Madre Esperanza

Madre Esperanza

Querido lector:

Tal día como hoy – 8 de febrero – del año 1983, muere en Collevalenza (Italia) Madre Esperanza.
¿Quién era esta fascinante mujer?
Un día me dijeron que: ´si Santa Faustina Kowalska fue elegida por Dios como secretaria de su Divina Misericordia, Madre Esperanza es el instrumento del Amor Misericordioso.`

Lo grande es, que puestos a indagar, Madre Esperanza había nacido en el Siscar, Santomera. A la vuelta de la esquina, como quien dice. Así que me hice con el primer libro publicado con su biografía de Aldo María Valli, «Jesús me ha dicho»: Madre Esperanza, testigo del Amor Misericordioso, Mercy Press, 2014. Fue así, como encontré el testimonio de una vida impresionante, que no me dejó indiferente.

La humilde Josefa, nacida en la huerta murciana, manifestó gracias místicas durante su vida, que le permitían comunicarse con Jesús. Y no solo eso, sino que recibió dones extraordinarios: bilocación, estigmas que se intensificaban en tiempo de Cuaresma cuando meditaba la Pasión, multiplicación de alimentos, etc. llegando a manifestar que tuvo peleas con el demonio, al que llamaba «el tiñoso». Fundó la Congregación de Esclavas del Amor Misericordioso, y viajó a Italia, donde tenía una gran misión, ya que durante la Segunda Guerra Mundial, de forma milagrosa: dio de comer a miles de personas y llegó a coser los cuerpos mutilados de los heridos.

«El buen Jesús..», como ella le llamaba, le mandó construir el Gran Santuario de Collevalenza donde personas de todo el mundo viajarían para sanar de cuerpo y alma. El 22 de noviembre de 1981, el entonces Papa Juan Pablo II – en su primera salida tras el atentado – fue a visitar el Santuario y besó a la Madre en la cabeza.
Con Juan Pablo II

Además, fue contemporánea del Padre Pío de Pietrelcina, quien también tenía el don de bilocación o de presencia simultánea en dos sitios diferentes, como en ambos casos atestiguan fuentes documentadas. Increíble, ¿verdad?

Pues hasta aquí, todo es más o menos consultable si uno quiere saber. Y os animo a hacerlo, pues no se pueden contar todos los detalles en la extensión de este artículo.

 os añadiré mi pequeño testimonio.
Como os he contado, había leído el libro de Aldo María Valli, y Madre Esperanza ya no era una desconocida, pero quién me iba a decir a mí que, un año después, coincidiría con una Hermana de la Congregación del Amor Misericordioso en mi viaje a Tierra Santa.Y que, además, esta hermana ¡habría convivido en Italia con Madre Esperanza!

El corazón me latía fuerte, ¡no me lo podía creer!

No quiero dar su nombre, pero empezaba por C. como el mío. Recuerdo su rostro iluminado cuando yo le preguntaba con entusiasmo sobre la Madre.
Ella, muy discreta, asentía y me dijo: ´es cierto`. Yo solo esperaba que le apeteciese hablar. Al final, me dijo. ´te contaré momentos que recuerdo de la Madre con más intensidad, sucedieron en Collevalenza, y comenzó a narrar: la madre a veces se desmayaba, y algunas personas de confianza la cubrían en un círculo, después se recuperaba como si nada. No se hablaba de eso, pero un día, ella reconoció que había estado en bilocación. En otra ocasión, nos reunió a un pequeño grupo de sus hijas y se descubrió un poco la cabeza para mostrarnos algo. Comprobé yo misma que llevaba señales con sangre, como una corona de espinas. La Madre nos indicó: ´mirad, hijas` y enseguida se volvió a cubrir, no sé por qué nos lo enseñó. También la recuerdo cómo siempre madrugaba más que ninguna para ayudar a todas, y comenzaba ayudando a las cocineras. Estas decían que cuando se levantaban, la Madre ya les había dejado mucho trabajo hecho.

Al volver de Tierra Santa, la hermana C. me invitó a conocer a otras dos hermanas del Siscar. Fue un día de convivencia espléndido, y pude visitar y rezar ante la pila bautismal de la Madre, que se encuentra en la Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario, en Santomera.

La providencia quiso que terminásemos en el Centro de Espiritualidad de la Madre Esperanza en el Siscar, un huerto amplio con una casa que se ha habilitado en honor a la Madre, en una comida de hermanamiento con laicos del Amor Misericordioso venidos de Italia. Estando allí, medité un poco sobre aquel lugar, y lo grande, grandísima que había sido, y es, Madre Esperanza. Pensé en cómo aquellos italianos, habían cogido un vuelo para conocer aquel pequeño lugar… Contemplé la extensión de tierra seca alrededor de la sencilla casita donde comíamos, y por un momento creí ver aquel terreno lleno de personas venidas de todas partes del mundo. ¿Sería así? ¿Llegará el día en que conozcan a Madre Esperanza y peregrinen aquí..?

En la comida, conocí a la Madre Superiora que, mira por donde, se sentó justo enfrente mía, y la mesa era larguísima en forma de ele. Le pregunté: ´¿usted no conocería a Madre Esperanza..?` A lo que se sucedió otra gran sorpresa. ´Claro que sí, ¡estuvimos juntas en Italia!`

Yo no daba crédito. Me decía a mí misma:

tenemos testigos vivos, hoy, que convivieron con ella.Testigos de sus dones extraordinarios. Personas de vida sencilla y humilde a los que, quizás, nadie les ha preguntado. Y enseguida di muchas gracias a Dios.

Y, ´¿Usted vio algo..?`- le pregunté.
La Madre me contestó con mucha gracia: ´Mira hija, que ahí pasaban cosas grandes, claro que sí. Pero era discreto. Por ejemplo, venían miles de personas a comer, y la Madre me decía: mueve la olla, remueve, que no se acabará. Y así era. Tú no veías multiplicarse los alimentos como algo llamativo, pero removías la comida, y la comida nunca se acababa. Venían hombres grandes con mucha hambre, y la Madre nos pedía que les diésemos muy bien de comer.

Al salir, contemplé las palabras de Madre Esperanza grabadas sobre una piedra:
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El buen Jesús me ha dicho que yo debo llegar a hacer que los hombres le conozcan…como bondadoso Padre, lleno de amor y misericordia, que no cuenta, perdona y olvida las miserias de sus hijos.

Todo por amor.

4 Comentarios

  1. TE AMAMOS POR SER SEGUIDORA DE NUESTRA GRAN SALVADORA MADRE ESPERANZA, siempre en nuestros corazones, por los siglos de los siglos siglos, Amén (como el sol)

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    • ¡Muchísimas gracias por este comentario!
      «Todo por amor». Pude leer el testamento de la Madre a sus hijas, ¡qué bendición!
      Doy muchas gracias a Dios, también por vosotras. Besos.

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  2. Te felicito, Cynthia, por tu blog y por el Camino que has emprendido.
    Conocí, un poco, a la compañera de trabajo; ahora espero andar por la vida con la hermana en la Fe en Jesús de Nazaret.
    Saludos.

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    • Muchas gracias, Bernabé. Camino, verdad, y vida. Un abrazo.

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