¡FELIZ NAVIDAD!

¡FELIZ NAVIDAD!

Querido lector, ¡FELIZ NAVIDAD! Ya estamos dentro de las celebraciones de la «Octava de Navidad» que abarca desde la solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor hasta el día 1 de enero. Merecía la pena vivir bien esa espera. Este año anduve meditando los textos de la revelación en la Sagrada Escritura, de S. Lucas y S. Mateo: el anuncio y el nacimiento del primo de Jesús: Juan «el Bautista»,»el precursor» (Lc 1, 5-25 y Lc 1, 57-66), Juan, que significa: «El Señor da su gracia». El anuncio de la maternidad divina de María (Lc 1, 26-38), la visita a su prima Isabel (Lc 1, 39-45), el glorioso Magníficat de María que eleva sus sentimientos en el Espíritu para con Dios (Lc 1, 46-56), el cántico de Zacarías (Lc 1, 67-80), el anuncio de la paternidad a José (Mt1, 18-25) … hasta que Jesús nace en Belén (Lc 2,1-7) y la adoración de los pastores (Lc 2, 8-20). Me detuve con interés en la Genealogía de Jesús según la línea real (Mt 1, 1-17) pues San Mateo trae la genealogía real, según la línea por la que se transmitía el derecho de sucesión al trono de David. Jesucristo, al hacerse hombre – ¡tiene su propia genealogía! – y así: es «Hijo de David». El Mesías anunciado. Se hace hijo de Abraham y nuestro hermano mayor. A poco que se medite, es del todo impactante. «Así que son 14 generaciones desde Abraham hasta David, 14 desde David hasta la cautividad de Babilonia, y 14 desde la cautividad de Babilonia hasta Cristo«. (Mt 1, 17) Después, cayó en mis manos de...
Una invitación a la alegría

Una invitación a la alegría

Querido lector, El próximo domingo es el III de Adviento, más conocido como domingo Gaudete o de la alegría.(Gaudete, es decir: Regocíjense) ¡Qué cerca está el Señor! Comienza la segunda etapa del Adviento, «la semana santa de Navidad». Máxima expectación. Una invitación a la alegría. Es importante acercarse al sacramento de la alegría. Todos los sacramentos son ENCUENTROS REALES con DIOS… Y “Dios es Amor” (1 Juan 4:8) Así que, todos deberían ser sacramentos de la ALEGRÍA, pero hay uno que destaca especialmente por la alegría auténtica que deja en nuestra alma espiritual. También se le conoce como Sacramento de la Reconciliación con Dios. Preparemos bien el GRAN MOMENTO. PREPARAR LA CONFESIÓN: “Y al atardecer de la vida nos examinarán del Amor.” (San Juan de la Cruz) Ser cristiano es identificarnos con Jesús y seguirle cada día. A veces podemos pecar con un ACTO (por ejemplo, cuando decimos una mentira) pero es mucho más grave cuando hacemos de los actos una ACTITUD ( por ejemplo, cuando decimos una mentira detrás de otra) porque se convierte en una ADICCIÓN. Al caer en estas adicciones, se puede llegar a llamar al bien mal y al mal bien; ¿os suena? Cuando realizamos cualquier acción, esta tiene una parte INMANENTE sobre mí y otra parte EXTERNA, que muchas veces también vuelve sobre mí y me modifica. No seamos ingenuos: ninguna acción es NEUTRA. Todas están penetradas de libertad y espiritualidad. Cada acción se queda en uno mismo y transforma el mundo. En la era de la posverdad, por desgracia se niega esta realidad. Se trata de ser posmodernos y que cada uno campe...
Saber esperar

Saber esperar

Querido lector, Ayer decía mi párroco, D. Cristóbal Sevilla: «Sin Adviento no hay Navidad». Qué gran advertencia. Y es que parece que hoy no sabemos vivir «la alegría de la espera», como dice el Papa Francisco. Lo queremos todo ya, aquí, ahora. Y sin embargo, la ley natural nos enseña una y otra vez que siempre hay una preparación para lo más valioso de tu vida; la formación que necesitas para cumplir ese sueño, el conocimiento previo al amor, el hijo que llevas en tu vientre antes de que nazca, así como «se obtiene» el pollo incubando el huevo y no rompiéndolo para que se abra. ¡Paciencia! «La caridad es paciente, (…) Todo lo espera.» (1 Co 13) En tiempos de sobresaturación, prisas y ruido, cuidado con las ansias. Que ya está todo preparado a nuestro alrededor para que uno se crea que siempre se pierde algo, y entran «unas ansias» de querer estar en todo y de saberlo todo, o de gustarlo todo, que – hasta para las cosas santas -tiene malas consecuencias. La caridad, que es la principal virtud teologal – es decir, que tiene como su origen, motivo y objeto a Dios uno y trino – tiene por frutos el gozo, la paz, la misericordia. Contemplemos la paciencia de Dios…»que desea que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad.» (1Tm 2,4) La paciencia de la fe. La paciencia necesaria en las relaciones; «[Soportáos] unos a otros en la caridad, en toda humildad, dulzura y paciencia.» (Ef.4,2) «Perdonar y sufrir con paciencia…» es una obra de misericordia espiritual. El cristiano – que no vive según...