La «irritación justa»

La «irritación justa»

Querido lector, El otro día compartí un post en Facebook hablando sobre «la irritación justa» que, por una parte gustó bastante y por otra, me ha generado numerosas preguntas: ¿pero cómo? ¿es que existe una «ira buena y santa»? He ido contestando uno a uno, pero me parece de interés publicar al respecto, así que, ¡ahí va! Para empezar, conste que mi única inspiración es la Sagrada Escritura y la Tradición y que, por tanto, os he de decir que así, en general, hemos de tratar de ser felices, tener una vida justa y en paz, evitando toda ira y enfado. La ira es un pecado capital que está muy unido a la impaciencia y la soberbia, y que requiere un cambio de mirada desde nosotros mismos hacia el prójimo. Vivir en paz, es tener pensamientos justos, amables, dejar su sitio a los demás para que sean como ellos quieren ser, vivir en la templanza y paciencia, sin exigencias de más. Un corazón puro goza la alegría del espíritu. En nuestro corazón, como dice el salmo, «la justicia y la paz se besan«. Y es que, esto es así. Cuando vivimos en verdad, dentro de los mandamientos de la Ley de Dios, vivimos lo justo y damos a cada uno lo que le corresponde, honrando su persona. Vivimos en paz. El sentimiento de «ira mala» que nos vuelve en cierto modo irracionales, porque nubla nuestra razón y voluntad, tiene mucho que ver con el orgullo y la concupiscencia. En todo esto, cuidado con los temperamentos, porque se vive con el carácter de las personas. Hay que purificarse. Oración, sacramentos,...
¿Qué quieres hoy de mí, Jesús?

¿Qué quieres hoy de mí, Jesús?

Querido lector, Comienzo este artículo compartiendo una pregunta en voz alta, que suelo hacerle cada día al Señor en mi corazón, pero que, quizás hecha así, os pueda servir para meditar con Él. Cuando me dirijo a Jesús pienso siempre, en primer lugar, en quién es. A quién me dirijo. Él es el Altísimo. El principio y el fin. El alfa y la omega. Por quien todo fue creado. Quien se hizo hombre por mí. Que padeció por mí. Mi salvador y mi rey. Wow! Es la cita más importante del día. «Señor, nadie te supera. Qué pequeña me siento». Después, me hago consciente de su inmenso amor por mí. Da igual la hora, el momento. Me sondea y me conoce. De sobra sabe cuáles serán mis sendas. Cuando me acerco, ya me espera. «¿A dónde podré ir lejos de tu rostro, Señor?» Me sonrojo. Y creo que una sonrisa cómplice surge en mi cara. Me siento amada. Muy amada. Y no es que no tenga contratiempos, es que en todos ellos le veo. De inmediato me encuentro sumergida en el amor de su Corazón. Y todo lo que le iba a decir se queda en nada… un átomo frente a Él. Aún así, me ha dado una inteligencia, un entendimiento para dialogar mentalmente. Aunque donde de verdad le gusta responder es al corazón. Y al final, terminas ensimismada. ¿Dónde se ha visto tanta belleza? ¿Y paz? Contemplemos nuestro entorno, si hay algo parecido: ¿Quién te recibe siempre así? Con perdón, sin quejas, comprensivo, amable, lleno de cariño, sanando todo. Las preocupaciones vuelan, porque el ratito que te sumerges...
Vosotros sois la luz del mundo

Vosotros sois la luz del mundo

Querido lector, Qué lejos está el hombre de ser la luz que Cristo le pide ser, porque para eso ha de purificar su corazón. Tener un corazón puro. No nos extrañe, que los sufrimientos y circunstancias adversas de la vida vengan en nuestra ayuda, porque estamos llenos de sombras, muy faltos de purificación. Y si esta no se produce gracias a nuestra colaboración sincera, donde nos dejamos hacer, pues Aquel que desea nuestro bien y nuestra salvación eterna, nos tendrá que pegar un empujón, aunque duela. «Vosotros sois la luz del mundo». (Mt 5,14) ¡Qué afirmación tan poderosa! Porque los cristianos bautizados estamos injertados en Cristo y llamados a ser «su luz». Vivimos un momento histórico singular que debe ser interpretado también dentro de la Providencia amorosa de Dios. La Santísima Virgen manifestó al p. Gobbi a través de locuciones interiores el 7 de junio de 1986 lo siguiente: «En estos tiempos, todos necesitáis correr al refugio seguro de mi Corazón Inmaculado, porque graves peligros de males os amenazan. Son ante todo males de orden espiritual, que pueden dañar la vida sobrenatural de vuestras almas. El pecado se extiende como la peor y más perniciosa de las epidemias, y lleva a todas partes la enfermedad y la muerte a muchísimas almas. Si vivís habitualmente en pecado mortal, estáis espiritualmente muertos; y si llegáis al término de vuestra existencia en ese estado, os aguarda la muerte eterna en el infierno. El infierno existe, es eterno, y hoy muchos corren el peligro de caer en él, por estar contagiados por esa enfermedad mortal. Hay males de orden físico, como enfermedades, desgracias, accidentes,...
Un don de Dios: María

