El futuro de la humanidad pasa por la familia

El futuro de la humanidad pasa por la familia

Querido lector,

<< Y los bendijo Dios y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla.">> (Gn 1,28)
Estudiar un poco la Sagrada Escritura es quedarse maravillado ante el misterio esponsal que la envuelve, desde el Génesis, hasta el Apocalipsis, con la visión de las “bodas del Cordero.” (Ap 19,9)
De hecho, el primer milagro de Jesús se produjo en Caná de Galilea, ¡en una boda!; signo inequívoco de que Jesús no venía a “aguar la fiesta” sino todo lo contrario: Sin Jesús no hay fiesta.

Es por eso que sabemos – en palabras de Juan Pablo II que “la familia se encuentra en el centro de una gran lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre el amor y cuanto se opone al amor.” Y os comparto otras palabras de un profesor mío, en el prefacio de uno de sus libros La communio personarum en la Gratissimam Sane:

“Sabe el enemigo que la Redención comenzó en una familia. La salvación de la humanidad comenzó en una familia. El Hijo de Dios vino al mundo en una familia. Ha sido en una familia donde se ha producido el acontecimiento más grande de la historia: la unión de la divinidad con la humanidad. Por eso el enemigo de Dios le ha declarado la guerra a la familia. Y su ataque ha sido de una contundencia tremenda. Ha entrado haciendo estrago, mancillando el lecho conyugal, fomentando la división, sembrando la duda y el pesimismo, llamando al bien mal y al mal bien. Ha conseguido importantísimas victorias y resultados rotundos. El menor de ellos no es, sin duda, el elevado número (más de 40 millones al año) de niños asesinados por aquellas que debieran protegerlos: sus madres. Ha logrado que el ser humano llegue “a matar el amor matando su fruto“, forjando así una civilización y una cultura de la muerte en la que “el fruto bendito de tu seno” (Lc 1,42) “llega a ser, en cierto modo, un fruto maldito“. Estos falsos profetas que dicen: “no sois capaces de vivir la belleza y la grandeza del amor, de modo que revolcaos en el barro y en la porquería de vuestro placer egoísta.”

“Pero una voz proclama la verdad del hombre, la verdad del ser humano. Una voz que afirma que es posible vivir la belleza y la grandeza del amor porque hemos sido amados eternamente, porque el amor es la vocación innata de todo ser humano, porque hemos recibido de Cristo el Espíritu Santo, fuente del “amor hermoso”, del cual depende el futuro de cada familia. Una voz que nos asegura que la civilización del amor es posible y que con ella viene la alegría, donde la familia es el centro y el corazón.”

La familia es la primera sociedad natural, es un ente por sí misma; fuente de derechos y obligaciones, no solo de la suma de los miembros que la componen. La familia es un bien insustituible; en ella se comprende cómo se relacionan las personas entre sí, haciendo concesiones. En ella aprendemos a vivir en sociedad y así se forjan las sociedades y la moral. La familia es el centro de formación interior, donde se forma la conducta; qué está bien o mal, qué es aceptable o inaceptable. Normalmente, si traemos hijos al mundo, los queremos; en la familia se establecen las bases del amor. No se hace una selección de personal; en la familia se produce el amparo y se te quiere como eres, sin discriminación. La familia forja y modela. Es la mayor fuente de generosidad; cuida de los enfermos, ancianos…La familia se encuentra donde el Estado no llega.

La familia es un valor social sin reconocimiento social, en palabras de Juan Manuel Burgos. Este es el motivo principal por el que el Estado no siempre la apoya y protege, por ejemplo, en el trabajo y la conciliación, entre otros.

Es importante que no seamos ajenos a las palabras que Juan Pablo II dijo en 1994, año que dedicó a las familias:
Fuerzas muy poderosas luchan por descomponer la institución familiar…” Cuando entonces, no se podía sospechar. No perdamos la memoria y trabajemos en el presente con visión de futuro.

El futuro de la humanidad pasa por la familia.

2 Comentarios

  1. Enhorabuena por la claridad y lucidez que el Señor te ha dado, efectivamente el ataque del enemigo va hacia la familia y a la vida, que Dios te bendiga.

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    • ¡Gracias por tu comentario, Manuel!
      Y Gloria al Señor que nos abre los ojos.
      Unidos en la oración y la misión.
      Dios te bendiga.

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