¡QUEDA TANTO POR HACER!

¡QUEDA TANTO POR HACER!

Acabamos de concluir el año que la Iglesia ha dedicado a meditar sobre la Misericordia, y justo ahora me encargan escribir sobre el tema. Podría parecer a destiempo pero creo que no, porque ¿realmente ha acabado el año de la Misericordia? Creo que existen muchas y variadas razones para contestar: ´no`.

En este primer encuentro podemos reflexionar sobre alguna de esas razones.

Lo primero que me viene a la cabeza es que, el mandato del Señor y lema para el año de la Misericordia, ´Misericordiosos como el Padre`, es un mandato que nos acompañará toda nuestra vida, por tanto, es sumamente evidente que jamás debemos dejar de reflexionar en él. Y este es un momento ideal, los retos que tenemos justo delante de nuestras narices nos interpelan. La terrible realidad de una sociedad con tan grandes y diversos problemas, pone a prueba nuestra fe y nuestro compromiso con Dios, no es tiempo de teorías sino de acción, ¿pero, conocemos lo que llevamos entre manos?

Pilotar un avión no es una teoría, es una acción. Nadie puede decir que es piloto si no pilota aviones. Pero nadie podrá pilotar sin conocer no sólo el funcionamiento del avión, sino también el medio, desde la pista, vientos, lluvias, otros vuelos y un largo etcétera. Lo mismo nos pasa con la Misericordia. La Misericordia no es un concepto, no es una teoría, la Misericordia es una acción, ser misericordiosos es practicar Misericordia. Pero nadie podrá ser misericordioso como el Padre, si no lo conoce y si además no conoce el objeto de la Misericordia que es el prójimo.

¿Qué significa esto?
¿Solo los cristianos pueden ser misericordiosos?
¿Las buenas obras de cualquier persona no son Misericordia?

Son muy interesantes estas preguntas, la respuesta ideal la tiene un conocido refrán:
«Ni son todos los que están, ni están todos los que son».
Efectivamente no todas las ´obras de misericordia` son Misericordia, es fácil comprender que hay muchas personas que dan de comer al hambriento y de beber al sediento sin hacer Misericordia, tenemos la ciudad llena de restaurantes y bares que se dedican a esto, tenemos médicos y enfermeros que visitan a los enfermos, funerarias que entierran a los muertos, etc. Comprender cuando esto no es Misericordia, y yo pregunto ¿Por qué? La respuesta es sencilla: porque en esas obras no se pone el corazón.

Hasta aquí no hay dificultades, pero, ¿Y nosotros? ¿Ponemos el corazón en lo que hacemos? ¿O cumplimos? Puede que no estés seguro, eso sería buena señal. Pero te daré una pista que puede ser indicativa, aunque no definitiva, piénsalo: si te quedas satisfecho, si te dices ´ya he cumplido`, preocúpate; y si en cambio piensas: ¡Queda tanto por hacer! Entonces sigue adelante.

Puede que nos creamos unos buenísimos cristianos, que cumplamos con todo, que conozcamos la doctrina, que nos sepamos el evangelio de memoria, podemos incluso hablar muy bien y pensar que somos un magnífico ejemplo, pero… ¿Conoces a Jesús? ¿Te has encontrado personalmente con Él? El cristianismo no está en un libro ni en una doctrina, el cristianismo está en un encuentro, en el encuentro personal con Jesús. Es a partir de este encuentro cuando comenzamos a conocerle, no porque aprendamos ni comprendamos, sino porque Él comienza a vivir en nosotros, porque nosotros comenzamos a caminar desde Él.

La Misericordia es un camino que se recorre con, desde y hacia Jesucristo.

Él es el principio y el fin, y también es el centro. Cuando amamos y servimos lo hacemos por su impulso, y lo que hacemos se lo hacemos a Él: «cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis».(Mt 25,40) Es curioso que estas palabras se las dice Cristo a unos que le preguntaron: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos peregrino y te acogimos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? (Mt 25,37-39) Personas que aparentemente no le conocían, que no sabían quién era Él, y sin embargo…

Verdaderamente, donde hay Amor allí está Dios, y como dice San Juan: «Quien no ama no ha conocido Dios» (1 Juan 4:8)Todos somos hijos de Dios, pero parece que no todos lo sabemos.

¿Tú lo sabes? ¿Cómo es tu Amor?

Miguel Alacid

Miguel Alacid

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