¡FELIZ NAVIDAD!

¡FELIZ NAVIDAD!

Querido lector: ¡ FELIZ NAVIDAD! La gran noticia de la Navidad es inconcebible para el ser humano: Dios se ha hecho hombre para que el hombre pueda llegar a Dios. Sin embargo: «vino a los suyos, y los suyos no le recibieron…», pero nos dice San Juan: «A los que le recibieron, les ha dado el poder llegar a ser hijos de Dios, si creen en su nombre.» Así, la Navidad proclama: por un lado, el GRAN AMOR DE DIOS. He aquí <<el Camino, la Verdad, y la Vida.>> Dios se compadece del hombre y, sin dejar de ser Dios, asume por completo nuestra debilidad humana. El acontecimiento cambia la historia de la humanidad. Pero, si el amor de Dios es del todo inaudito,no lo es menos lo que también viene a proclamar la Navidad: LA GRAN DIGNIDAD DEL HOMBRE.Y es aquí donde el ser humano – capaz de anteponer otros intereses a su propia dignidad, y de pisotear la dignidad de los demás en beneficio propio – sin ayuda, no consigue levantarse. ¡La Navidad nos dice que Dios se abaja para elevarnos! Entender la Navidad es confiar en Dios; es darse cuenta de que este Dios, nuestro Dios, no solo no es capaz de perjudicar en nada al hombre, sino que todo lo hace para elevar con mucho nuestra dignidad. Él ensalza nuestra pequeñez.Se hace pequeño y débil para que nosotros seamos grandes y fuertes. Con una incomprensible humildad, ternura y delicadeza, no solo no excluye a nadie, sino que se identifica en propia carne con los más abandonados. Un corazón que no esté endurecido por el pecado y...
Misericordiosos como el Padre

Misericordiosos como el Padre

  Queridos hermanos, Nos adentramos en el Jubileo del año Santo Extraordinario de la Misericordia.  ¿ Somos conscientes de lo que esto significa ? Posiblemente este año sea como un Volcán  de Amor para el mundo entero, donde nuestros corazones serán alcanzados por las llamas del Espíritu Santo, ardientes de su infinita Misericordia. Creamos o no creamos, todos somos hijos de Dios y por ello, aunque nos movamos en dirección contraria, seremos alcanzados de una manera u otra. Todos estamos llamados al AMOR, no deberíamos cerrar el corazón y resistirnos, sino dejarnos TOCAR, sin miedo ni prejuicios, pues necesitamos abandonarnos en los brazos de Dios para que Él haga su obra. Este mundo es un Milagro, deberíamos ser y estar alegres. En continua alegría y agradecimiento,  se crea una actitud positiva hacia la vida, y hacia nuestros hermanos que nos necesitan. La fórmula es muy fácil: si yo me alegro por ti, tú te alegrarás por otro y así sucesivamente. Cortemos las cadenas negativas; no nos regocijemos en la maldad, al contrario, cuando alguien nos hiera, hagamos el bien por mucho que nos cueste – como nos enseñó Jesús –  así vuelves a levantarte con más fortaleza, eres más feliz, y haces más felices a los demás. Este año, propón ayudar. Son muchas personas las que nos piden a gritos que les ayudemos en este tiempo de Navidad, por ejemplo: Paseamos por la calle y alguien pasa cerca de nosotros con un mirada desconsolada, pues le podemos regalar una sonrisa, una disposición, un gesto de ternura,  y ¡un Ave María! No dudéis que le habremos alegrado un poquito. Tenemos unos vecinos a...