Divina Misericordia

Un mensaje nuevo

Hay un mensaje nuevo de Nuestro Señor Jesucristo para el mundo de hoy, que nos ha llegado a través de las revelaciones hechas a Santa María Faustina Kowalska.

Este mensaje está aprobado por la Iglesia: Santa Faustina fue canonizada por Juan Pablo II el 30 de abril de 2000.

Juan Pablo II manifestó: «La luz del Mensaje de Misericordia confiado a Santa Faustina por Jesucristo, ILUMINARÁ AL HOMBRE del tercer milenio». «Dios, desde el inicio de mi pontificado, me encargó, especialmente, difundir Su Misericordia».

«SED APÓSTOLES DE LA DIVINA MISERICORDIA».

Notas del Diario de Santa Faustina:

300- «La humanidad no conseguirá la paz hasta que se dirija con confianza a Mi misericordia».

1578- «Las gracias de Mi Misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo.»

848- «Habla al mundo de Mi Misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita Misericordia Mía.
Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo; que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia. Se beneficiarán de la Sangre y del Agua que brotó para ellos».

1541- «Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado… Proclama que ningún alma que ha invocado Mi Misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad».

1588- “[…] Mi mano se resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la justicia envío el día de la Misericordia […]»

429- «[…] Prepararás al mundo para mi última venida […]»

Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia

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Revelaciones del Diario de Sor Faustina: “Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas de Mi Misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla. Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi Misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía.
Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia.
Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos.”

Oh almas humanas, ¿dónde encontrarán refugio el día de la ira de Dios? Refúgiense ahora en la Fuente de la Divina Misericordia. ¡Oh, qué gran número de almas veo que han adorado la Divina Misericordia y cantarán el himno de gloria por la eternidad!”
(Diario de Santa María Faustina Kowalska, núm.848).

¿CÓMO REZAR LA CORONILLA?

Se reza con las cuentas de un Rosario.
Para comenzar: Un Padre Nuestro, Un Ave María, y un Credo de los Apóstoles.
En las 5 cuentas grandes, antes de cada decena, se dice:
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.
En las 10 cuentas pequeñas de cada decena, se dice:
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Al final, se dice 3 veces:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero
Y otras 3 veces: ¡Jesús, en ti confío!


cómo rezar

REVELACIONES DEL DIARIO:

754- “A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en vida y especialmente a la hora de la muerte”.

1541- “Hija mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz… Proclama que ningún alma que ha invocado Mi Misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad.

Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso”.

83- “Escribe esto: Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, les será dado a los hombres este signo en el cielo. Se apagará toda luz en el cielo y habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el signo de la cruz y de los orificios donde fueron clavadas las manos y los pies del Salvador, saldrán grandes luces que durante algún tiempo iluminarán la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del último día.

1588- “No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón misericordioso”.

El mensaje de la Divina Misericordia prepara a la humanidad para la segunda venida de Jesucristo. La oración es determinante a la hora de conseguir la conversión y la salvación. La confianza es la clave.

Recomendamos los Cenáculos contemplativos de la Divina Misericordia.

Santa Faustina

Santa Faustina

“DON DE DIOS A NUESTRO TIEMPO”

(Juan Pablo II)

Apóstol de la Divina Misericordia, Profeta de nuestro tiempo, gran Mística, Maestra de la vida espiritual.

La tarea fundamental de Sor Faustina fue transmitir a la Iglesia y al mundo el mensaje de la Misericordia: llamar a confiar a Dios nuestra vida y amar activamente al prójimo. Jesús le mostró cuán profunda es su Misericordia y comunicó las nuevas formas de culto:

– La imagen con la inscripción Jesús, en ti confío
– La Fiesta de la Misericordia
 La Coronilla a la Divina Misericordia
– Y la oración en la hora de su agonía en la Cruz – llamada la Hora de la Misericordia

A cada una de estas formas y a la propagación del mensaje de la Misericordia mediante el testimonio de vida, la obra, la palabra y la oración,
Jesús vinculó grandes promesas con tal de cuidar la actitud de confianza en Dios, es decir, cumplir su voluntad y ejercer la Misericordia al prójimo.


(Información del libro: “Don de Dios a nuestro tiempo” de la Hna. M. Elzbieta Siepak de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia. Libro que pude comprar en la librería del Santuario Mundial de la Misericordia, Cracovia (Polonia) Distribución online: misericordia@faustyna.pl)


El día 25 de agosto de 1905, en la aldea de Glogowiec, nacía una niña elegida por Dios para una misión especial.

Humilde y silenciosa, dispuesta a cualquier tipo de trabajo y a ayudar a todos, pero al mismo tiempo alegre y siempre sonriente.
Fue bautizada con el nombre de Elena.

Elenita sentía que su corazón era tan grande que no lo podía llenar ningún amor humano, solamente Dios mismo.

A partir de hoy no llevarás tu nombre de bautismo sino que te llamarás Sor María Faustina – estas palabras se las dijo el sacerdote que presidía la ceremonia de su toma de hábito, el 30 de abril de 1926.

Sor Faustina cumplía sus deberes con mucho celo y siempre se notaba una alegría de niña en su cara; manifestando una confianza infantil en Dios.
Vivió las llamadas “noches pasivas” del espíritu, que reforzaron su fe y experimentó importantes experiencias místicas: momentos de luz y gozo cuando Dios le permitía sentir su amor.

