El secreto del corazón

El secreto del corazón

Querido lector:

Tras contemplar la imagen que preside: ¿qué más necesita este artículo? ¡Si contemplarlo a Él basta!
Es la mayor fuente de inspiración que vais a encontrar, ¡miradle a Él! Una fuente inagotable. Sonrío y le digo: Señor, perdóname, voy a escribir unas líneas que te acompañen, ayúdame para que sean dignas.

Estoy terminando de leer el libro: El Corazón El autor es Dietrich Von Hildebrand y resulta interesante porque él, que es un intelectual, se plantea por qué «el corazón» no ha tenido un lugar propio en la filosofía y, mientras que el entendimiento y la voluntad se han colocado siempre en una esfera mucho más alta que el corazón siendo objeto de numerosos análisis de investigación, el fenómeno del corazón ha sido repetidamente postergado. Él va desenmascarando muchos prejuicios y errores en la esfera afectiva, que reclaman un estudio de la verdadera naturaleza del corazón. Pues si la felicidad, como dice Aristóteles, es el bien supremo que da razón de todos los demás bienes, la felicidad misma tiene que darse en una experiencia afectiva.
La felicidad solamente «pensada» o «querida» no es felicidad.

Además, dice el autor:

«La Santísima Humanidad de Cristo irradia continuamente el mensaje de su inconmensurable amor divino a través de su Sagrado Corazón. (…) Las palabras ´porque soy manso y humilde de corazón`(Mt 11,29) conmovieron las almas de todos sus seguidores. (…) El Sagrado Corazón ha sido siempre la delicia de todos los santos. (…) El hecho de que sea precisamente el Corazón de Jesús y no su entendimiento ni su voluntad el objeto de una devoción específica, ¿no debería llevarnos a una comprensión más profunda de la naturaleza del corazón y, por consiguiente, a una revisión de la actitud hacia la esfera afectiva?»

Qué grande. Y sobre esto, la madre Iglesia tiene mucho que decir, pues a pesar de lo que «desde fuera» se pueda pensar: que no se adapta a los tiempos, que no se moderniza, y tal y tal… «desde dentro» (de su corazón, también podríamos añadir) sabemos que no solo no es así, sino que como una «madre», la Iglesia va siempre por delante. Otra cosa es que sus hijos escuchen o no, porque ya sabemos que a los críos les cuesta obedecer.
Pero la madre ahí está.

Así que, con el Magisterio de la Iglesia, y en concreto con el Catecismo, podemos iluminar el secreto del corazón. Os animo a indagar sobre esto, porque lo que apasiona es esforzarse un poco, pero os adelantaré algunas cosas, y en otro artículo podemos continuar compartiendo.

(2563) El corazón es la morada donde yo estoy, o donde yo habito (según la expresión semítica o bíblica: donde yo «me adentro») Es nuestro centro escondido, inaprensible, ni por nuestra razón ni por la de nadie: solo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Es el lugar de la decisión en lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas. Es el lugar de la verdad, allí donde elegimos entre la vida y la muerte. Es el lugar del encuentro, ya que a imagen de Dios, vivimos en relación: es el lugar de la Alianza.

(368) «Lo más profundo del ser«.- Dice la Biblia. Donde la persona se decide o no por Dios.

(2562) Designa el lugar de donde brota la oración. Las Sagradas Escrituras citan el corazón más de 1.000 veces. Es el corazón el que ora.

Conviene recordar cómo a lo largo de la historia, la vida moral de los pensadores era condicionante de sus conocimientos, y en la medida que se alejan de la rectitud moral, adoptan actitudes escépticas ante la verdad.
(89) Existe un vínculo orgánico entre nuestra vida espiritual y los dogmas.

Este fin de semana, desde el viernes 24 de marzo a las 17 horas hasta el sábado 25 de marzo a las 17 horas, está convocada por el Papa la Jornada #24horasparaelSeñor. En Murcia está prevista una jornada intensiva de confesiones para «redescubrir» la belleza de este sacramento. Lo que va a suponer un desbordamiento de misericordia sobre el corazón de millones de personas de todo el mundo. La iniciativa está organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización bajo el lema: «Misericordia quiero» (Mt 9,13)

24h

Ahora bien, lo temible – y con ese término lo dice el Catecismo (2840) – es que este desbordamiento de misericordia no puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que nos han ofendido. El Amor, como el Cuerpo de Cristo, es indivisible. (…) Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza se hace impermeable al amor misericordioso del Padre; en la confesión del propio pecado, el corazón se abre a su gracia.

«El Señor es un Señor«- dice una mujer en este vídeo de testimonios que ha lanzado la Oficina de Información del Opus Dei – «Él no entra en tu corazón sin pedir permiso».

Este fin de semana, Jesús nos pedirá permiso de nuevo para entrar en nuestro corazón. Ojalá digamos «Sí» como María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra«. (Lc 1,38)

Fac cor nostrum secundum cor tuum
Haz nuestros corazones a la medida del tuyo.

2 Comentarios

  1. Me parece que compartir estas reflexiones y experiencias y sabiduría nos enriquece muchísimo. A mí personalmente me encanta porque me abre nuevos caminos de reflexiones y me acerca más a Dios compartiendo tanta bondad y amor ….

    Responder
    • Muchas gracias, Rosa. Me alegra muchísimo tu comentario. Seguiremos compartiendo «de corazón», si Dios quiere 😉 Un beso.

      Responder

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.