María Magdalena

María Magdalena

DE MUJER MARGINADA A DISCÍPULA DE JESÚS La imagen de Santa María Magdalena fue cambiada a lo largo de la historia, especialmente en nuestra tradición occidental. A nuestro arte occidental más reciente, no el medieval, le ha gustado representar a María Magdalena como una prostituta arrepentida, con los cabellos sueltos, casi siempre pelirroja, postrada en el suelo y haciendo penitencia. Una imagen que no refleja la verdadera identidad de una de las primeras discípulas de Jesús, la que fue instruida por Jesús, junto a las otras mujeres, en los misterios del Reino de Dios. La primera testigo de la resurrección y la encargada de ir a los apóstoles a anunciar que Jesús había resucitado como les había dicho cuando estaba con ellos. Tenemos que recuperar la imagen de una mujer al servicio del primer anuncio evangélico, volver a la imagen que delinean los Evangelios y los datos arqueológicos que están apareciendo en las excavaciones de la ciudad de Magdala. La imagen de la prostituta viene de identificar de manera apresurada a María Magdalena con alguna de las mujeres prostitutas que aparecen de manera anónima en los Evangelios. Un anonimato que responde a la discreción, pues algunas de estas mujeres eran en el momento en el que se escribieron los Evangelios, evangelizadoras en las primeras comunidades cristianas. Pero de todas formas, si lo fue,  no creo que sea lo que más hay que señalar en ella según la imagen que pintan los evangelios. Santa María Magdalena fue una mujer rota y marginada por la que nadie había podido hacer nada, hasta que se encontró con Jesús. Los “siete demonios” que...