La «irritación justa»

La «irritación justa»

Querido lector, El otro día compartí un post en Facebook hablando sobre «la irritación justa» que, por una parte gustó bastante y por otra, me ha generado numerosas preguntas: ¿pero cómo? ¿es que existe una «ira buena y santa»? He ido contestando uno a uno, pero me parece de interés publicar al respecto, así que, ¡ahí va! Para empezar, conste que mi única inspiración es la Sagrada Escritura y la Tradición y que, por tanto, os he de decir que así, en general, hemos de tratar de ser felices, tener una vida justa y en paz, evitando toda ira y enfado. La ira es un pecado capital que está muy unido a la impaciencia y la soberbia, y que requiere un cambio de mirada desde nosotros mismos hacia el prójimo. Vivir en paz, es tener pensamientos justos, amables, dejar su sitio a los demás para que sean como ellos quieren ser, vivir en la templanza y paciencia, sin exigencias de más. Un corazón puro goza la alegría del espíritu. En nuestro corazón, como dice el salmo, «la justicia y la paz se besan«. Y es que, esto es así. Cuando vivimos en verdad, dentro de los mandamientos de la Ley de Dios, vivimos lo justo y damos a cada uno lo que le corresponde, honrando su persona. Vivimos en paz. El sentimiento de «ira mala» que nos vuelve en cierto modo irracionales, porque nubla nuestra razón y voluntad, tiene mucho que ver con el orgullo y la concupiscencia. En todo esto, cuidado con los temperamentos, porque se vive con el carácter de las personas. Hay que purificarse. Oración, sacramentos,...