vida. María fue exenta de los tres desastres, el mal de la culpa actual: en el corazón, en la boca y en las obras. Se cambia el nombre de la perdición por otro que es salud, bienandanza, música, miel y secreto júbilo. María, y las pasiones se sosiegan, la cabeza se despeja, las puertas se abren…

Estrella del mar, porque mientras navegamos, Ella brilla. Es profundidad, paz, silencio afectuoso. Bendita entre todas las mujeres. San Ireneo habló del ´nudo de la desobediencia de Eva, que quedó resuelto por la obediencia de María.`Se refiere a la eficacia corredentora de María obediente.”

María es la Mujer.

Cabeza de las mujeres” la llama San Isidoro.

“Es la mujer mucho más permeable al espíritu; más sensible a los valores superiores y desinteresados, a la bondad espontánea, a la protección y compasión. Pero esta permeabilidad a los influjos espirituales no se reduce a lo bueno, sino que abarca las manifestaciones perversas y aún diabólicas; es decir, su sentido, tan sutil y perfecto y voluptuoso del mal, su extraordinaria habilidad para hacer de la crueldad un arte delicado, complicado y riguroso.”

Lo material y lo espiritual se hallan, en la mujer, más fundidos, más interdependientes.

“El alma es alegóricamente tierra, donde cae la gracia, semilla de Cristo que ha de dar fruto. Cada alma en particular, cada diminuto corazón, es invadido amorosamente por Dios en acto fecundo y divino. La actividad amorosa del alma con Dios es de signo femenino. La postura humana es receptiva. Todo cuanto es excelente, en el mundo del espíritu, es materno. Debe fructificar. En el fiat de María late la ofrenda más total y la máxima fecundidad. ´La Virgen es la pura capacidad de Dios, llena de Dios` condensó Bérulle.”

Al final, no hay distinciones en la misteriosa unidad del Cuerpo Místico. Dice San Pablo (Gal.3,28) que ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni varón ni hembra, porque todos somos una sola cosa en Cristo Jesús. Tampoco las hay en la unidad que Ella representa, pues en Ella estamos todos acogidos y a Ella, cada día, nos acogemos.

María es la Mujer.

2 Comentarios

  1. Me gusta mucho el articulo, tiene miga y hay que meditarlo pero verdaderamente La Santísima Virgen es la MUJER.

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    • ¡Muchas gracias, Cati! Un beso

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