Viaje al Corazón de Jesús (III parte)

Viaje al Corazón de Jesús (III parte)

Querido lector, Si tras Viaje al Corazón de Jesús (I Parte) y Viaje al Corazón de Jesús (II Parte) aún continúa por aquí, paso a narrar la III y ¿última parte? de esta especial peregrinación. CUARTO DÍA: SANTO TORIBIO DE LIÉBANA – LIGNUM CRUCIS Este año he visto cumplido uno de los sueños de mi vida: viajar a las cinco ciudades santas de la cristiandad. Tras Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz… tan solo me restaba Santo Toribio de Liébana. Doy gracias al buen Dios, que ha permitido que viese cumplido este deseo de mi corazón. Mis labios besaron la madera de esta reliquia, considerada «el trozo más grande conocido de la Cruz donde murió Jesucristo«. Se trata de un pequeño monasterio en Cantabria custodiado por monjes franciscanos. El lugar penetra a través del silencio, la contemplación de la Cruz y la proximidad de la sierra de la Viorna, bajo los Picos de Europa. Allí me pareció encontrar una poderosa llamada al silencio, más allá del autobús de jóvenes adolescentes que invadían todo. Sobraba cualquier conversación, y lamenté que nadie nos lo indicara como turistas; se perdía una oportunidad. Me parece recordar las palabras de Santa Faustina: «Dios no se da a un alma parlanchina, que como un zángano en la colmena zumba mucho pero no produce miel.» «El alma sin gustar la dulzura del silencio interior, es un espíritu inquieto y perturba este silencio en los demás.» (Diario 119) O las inmejorables palabras de Santa Isabel de la Trinidad: «Dado que Él está siempre conmigo, la oración del corazón no debe terminar jamás. Yo lo siento tan vivo...