Discernir es amar

Discernir es amar

Querido lector,

En septiembre parece que nos adentramos en la vida activa, con la tensión de los primeros días que desentumecen el posible efecto que hayan tenido en nosotros los días de vacaciones. ¿Os han ido bien?
Si ha sido así, su recuerdo será la brisa que suavice el regreso, aunque es el momento presente el que requiere toda nuestra atención, para no distraernos y vivirlo en su plenitud; “solo por hoy…” La vida es don.

He constatado que, en la vida de fe, cuando quieres seguir fielmente a Jesús, se presenta cierta confusión. Así que, has de asumir una “dulce obligación”; tener que discernir…discernir…discernir. Casi sonreía pensando que quizás por eso tenemos un Papa Jesuíta: por la relación que tiene la Compañía de Jesús con el discernimiento, ya que su fundador – el español San Ignacio de Loyola – es el Gran Maestro del Discernimiento, Patrón de los Ejercicios Espirituales. Él nos enseña a aprender y a atender a las Divinas Personas en nuestro corazón, ya que el único Maestro es Cristo.

Sin embargo, de estas cosas se habla poco hoy…quizás porque, como dice S. Pablo: “solo el espiritual puede juzgar las cosas espirituales“. (1 Corintios 2:14)

exteriores

Así, en agosto asistí ocho días a un retiro en San Lorenzo del Escorial con las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón, para realizar Ejercicios Espirituales Ignacianos. Una semana en silencio, ¡qué bendición!

El silencio es luminoso.

Aproveché la posibilidad de confesar con el director espiritual el primer día, para recibir fruto de todas las gracias. Dios anhela encontrarse con nosotros, pero nosotros hemos de poner “todo” de nuestra parte; ese “todo” se centra en abrir y preparar el corazón, en dejarle sitio, en anhelarle también. Cuántas veces despreciamos las gracias de Dios… Creo que no somos conscientes de que todas Sus gracias proceden de Su entrega en la Cruz.

Aún recuerdo el olor de los pinos por la mañana, y a última hora de la tarde. El silencio exterior es una ayuda inmensa para acceder al silencio interior. A muchas personas les cuesta mucho, quizás necesitan más tiempo por su falta de práctica, pero cuando se consigue ¡merece tanto la pena! Como dice San Juan de la Cruz:

Has de dejarlo todo, para llegar del todo al Todo.
Porque si quieres tener algo en todo,
no tienes puro en Dios tu Tesoro.

San Ignacio nos enseña que “Discernir es decidirse“. Recibimos mociones espirituales que hemos de distinguir si proceden del buen o mal espíritu. Necesitamos la reflexión, porque sentir no es consentir, de modo que lo que va a tener efecto en mí es lo que yo consiento. Pero además, he de conocer cómo funciona mi corazón: donde se produce el combate entre la concupiscencia y la gracia, porque el mal espíritu incidirá sobre la primera y nos dejará en tinieblas, pero el buen espíritu incidirá junto a la gracia y nos acercará el Reino de Dios. El secreto es la atención a Dios que nos habla en el silencio del corazón por sus inspiraciones.

Al orar ocurre algo.

No es solo una plácida experiencia, que también, pero en el corazón van apareciendo cosas para tomar y cosas para dejar, que se desenmascaran. Y ante eso que ocurre, hemos de tomar partido con nuestra decisión y voluntad. Si no progresas y te detienes satisfecho, caes en la mediocridad.

Es imposible discernir sin tomar decisiones.

Cuando vamos bien, surge la alegría cristiana, que se reconoce por sus efectos y calidad: más pura, más limpia, más clara. No depende solo de la sensibilidad, y deja a la persona más segura de sí misma y más libre. Más interior, más espiritual, porque al depender menos de la sensibilidad, es más estable. Aquí San Ignacio nos ayuda a reconocer también el mal espíritu, que de forma sutil y como “ángel de luz”, también afecta a personas espirituales, que aunque rechazan el pecado evidente, terminan buscándose a sí mismas en el bien, aquí las caídas son la avaricia espiritual, la gula espiritual, la rutina espiritual, la pereza espiritual…y sus frutos son: la terquedad, complacencia de sí mismo, dureza de corazón, desprecio de los demás…Turbación.

Dirá San Ignacio: “En la vida espiritual, la sola buena voluntad no basta, hace falta la inteligencia, que no es fruto del razonamiento sino del amor. Conocer el amor en su gratuidad total y en su desinterés absoluto es conocer el amor en su transcendencia.”

El buen o mal espíritu afectará al entendimiento, a la conciencia moral, a la conducta, a la afectividad y a la calidad del alma y de tu vida. Merece la pena discernir.

árbol Prado Nuevo

Haré un pequeño añadido – porque hoy es el día de Ntra. Sra. de los Dolores – para contaros que también visité Prado Nuevo. No lo tenía previsto, pero se encontraba a una hora caminando, así que muchas mañanas caminaba dos horas para estar apenas una hora en aquel lugar y luego le ofrecía “la peregrinación” a la Virgen.

Hace un año que leí:Las apariciones de El Escorial del periodista y escritor JM Zavala. Es un libro que recomiendo, a mí me impactó mucho, porque es un libro de investigación y testimonios que se publicó en 2011 sobre lo ocurrido en Prado Nuevo. Una sencilla mujer, casi analfabeta: Luz Amparo Cuevas, manifestó que se le había aparecido la Stma.Virgen Dolorosa sobre un fresno (imagen adjunta) y desde el 14 de junio de 1981 al 4 de mayo de 2002 recibió más de trescientos mensajes, además de sufrir los estigmas de la Pasión de Cristo.

Cristo Prado Nuevo

Sin embargo, y hablando de discernir, hay que ser cautelosos porque la autoridad de la Iglesia “aún” no ha autorizado los mensajes.

Lo que sí ha hecho ha sido construir una capilla en medio de aquel “jardín de paz”, (tal y como la Virgen Dolorosa había pedido en los mensajes)

Cuando llegué por primera vez, el Santísimo Sacramento estaba expuesto allí a los pies de este Cristo que, ¿no os parece vivo? Un hombre me explicó que este Cristo aún no ha recibido la lanzada, porque se pidió que se representase vivo, en su agonía por nosotros. Esta imagen reproduce el momento en que Jesús, en la figura de su discípulo amado Juan, entrega a Su Madre a toda la humanidad, y a la humanidad le pide que cuide de Su Madre. Es otro don de su Amor.

Me emocioné tantísimo contemplando este Cristo.

Y fijaos la providencia… coincide con el Evangelio de hoy: “Viendo Jesús a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre:

<< Mujer, ahí tienes a tu hijo>>. Luego dice al discípulo: <<Ahí tienes a tu madre>>.

Y desde aquella hora, el discípulo la tomó consigo. (Jn 19,26-27)

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