Su gran misión profética comenzó el 22 de febrero de 1931.

Al anochecer, cuando llegó a su celda vio a Jesús con una túnica blanca. Tenía la mano derecha levantada para bendecir y la mano izquierda tocaba la túnica sobre el pecho, del que salían dos rayos: rojo y pálido.
Jesús le dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: “Jesús, en ti confío”. Deseo que esta imagen sea venerada en el mundo entero.
Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria.

Mi imagen está en tu alma. Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia (…) el primer domingo después de la Pascua de Resurrección.
Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran Misericordia que tengo a las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a mí.
Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas pecadoras
.

La primera imagen de Jesús Misericordioso fue comenzada a principios de enero de 1934 con gran discreción.

Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada desde la Cruz. Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido significa el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas… Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la mano justa de Dios.

Ya en mayo de 1935 Sor Faustina intuía que le esperaban nuevas tareas que temía mucho. Oyó en el alma estas palabras: Prepararás al mundo para mi última venida.

Fiesta de la Divina Misericordia

Fiesta de la Divina Misericordia

El mismísimo Jesús fue quien pidió – a través de Sor Faustina – que se celebrase esta Fiesta.
Quería instituir en la Iglesia la Fiesta de la Divina Misericordia; que debía celebrarse el primer domingo después de Pascua, porque las almas perecen a pesar de Su amarga Pasión.

Ese día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi Misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a mí, aunque sus pecados sean como escarlata.
La humanidad no conocerá la Paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi Misericordia.
 – dijo Jesús a Sor Faustina.

Escribe…habla al mundo de Mi Misericordia, de Mi Amor. Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas. Haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi Misericordia. Yo supliré lo que te falta. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón Misericordioso y Yo la llenaré de Paz. Di, hija mía, que soy el Amor y la Misericordia Mismos.


Antes del Día de la Justicia envío el Día de la Misericordia

Sor Faustina dijo que moriría diez días después y así fue. Antes había dicho:
“La Fiesta de la Divina Misericordia se realizará”

Para orar delante de esta imagen de Jesús Misericordioso venía también un trabajador de un pueblo vecino, el joven Karol Wojtyla, que llegaría a ser Obispo de Cracovia en 1965. En la Fiesta de la Misericordia, 18 de abril de 1993, el Santo Padre Juan Pablo II elevó a Sor Faustina a la gloria de los altares. La canonización tuvo lugar en la Fiesta de la Divina Misericordia, 30 de abril de 2000 en la Plaza de San Pedro en Roma.
Durante esa solemnidad el Santo Padre Juan Pablo II instituyó la Fiesta de la Misericordia para toda la Iglesia y transmitió al mundo el profético mensaje de la Misericordia para el tercer milenio de la fe. Dos años después, encomendó al mundo a la Divina Misericordia.

Hoy, probablemente no hay ningún país sin la imagen de Jesús Misericordioso.

Existe el Infierno

Existe el Infierno

Al igual que a los pastorcitos de las apariciones de Fátima, y a otros Santos, a Santa Faustina se le concedió contemplar ´el infierno` y dejó escrito lo siguiente:

(741) Hoy he estado en los abismos del infierno, conducida por un ángel. Es un lugar de grandes tormentos,

¡qué espantósamente grande es su extensión!

Los tipos de tormentos que he visto: el primer tormento que constituye el infierno, es la pérdida de Dios; el segundo, el contínuo remordimiento de conciencia; el tercero, aquel destino no cambiará jamás; (160) el cuarto tormento, es el fuego que penetrará al alma, pero no la aniquilará, es un tormento terrible, es un fuego puramente espiritual, incendiado por la ira divina; el quinto tormento, es la oscuridad permanente, un horrible, sofocante olor; y a pesar de la oscuridad los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo; el sexto tormento, es la compañía contínua de Satanás; el séptimo tormento, es una desesperación tremenda, el odio a Dios, las imprecaciones, las maldiciones, las blasfemias.

Estos son los tormentos que todos los condenados padecen juntos, pero no es el fin de los tormentos. Hay tormentos particulares para distintas almas, que son los tormentos de los sentidos: cada alma es atormentada de modo tremendo e indescriptible con lo que ha pecado. Hay horribles calabozos, abismos de tormentos donde un tormento se diferencia de otro.

Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios.

Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ese será atormentado por (161) toda la eternidad. Lo escribo por orden de Dios para que ningún alma se excuse [diciendo] que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es.

Yo, sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el infierno existe. Ahora no puedo hablar de ello, tengo la orden de dejarlo por escrito. Los demonios me tenían un gran odio, pero por orden de Dios tuvieron que obedecerme.
Lo que he escrito es una débil sombra de las cosas que he visto.

He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existe.

(926) 9 de febrero de 1937: (…) En un instante el Señor me hizo saber los pecados cometidos estos días en el mundo entero. Me he desmayado de espanto, y a pesar de conocer todo el abismo de la Divina Misericordia, me he sorprendido de que Dios permita existir a la humanidad.
Y el Señor me dijo quién sostiene la existencia de la humanidad: son las almas elegidas.

Cuando acabe el número de los elegidos, el mundo dejará de existir.