Un don de Dios: María

Querido lector, He sentido la necesidad de escribir este artículo para dejar testimonio del inmenso bien que están haciendo en mi vida los Cenáculos del Movimiento Sacerdotal Mariano. Recuerdo cómo los conocí, en un encuentro de la Divina Misericordia en Alicante. Allí, mi sacerdote me señaló a una mujer que me explicaría todo. Supe de inmediato que aquello era importante y que debía tomarlo en serio. Los Cenáculos se realizan con un mínino de dos personas: se invoca al Espíritu Santo, se reza el Santo Rosario, se medita uno de los mensajes que la Santísima Virgen dejó al p. Gobbi entre los años 1973 y 1997. Es lectura espiritual que se debe meditar con el corazón y aplicar a la vida, porque ilumina. Se termina realizando una Consagración especial al Inmaculado Corazón de María con ciertos compromisos. El centro: fidelidad al Papa y al Magisterio de la Iglesia, amor y vida en comunión con la Santísima Virgen para que nos ayude a cumplir con fidelidad los compromisos bautismales, la misión y vocación a la que Dios nos llama, no de cualquier manera, sino en santidad. Y muchas más cosas, que no me da tiempo ni espacio a comentaros. Hace seis años que vengo realizando Cenáculos semanales con grupos, y diarios en mi hogar, con familia y amigos. En los últimos meses, por la pandemia, incluso por teléfono o videoconferencia. Y he aquí mi testimonio. En todas las ocasiones he sentido la promesa de la Santísima Virgen en el libro Azul del p. Gobbi: «Yo estoy con vosotros y oro con vosotros«. Ella nos explica que esta Obra es suya...
Sabiduría

Sabiduría

Querido lector, Deseo de corazón que esté navegando por estos días veraniegos con salud y paz interior. Desde hace unos días me ronda una palabra: «sabiduría«, así que la he traído para meditar juntos. Si nos paramos a reflexionar un poco, que en cierto modo es a lo que nos obliga esta situación de pandemia mundial, ¿qué piensa usted?: ¿Somos los hombres y mujeres cada vez más sabios? ¿O hemos abandonado la búsqueda de la sabiduría como don superior? Da la impresión de que los seres humanos somos cada día más débiles en nuestra voluntad e inteligencia, que estamos más sujetos a todo tipo de pasiones y distracciones, que nos hemos desanimado ante el esfuerzo y sus resultados, que nuestras metas son frágiles e inconstantes, que nos come la necesidad de gratificaciones inmediatas, que nos falta fe, no ya solo en Dios, sino incluso en nosotros mismos como humanidad, que terminamos justificando lo injustificable con tal de cubrir nuestra incapacidad de crecer y de ser mejores, que en gran parte somos destructivos y egoístas, cuando no indolentes, que nos hemos rendido ante tantas cosas que no están bien como si todo diese igual. ¿Qué nos pasa? Nunca como hoy la mentira se ha adueñado del mundo. Somos cada día más pobres como personas, menos sabios. Hoy os invito a dejar por un momento las pantallas, o a valeros de ellas, con un fin: volver a la Palabra de Dios antes de que sea demasiado tarde. Todo está escrito en la Sagrada Escritura. «La sabiduría la adquiere el letrado en el tiempo que está libre de los negocios; y el...
Tú estás ahí

Tú estás ahí

Querido lector, Cuántas veces se escucha decir: «el hombre es bueno, pero el mundo le hace malo». ¿Es esto así? Si escuchamos la voz del Maestro en la Sagrada Escritura, resulta que esta afirmación no es en realidad cierta. El ser humano ha sido creado para vivir en comunión con Dios, única fuente de Bondad, pero cuando esta unión se rompe, nuestro corazón – entendido como el centro de nuestro ser – ya no cumple la función para la que fue creado: una vida en comunión con Dios, y por eso vaga herido. Cuando el joven rico se acerca a Jesús y le dice: «Maestro bueno», Jesús le corrige diciendo: «Solo Dios es bueno«. Es difícil de comprender esta afirmación cuando sabemos que el mismo Jesús es verdadero Dios, pero al igual que Jesús no necesitaba bautizarse, todo lo que hace y dice es para nosotros. Cuántas veces nos alaban con palabras como: «Mira, ¡qué buena eres!». A mí se me ponen los pelos de punta y me acuerdo del Señor. De hecho, me encanta contestar con el Maestro: «No. Solo Dios es bueno». Jesús es tres veces Santo. «Fuente de toda santidad» decimos en la Misa. Hemos sido injertados en Cristo por el Bautismo y muchas veces nuestro organismo espiritual permanece atrofiado, pues no permitimos la comunión de vida con el Espíritu Santo que nos habita, y nuestro corazón no es puro. Entonces, ¿somos malos? Pues no lo digo yo, lo dice Jesucristo: «Si vosotros que sois malos, dais cosas buenas a vuestros hijos…» No nos desesperemos, tenemos la buena nueva del corazón nuevo que nos regala Cristo,...