El robo

El robo

“Ven del Líbano, novia mía, ven del Líbano, vente… Me robaste el corazón, hermana mía, novia, me robaste el corazón con una mirada tuya, con una vuelta de tu collar. ¡Qué hermosos tus amores, hermosa mía, novia! ¡Qué sabrosos tus amores! ¡Más que el vino! ¡Y la fragancia de tus perfumes, más que todos los bálsamos! Miel virgen destilan tus labios, novia mía. Hay miel y leche debajo de tu lengua; y la fragancia de tus vestidos, como la fragancia del Líbano… Yo soy para mi amado, y hacia mí tiende su deseo.” Cantar de los Cantares (4,8-11;7,11) Llegamos a este maravilloso y a la vez extraño libro de la Biblia, donde la Misericordia de Dios se dibuja como una pasión arrebatadora. El Cantar de los Cantares es un libro muy singular y diferente a los demás. Creo que ha sido injustamente tratado por no pocos expertos en Biblia relegándolo, en algunos casos, a un simple y mero libro sobre el Amor humano. Poco más o menos nos vienen a decir que El Cantar de los Cantares estaría compuesto por un poeta al servicio de un rico, que escribió versos de amor para su señor enamorado. Y casi de refilón cayó dentro de la Biblia, como por casualidad, y allí se quedó porque algunos vieron en esos amoríos una metáfora de la relación de amor entre Dios y su Pueblo. No faltó quien quiso sacarlo de la Biblia, por un motivo muy sencillo: no se soportaba la idea de un Dios apasionado de amor por el hombre su creatura. Tuvieron que pasar muchos años hasta que un Santo del...