Encarnar

Encarnar

Querido lector,

El pasado domingo me sucedió algo curioso; habíamos estado compartiendo una serie de actividades, cuando un amigo se despidió y me manifestó su preocupación por un asunto serio de su hija. En ese momento, algo sucedió en mí, también físico, se produjo una clase de descenso interior, de todo mi ser, desde la realidad que yo estaba focalizando hacia su problema concreto, y la alerta de su rostro, me hizo exclamar para mis adentros: “¡Ay, Señor…ayúdalo! Esto sí que es importante. Nosotros estamos ofreciéndote ciertas cosas, pero al lado de esto, es nada, esto sí que es encarnar los problemas concretos de nuestra vida: esa niña.”

Lo cierto es que el asunto no se quedó ahí, había dejado una huella en mi corazón y yo misma me había sorprendido al emplear la palabra: encarnar. Por lo que, en mis paseos, meditaciones y silencios, anduve dándole vueltas en mi interior al contenido profundo y al significado de esta palabra. Sin saber muy bien si el buen Dios quería decirme algo…para compartir, o tan solo para mi propia vida personal. Un camino abierto.

El lunes, día de San José obrero, me entretuve más de lo previsto acompañando a una amiga que se había quedado sola y quería ponerme al tanto de algunos asuntos. Pues esta pequeña decisión, permitió que al volver a casa nos cruzásemos de lleno con unos queridos amigos que acompañaban a un Fraile dominico llegado de Texas: fr. Brian Pierce, op.

Una se pregunta: ¿qué probabilidades había de encontrarnos con este hombre tan interesante, que con su abundante pelo cano a pesar de su juventud y sus inmensos ojos azules, nos regalaba una gran sonrisa?

Fr. Brian Pierce pertenece a la Orden de Predicadores, viaja por todo el mundo, y se encontraba en Murcia para impartir unas charlas a las Madres Dominicas del Convento de Santa Ana. El martes era su última charla y ya se marchaba; de repente, ¡me habían invitado a asistir! Esto ha sido un regalo y un privilegio muy grande. También desde aquí quiero dar las gracias a las Madres Dominicas, por su acogida, atención, disponibilidad, porque son maravillosas, y porque hay tanto que me une a ellas…

Así que, el martes por la mañana, reunida con las Hermanas de la o.p escuché de fr. Brian Pierce la palabra: “encarnar” y, ¡casi me quedo sin respiración! Abiertos los ojos como platos, comencé a tomar notas. ¿Aquella cuestión había surgido de mí, y ahora Dios me respondía? O, ¿la misma palabra había sido ya inspirada en mí para llevarme hasta aquí? En cualquier caso, merece la pena compartir al menos parte de lo aprendido:

Cerro - copia

Fr. Brian,op. nos hizo visualizar un cerro que, como sabéis es una elevación aislada de tierra aunque de altura inferior a la de una montaña. Fue entonces cuando habló de El Movimiento Encarnacional como un movimiento hacia abajo: hacia el pobre, el pecador, el que sufre…

¡Bajar del cerro!

Esto nos lo mostró claramente con el Evangelio de San Lucas 6, 12-23: Jesús pasa la noche en el monte… solo… y en oración. Podríamos visualizar que en ese momento sube al cerro.

Pero Jesús baja del cerro, elige a los doce, y se sitúa en un llano donde dará el Sermón de la montaña; proclamará las Bienaventuranzas. En el llano, Jesús está “al mismo nivel” que ellos. La Misericordia. Jesús se mezcla con la multitud (enfermos, atormentados…) y les dice: “Bienaventurados vosotros…”

Es una imagen de la Encarnación. Jesús viene de la montaña: baja. Para eso se ha hecho hombre. Se pone en medio de su pueblo. Encarnación misericordiosa dijo fr. Brian; Lucas toma mucho cuidado para decir que Jesús se metió en medio de este gentío. Es el corazón de Jesús que quiere abrirse para acoger a los demás. Jesús baja del cerro y se hace Amor, un corazón capaz de acoger al mundo entero.

Aquí recordó las palabras de Madre Teresa sobre la oración: “la oración hace que tu corazón sea más grande hasta que sea capaz de acoger el Don de Dios mismo.”

Este es el Apóstol – dijo – la persona capaz de ver de cerca al que sufre. Recordó a Santo Domingo de Guzmán, cómo este había recibido una gracia especial para llorar por los afligidos y oprimidos, cargando con sus miserias en el recinto íntimo de su compasión. Y la cálida simpatía que sentía por ellos en su corazón se preguntaba: ¿qué será de estos pobres pecadores..?, y desbordaba en las lágrimas que caían de sus ojos.

Domingo lloró y la Orden nació.

Santa Catalina de Siena oraba: “Señor, da a mis ojos una fuente de lágrimas para derramar tu misericordia sobre el mundo entero.” (Oraciones 9) En su experiencia mística con Jesús, este le había dicho:

Si no ves, no puedes amar. Cuanto más ves, más amas.”

Si no somos capaces de bajar del cerro y estar en medio del mundo, no podemos ver y no podemos amar. Y así es el Papa Francisco, un Papa que baja del cerro y se encarna como Jesús se encarnó. Un corazón misionero que es “todo para todos”. Como indica la Evangelii Gaudium: no con rigidez autodefensiva, sino creciendo en la comprensión del Evangelio y el discernimiento de los senderos del Espíritu.

La Iglesia es la Casa abierta del Padre.

Fr. Brian nos recordó las palabras del Papa Francisco: “Iglesia en salida” no es estar en todos lados a todo momento. Sí es: parar y hablar con una persona. “Tocar, abrazar, escuchar…”. Es más bien detener el paso. Dejar de lado la ansiedad y las prisas para mirar a los ojos y escuchar. Llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Es más bien: caminar lentamente, conversar con la gente por el camino. No es misión masiva, sino misión misericordiosa.

Cerrando nuestros ojos al prójimo, nos hacemos ciegos ante Dios – dice el Papa Francisco.

En este mes de mayo: mes de María, acerquémonos a Ella con inmensa confianza.
Madre de Dios y Madre Nuestra, Madre de Misericordia, Medianera de todas las gracias. Ella, que fue capaz de encarnar al Verbo de dimensión inconcebible, está deseando que se lo pidamos para podernos ayudar.

¡Cuánto agradecimiento siente mi corazón!
Totus Tuus, María.

2 Comentarios

  1. Gracias Cynthia por este bello Testimonio.
    Es precioso comprobar como el Señor no deja nada al azar.. Suscita sensaciones que son confirmadas con pequeñas “casualidades” o se materializan cuando menos pensamos, por el hecho de poner nuestras intenciones y capacidades al servicio de los demás, desde la acción o pidiendo intercesión, como tú hiciste en ese momento, desde lo profundo de tu ser, para que las necesidades de este buen amigo fueran socorridas.. Gracias por ser dócil al Espíritu y Gracias de nuevo por compartir esta bella experiencia. Un abrazo de hermana.

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    • Muchas gracias, Ana, por esta bella reflexión. Un fuerte abrazo

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